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Euterpe
Ajello, Eutichio
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Ajello, Eutichio

Gala (Messina), 1711 - Gala, 1793

Filósofo y teólogo, fue abad del Monasterio de Gala, donde realizó sus primeros estudios. Impartió Filosofía en París. Fue miembro y maestro de la Academia de Londres. Sería llamado a España por Isabel Farnesio, mujer de Felipe V, quien le nombraría su bibliotecario y anticuario. Retornado a Italia, ...

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Euterpe

Mediados del siglo XVIII. Lápiz sobre papel, 480 x 337 mm.

Obra que forma parte del conjunto de las Musas, sin duda el más importante de la colección reunida por Felipe V e Isabel de Farnesio, aun hoy, uno de los orgullos del Prado. Este importante coro de ocho figuras sedentes, de las que el Cuaderno de Ajello reproduce siete, olvidando la de Urania, dio nombre a la sala en que Cristina de Suecia lo alojó en el Palacio Riario, y “Sala de las Musas” se ha seguido llamando toda estancia ocupada por el grupo, tanto en La Granja como en el Museo del Prado.

Merece la pena recordar aquí que el punto de partida y modelo de estas figuras fue un ciclo de las nueve Musas adscribible al ambiente rodio del siglo II a. C. De este conjunto original, los copistas romanos tomaron las figuras sentadas, sustituyeron las que estaban en pie por repeticiones de los modelos sedentes, de ahí que Calíope y Urania deriven del mismo prototipo, y que otro tanto ocurra con Terpsícore y Euterpe y construyeron así para el emperador Adriano y en concreto para el “teatro griego” de su Villa en Tívoli, un ciclo con las nueve imágenes.

Según, Pirro Ligorio las ocho imágenes fragmentadas aparecieron en Tívoli bajo el pontificado de Alejandro VI (1492-1503) y fueron poco después “trasportate nella vigna di papa Clemente settimo, presso Roma sul colle detto Montemare del Vaticano”. Sin duda, en este lugar de Monte Mario, conocido como Villa Madama, serían contempladas entre 1532 y 1536 por el artista holandés Marten van Heemskerck, quien se entretuvo en dibujar cuatro de ellas: Terpsícore, Erato, Polimnia y la Calíope.

Durante más de un siglo, nadie se ocupó de ellas, ni ordenó restaurarlas. Fue Cristina de Suecia quien, tras adquirirlas hacia 1660 o poco después, tomó la iniciativa de esta labor, las hizo completar con brazos y cabezas nuevos, encargó al escultor Francesco Maria Nocchieri la realización de un Apolo que dominase el grupo y las instaló en una magnífica sala de su palacio romano, donde ella misma se sentaba como novena Musa para completar el ciclo mitológico.

Muerta Cristina, don Livio Odescalchi compró sus colecciones en 1692, y poco después se instaló en el Palacio Chigi. Sin duda fue allí, si no el Palacio Riario, donde se hicieron los dibujos de las esculturas, tanto de las Musas como del Apolo, que pocos años después publicaron Maffei y Rossi.

Durante más de siglo y medio, estos grabados de 1704, que representan a las Musas sobre sus pedestales barrocos, fueron, para toda Europa, la única imagen conocida del conjunto escultórico. Poco faltaba para que concluyesen las conversaciones entre los Odescalchi y los representantes de los Reyes de España y para que, en consecuencia, abandonasen Italia las esculturas, cuando los grabados de Maffei eran reproducidos en L´Antiquité expliquée et représentée en figures (1722) de Bernard de Montafaucon, verdadera enciclopedia de la Antigüedad en el siglo XVIII.

El estudio de Ajello habría constituido, si hubiera llegado a la imprenta, un verdadero hito en la apertura de España a la cultura arqueológica de su época. Los dibujos del Cuaderno no muestran diferencias sentibles con los grabados de Maffei, pero son mucho más detallados y respetan mejor las proporciones de las figuras, por lo que hubieran sido muy útiles para los estudiosos. En una palabra, el hecho de que la empresa de Ajello se malograra, por las razones que fuesen, da retrospectivamente a quienes como Winckelmann consideraban la partida de esculturas antiguas hacia nuestro país como un secuestro que las apartaba de la investigación.

Llegadas a España, las Musas fueron marcadas con la flor de lis heráldica de Isabel de Farnesio e instaladas en la “pieza cuarta” de la Galería de Estatuas de La Granja, donde A. Ponz las describe en compañía del Apolo de Nocchieri, una Pomona (Venus de Madrid, E000044), una Minerva (Atenea Prómacos, E000424), el busto de Antínoo (E000060), el busto entonces identificado como Alejandro (Aquiles E000110) y otras ocho cabezas de emperadores y otros personajes. Fue sin duda, en este emplazamiento, donde estudio el conjunto el abate Ajello.

