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María Teresa de Madrazo y Madrazo
Fortuny y Marsal, Mariano
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Fortuny y Marsal, Mariano

Reus, Tarragona, 1838 - Roma, 1874

Miniatura autor

Mariano Fortuny y Marsal ha pasado a la posteridad como uno de los grandes maestros españoles del siglo XIX. Junto a la grandeza de su arte, ha quedado también el recuerdo de su descomunal éxito internacional, que ningún otro artista logró igualar hasta Sorolla. Su obra, famosa en el París del Segun ...

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María Teresa de Madrazo y Madrazo

1868. Acuarela sobre papel continuo, 143 x 110 mm.

Entre las acuarelas que Fortuny pintó al final de la década de 1860, merecen especial mención aquellas cuyos temas o motivos se centran en su entorno doméstico o el de sus amigos. Nada más cercano y entrañable que el retrato de un familiar en su más tierna infancia, pintado con la naturalidad y la espontaneidad que tanto el modelo como la propia técnica de la acuarela sugieren. Estas obras, realizadas en la intimidad, por propio gusto, y alejadas de cualquier vía de comercialización, fueron el oasis del pintor, sometido en ese momento a las dependencias artísticas del mercado.

Fortuny pintó esta acuarela, casi una miniatura, en 1868, concretamente en el periodo comprendido entre los primeros meses de ese año y el 4 de junio, día en que, después de un larga estancia en Madrid, emprendió el viaje de regreso a Roma acompañado por su esposa Cecilia de Madrazo y por los hermanos de esta. Durante esos meses, fueron constantes las visitas de Mariano y Cecilia a la casa de su hermana Luisa o viceversa, y fue en uno de esos encuentros cuando el artista debió tomar este delicado apunte de su sobrinita María Teresa, pintado en el interior de una estancia hogareña. Especial interés habría de tener para Fortuny la realización del retrato de esta niña que, por múltiples coincidencias, era en ese momento la atracción de la familia Madrazo: era la primera hija para sus padres, la primera nieta para Federico de Madrazo, la primera bisnieta para Isabel Kuntz y la primera sobrina para todos sus tíos. Además, el propio Fortuny esperaba ilusionado la llegada de su primer hijo, ya que su esposa Cecilia se encontraba en los primeros meses de gestación de María Luisa, que nacería en Roma el 4 de julio de ese mismo año.

Todo hace suponer que esta obra se realizó en un clima agradable y con la natural ternura que inspira en cualquier adulto el fijar y retener la imagen querida de "sus pequeños", en un momento de entretenimiento intrascendente y fugaz. Como todas estas acuarelas, es obra realizada sin interrupción, "de una sentada", con plena libertad de pincelada y acercándose al modelo con una extraordinaria sensibilidad. La pequeña María Teresa aparece sentada ante una mesa camilla en la que está colocado un tablero sobre el que ha formado una construcción en equilibrio con las fichas del dominó y de las damas; un juego de aprendizaje al que inconscientemente responden todos los niños en su avidez por desarrollar sus habilidades motrices e intelectuales, y que sin embargo, dada la complejidad de lo construido, nos sugiere la presencia de un adulto a su alrededor, ayudando en una composición evocadora, incluso, del entramado arquitectónico de cualquier pueblo, rematado en altura con la iglesia y la torre de su campanario. Esta presencia se constata en otra acuarela del pintor que podríamos llamar "secuencial" a esta, pintada con igual rapidez y sin duda en la misma jornada, que representa a un caballero casi en idéntica posición a la de la niña, sentado a una mesa en la que hay, asimismo, un tablero de damas y fichas de dominó desparramadas. Ambas acuarelas, casi de las mismas dimensiones y con una paleta cromática semejante, proceden de la colección Daza.

Este tipo de composición en el que la figura se recorta sobre un fondo neutro y aparece protegida por un plano cortado muy fotográfico, tomado de abajo-arriba, es frecuente en Fortuny, y fue empleada tanto en dibujos y grabados como en acuarelas, para aquellos retratos o escenas con protagonistas muy cercanos. Estos aparecen sentados, de medio cuerpo y apoyados sobre una mesa en la que existe algún objeto de su interés, como por ejemplo en el Retrato de Zamacois o en el de La hija de Fortuny mirando un pájaro muerto. El interés de Fortuny hacia el retrato infantil se desarrolló principalmente en su entorno más íntimo, y en estos últimos años de la década de 1860 los niños adquirieron una nueva dimensión social, abierta a través de su familia y de su propia paternidad, siendo en ocasiones su descendencia la que acaparó el protagonismo de numerosas escenas de género. En este caso, la imagen de la niña se encuentra entre el retrato y la pintura de género, al estar vinculada a un momento de entretenimiento, con la fugacidad que todo juego infantil lleva consigo. A pesar de ello, hay que resaltar la actitud seria y casi hierática de la pequeña, asociada generalmente a posados de retrato. La figura de la niña se recorta sobre la aguada neutra, en la que se adivinan las huellas de los pinceles produciendo juegos de luces de mayor o menor intensidad y conformando así la idea de un espacio interior.

