El pintor Eduardo Zamacois (1863-1864), de Raimundo de Madrazo y Garreta

Firmado en el ángulo inferior izquierdo: “à E. Zamacois / su amigo / R Madrazo / 1864”. A la derecha: “Paris 1863” Inscripción, en el reverso del lienzo: “París HARDY – M - M Conteurs”

Una de las líneas de adquisiciones propuestas por el Departamento de Pintura del Siglo XIX la constituyen los retratos de artistas, especialmente de aquellos con obra en el Museo. De este modo ha ido enriqueciéndose la ya nutrida galería de retratos de artistas de aquella centuria que conserva el Museo, cuya amplitud y calidad quedaron reflejadas hace años en la exposición itinerante “Artistas pintados. Retratos de pintores y escultores del siglo XIX en el Museo del Prado”. A ese importante conjunto, formado a partir del retrato de Goya encargado a Vicente López precisamente para el Prado (cat. P00864), se han agregado en los últimos años nuevos retratos que han permitido incorporar las efigies de pintores vinculados al Museo, como su Subdirector, Benito Soriano Murillo (retratado también por Raimundo de Madrazo, cat. P07877) y uno de sus directores, Luis Álvarez Catalá (por Carolus-Duran, cat. P08041). Estos retratos tienen gran valor como ejemplos destacados de uno de los géneros más importantes de la pintura del siglo XIX, que alcanza una calidad especialmente alta al afrontar las efigies de los condiscípulos, amigos y rivales. Además, son testimonios elocuentes de una relación entre artistas que a menudo lleva a abordar la ejecución de manera inusualmente franca y desenvuelta.

Un ejemplo destacado de ambos aspectos lo constituye el retrato inédito de uno de los artistas españoles más celebrados en su tiempo, el pintor Eduardo Zamacois (Bilbao, 1841 - Madrid, 1871), pintado en París, donde comenzaba a darse a conocer. El autor era su amigo íntimo Raimundo de Madrazo, con el que había coincidido ya en Madrid con ocasión de su asistencia a la Escuela Superior de Pintura y Escultura. Raimundo de Madrazo, recién establecido, a su vez, en la capital francesa, llegaría a triunfar como retratista del gran mundo. Esta obra es el testimonio de su inicial dedicación a este gé- nero en aquella ciudad, y un ejemplo de la mayor calidad en el ámbito del retrato íntimo. En efecto, el retrato lo hizo a un amigo de su misma edad, veintiún años, y muestra el estrecho vínculo entre dos de los artistas que, junto a Mariano Fortuny y Martín Rico –autores, a su vez, de sendas efigies de Zamacois, en grabado (1869, cat. G01894) y en caricatura dibujada (1862, Nueva York, The Hispanic Society of America, A 1734, nº 58), respectivamente– constituyeron el grupo de pintores cuya difusión internacional fue mayor durante los años siguientes. Los cuatro mantuvieron estrechos vínculos testimoniados por este y otros retratos. El retrato, oval como algunos otros del propio Zamacois de la misma época, lo representa el mismo año de su primera participación en el Salón de París, en el que lograría triunfar al final de su corta carrera artística. Retrato de gran busto, de tres cuartos, mira al espectador cubierto por una boina roja de pintor y vestido con elegancia, lo mismo que en el autorretrato El autor y sus amigos, un año anterior y realizado igualmente en París, que conserva el Prado (cat. P07591). A diferencia de éste, el efigiado presenta una barba más larga, que mantendría hasta el final de sus días, como atestiguan otros retratos, como el citado de Fortuny, el que le pintó el artista francés Charles Henri Pille (hacia 1870, París, Petit Palais, Musée des Beaux-Arts de la Ville de Paris) y sus mismos autorretratos (1868 y hacia 1869, en colección particular) e imágenes fotográficas. Sentado en una silla, cuyo respaldo se insinúa a la izquierda, su cabeza aparece resaltada de modo muy marcado por la luz sobre el fondo oscuro, dejando parte del rostro en penumbra. Vestido con ropas oscuras con elegante sobriedad, las únicas notas de color son sólo su boina roja y la barba y el cabello castaño. El efigiado se muestra así con elegante prestancia, captada con simpatía por Raimundo de Madrazo. El retrato conserva su marco de época, originariamente dorado y ahora teñido en negro. — Javier Barón Thaidigsmann

Procedencia

Subasta Sotheby’s Londres, 22 de noviembre de 2011, lote 88.

Bibliografía General

J.L. Díez (comisario), Artistas pintados. Retratos de pintores y escultores del siglo xix en el Museo del Prado (cat. exp.), Madrid, 1997; E. Du Gué Trapier, Martín Rico y Ortega in the Collection of the Hispanic Society of America, Nueva York, 1937, lám. LXXXVII; Zamacois, Fortuny, Meissonier (cat. exp.), Museo de Bellas Artes de Bilbao, Bilbao, 2006, págs. 150-152.

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