Nadie ha sabido determinar la autoría de las restauraciones. En 1788, fueron llevadas varias esculturas de La Granja a Aranjuez y la “sala cuarta” perdió así su Apolo, su Pomona y su Minerva. Para compensar se introdujo en ella el Apolo colosal (E000004) de la colección Odescalchi. Así se encontraría la sala hasta el traslado de las esculturas a Madrid, y sabemos que a lo largo del siglo XIX, y en las primeras décadas del XX se intentó mantener ese ambiente en el Palacio de la Granja con vaciados en yeso de las esculturas, aunque aportando ciertas variaciones.

Esta es Euterpe, inspiradora de los tañedores de flauta y de la poesía coral acompañada por este instrumento, fue restaurada por orden de Cristina de Suecia con el aulos o flauta doble en las manos, con una cabeza alegre y muy elaborada, y con un pequeño Eros al lado, a su vez portador de dos flautas y con un arco a los pies. La representación de la figura en el Cuaderno de Ajello no difiere en nada, salvo por detalles de estilo en el trazo, de los grabados ofrecidos por Maffei y Montfaucon a principios del siglo XVIII, y queda perfectamente conservada en el vaciado en yeso que atesora aún hoy el Palacio de La Granja.

Pero la llegada al Museo del Prado supuso para esta pieza (E000037), así como para todo el grupo, una serie de reformas radicales: fue sin duda Valeriano Salvatierra, quien decidió quitarle la cabeza, excesivamente “barroca” para su gusto y colocarle otra nueva, de estilo neoclásico y notable calidad, que es la que actualmente ostenta. Sea por el mismo criterio, sea por roturas ocurridas en el transporte de las obras de La Granja a Madrid, también retiró y sustituyó el brazo derecho, el del siglo XVII que aun hoy se conserva en los almacenes (F000022) y ambas manos. En cuanto al Eros, lo separó y convirtió en una escultura independiente. Muy pronto, este pequeño Amorcillo (E000654), perdió sus alas, su arco y buena parte de sus brazos, aunque su mano izquierda (F000044) permanece en los almacenes y, hace unos meses, a finales del 1997, lo hemos reintegrado a su puesto con ocasión de la exposición Cristina de Suecia en el Museo del Prado.

El dibujo forma parte del conocido como Cuaderno de Ajello formado por un conjunto de cincuenta y nueve hojas sueltas, con dibujos a lápiz, destinadas a servir de modelo para la realización de una serie de grabados, que debían ilustrar un catálogo descriptivo de las esculturas reunidas por Felipe V y su esposa, Isabel Farnesio, en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso.

Museo Nacional del Prado, El Cuaderno de Ajello y las esculturas del Museo del Prado, Madrid, Museo del Prado, 1998, p.108-109

Ficha técnica

Obras relacionadas

La Musa Euterpe
Mármol blanco, 130 - 150
Número de catálogo
D003861
Autor
Ajello, Eutichio
Título
Euterpe
Fecha
Mediados del siglo XVIII
Técnica
Lápiz
Soporte
Papel
Dimensión
Alto: 480 mm.; Ancho: 337 mm.
Serie
Cuaderno de Ajello, Dibujo 32
Procedencia
Colección Real

Bibliografía +

Museo Nacional del Prado, El Cuaderno de Ajello y las esculturas del Museo del Prado, Museo del Prado, Madrid, 1998, pp. 108-109.

Schröder, S. y Elvira Barba, M.A., ''Eutichio Ajello (1711-1793) y su descripción de la célebre Real Galería de San Idelfonso'', Boletín del Museo del Prado, XXIV, 2006, pp. 40-88.

Simal, M., Isabel de Farnesio y la colección real española de escultura. Distintas noticias sobre compras, regalos, restauraciones y el encargo del cuaderno de Ajello, Reales Sitios, LXXIX, 2006, pp. 267-268.

Azcue Brea, L., El origen de las colecciones de escultura del Museo del Prado. El Real Museo de Pintura y Escultura, El taller europeo. Intercambios, influjos y préstamos en escultura moderna europea. I Encuentro europeo de museos con colecciones de escultura, 2012, pp. 73-108.

Otros inventarios +

Inv. General, Sección 3ª. Dibujos, grabados, acuarelas y miniaturas, 1879. Núm. 209.
"209. Sesenta y seis dibujos sueltos al lapiz que representan las Estatuas antiguas de San Yldefonso en cincuenta y nueve hojas de las que siete contienen dos dibujos cada una- A. Desconocido. Alto de la cartera 0,31 ancho 0,53. Forada [sic.] de percalina verde- Corresponden estos dibujos al testo del mismo asunto que figura en la biblioteca con el nº..."

Exposiciones +

El cuaderno de Ajello y las esculturas del Museo del Prado
Madrid
19.10.1998 - 03.01.1999

Objetos presentados +

Instrumentos musicales

Fecha de actualización: 02-05-2019 | Registro creado el 11-07-2018

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