Es posible que en algún momento el artista pensara enmarcar la figura en el respaldo de una silla alta, ya que hay líneas que sugieren trazos horizontales o incluso una gama parda más ligera alrededor de la cabecita de la niña; idea que, si hubiera estado en el pensamiento del artista, fue radicalmente desechada, y el fondo fue unificado con otras pinceladas. Especial protagonismo cobra la tonalidad rosácea de las faldas de la mesa camilla que ocupa el primer plano y en la que se desarrolla un tercio de la composición. Según los colores habituales en la paleta de acuarelas del pintor, para esta zona habría empleado el pigmento "rosa crimson laq", que entona con naturalidad con el desarrollo pictórico del conjunto, creando una zona intermedia de luminosidad que guía al espectador hacia la figura de la niña, resuelta en luz por la tonalidad clara del soporte.

Contrasta el virtuosismo de un dibujo muy medido y perfilado para la cabeza con la resolución, en manchas, del resto del cuerpo y el tablero de juego, originando unos volúmenes que, por otro lado, aparecen indisolublemente unidos. De la sutilidad de la técnica de Fortuny y de la calidad pictórica de la acuarela da rendida cuenta el rostro sonrosado de la niña, pintado con pequeños toques de bermellón y con juegos de luces que van delimitando, por ejemplo, la forma del casquete del que asoma el cabello sedoso y rubio sobre su frente. Asimismo, sombras apenas perceptibles van marcando el contorno de los párpados o las sienes ligeramente hundidas, logrando una obra de indudable atractivo visual.

María Teresa de Madrazo y Madrazo nació en Madrid el 13 de octubre de 1865. De la felicidad de su nacimiento da noticias su abuelo en cartas a su hijo Raimundo. De su infancia y juventud dan testimonio los retratos realizados por su padre y por su abuelo, quienes dejan constancia de su evolución vital en numerosas ocasiones, alguna de ellas de destacado protagonismo, como el día de su primera comunión, en que, vestida de blanco, la pinta su abuelo en un retrato de busto. Se casó con el madrileño Mario Daza de Campos, licenciado en Filosofía y Letras y catedrático de sánscrito en la Universidad Central de Madrid. Del matrimonio nació, el 26 de marzo de 1900, su único hijo, Luis Daza de Madrazo, quien falleció el 2 de mayo de ese mismo año. A su muerte, el matrimonio prohijó a sus sobrinas María Concepción, María Milagros, María Piedad y Julia Pastora Daza Juliá, quienes custodiaron los bienes y la colección pictórica de esta rama de la familia Madrazo, y a las que debemos la conservación de esta pequeña y extraordinaria acuarela, hoy en la colección del Museo del Prado. María Teresa falleció el 2 de marzo de 1940 y su viudo, Mario Daza, en 1944 (Texto extractado de Gutiérrez, A. en: No sólo Goya, Museo Nacional del Prado, 2011, pp. 195-199).

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Ficha técnica

Número de catálogo
D07823
Autor
Fortuny y Marsal, Mariano
Título
María Teresa de Madrazo y Madrazo
Fecha
1868
Técnica
Acuarela
Soporte
Papel continuo
Dimensión
Alto: 143 mm.; Ancho: 110 mm.
Procedencia
Colección Madrazo, Madrid, 1868; familia Daza-Campos, Madrid; adquirido por el Museo del Prado, 2006

Bibliografía +

Museo Nacional del Prado, No solo Goya: adquisiciones para el Gabinete de Dibujos y Estampas del Museo del Prado: 1997-2010, Museo Nacional del Prado, Madrid, 2011, pp. 195-199.

Otros inventarios +

Inv. Nuevas Adquisiciones (iniciado en 1856). Núm. 2756.

Exposiciones +

Mariano Fortuny (1838-1874)
Madrid
21.11.2017 - 18.03.2018

Fortuny (1838-1874)
Madrid
21.11.2017 - 18.03.2018

No solo Goya
05.05.2011 - 28.08.2011

Ubicación +

Sala B (Exposición Temporal)

Exposición Temporal

Objetos presentados +

Juego / juguete

Fecha de actualización: 21-11-2017 | Registro creado el 28-04-2015

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