Manuel Godoy a caballo (hacia 1796), de Antonio Carnicero

Este dibujo, como el que en el año 2010 el Museo del Prado incorporó a sus colecciones (Antonio Carnicero, Carlos IV a caballo, cat. D08566), era un dibujo preparatorio para un grabado del ambicioso proyecto, Real Picadero de Carlos IV. Este tratado de equitación pretendía convertirse en el más importante publicado en España, acorde con la obra de Dupaty de Clam, Practique de l’equitation, ou l’art de l’equitation, editada por Lacombe en París en 1769, o los tratados del mismo tema de Mottin de la Balme y el Barón de Bohan.

El encargo real corrió a cargo del mismo Manuel Godoy, que a su vez asignó esta misión a Francisco Cerdá y Rico en 1796. Se decidió hacer dos ediciones ampliamente ilustradas: una en formato de gran folio y otra en cuarto. Para la primera, Real Picadero de Carlos IV, cuyos dibujos fueron encargados a Antonio Carnicero, se abrieron trece láminas, entre 1797 y 1801. Y para la segunda, Cartilla de equitación, se calcularon unas treinta estampas, aunque únicamente fueron abiertas cinco láminas, todas ellas dibujadas por Cosme Acuña y Troncoso. Respecto al grabado de los dibujos, éstos fueron llevados a cabo por los mejores grabadores de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Ninguna de las dos ediciones ya iniciadas llegó a concluirse. La suspensión de los trabajos tuvo más que ver con los gastos y las dificultades de la Imprenta Real que con la oposición de la Secretaría de Estado. Probablemente la causa fuera el impago a los distintos responsables del proyecto, en particular a los dibujantes y grabadores. En cuanto a los dibujantes, además del sueldo que Carnicero percibía entonces como pintor de cámara, solicitó se la abonasen 40 reales más diarios por el trabajo extraordinario que suponía la realización de esta obra, al tener que desplazarse al Real Picadero de Aranjuez para tomar del natural los ejercicios que allí se realizaban, además de un coche y un carro por tener que desplazarse con toda la familia. La misma cantidad pidió Cosme de Acuña. Asimismo, para los ayudantes de estos dos pintores, se pidió la cantidad de 20 reales diarios. Aparte de estas “mesillas”, Antonio Carnicero valoró la portada de la obra en 3.000 reales, en 1.000 cada uno de los retratos que tenía que ejecutar y en 600 el esqueleto de un caballo que debía figurar en la última lámina de esta obra. Ante esta situación, el 12 de enero de 1797, Godoy indica a Francisco Cerdá que “la obra, si no se va a llevar a efecto prontamente, convendría que los dibujantes Carnicero y Acuña se vayan a Madrid, para que no gocen pensión, nada más que lo que merezca su trabajo.”

Finalmente, entre 1799 y 1800 ingresaron en Calcografía Nacional las dieciocho láminas terminadas correspondientes con las trece del Real Picadero de Carlos IV y las cinco de la Cartilla de equitación. Entre ellas se encuentra la firmada por Manuel Salvador Carmona, grabada hacia 1800, que se relaciona directamente con este dibujo, donde se representa a Manuel Godoy montado sobre el caballo en posición de parado. Realizado a lápiz, trazando fundamentalmente el contorno de la figura, permite apreciar ciertos detalles espontáneos característicos de un apunte tomado directamente del natural. — Gloria Solache Vilela

Procedencia

Duquesa de Benavente; Colección Casa-Torres; Galería Caylus, Madrid.

Bibliografía

M.A. Martínez Ibáñez, Antonio Carnicero: 1748- 1814, Madrid, 1997, p. 172-82; C. Barrena et al., Catálogo General de la Calcografía Nacional, Madrid, Calcografía Nacional, 2004, p. 289-94; B. Navarrete, El papel del dibujo en España, Madrid, 2006, nº 52, pp. 144-145.

Adscripción del Ministerio de Cultura.

 
Ministerio de Cultura. Gobierno de España; abre en ventana nueva
España es cultura Spain is culture
Copyright © 2014 Museo Nacional del Prado.
Calle Ruiz de Alarcón 23
Madrid 28014
Tel. +34 91 330 2800.
Todos los derechos reservados