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La boda
Óleo sobre lienzo. 1791 - 1792
Goya y Lucientes, Francisco de
La boda
Óleo sobre lienzo. 1791 - 1792
Goya y Lucientes, Francisco de

La escena, que se desarrolla bajo un gran arco o puente de piedra, presenta un cortejo nupcial presidido por la desigualdad: una joven decidida y bella va a casarse con un hombre gordo y feo, pero rico, que se apresura tras ella, intentando detenerla. El padre de la novia, con una casaca raída, sigue al cortejo con gesto complaciente. Las mozas, amigas de la novia, sonríen con maliciosa envidia, y

El de la rollona
Trazos de lápiz negro, Lápiz rojo sobre papel avitelado, papel seda. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
El de la rollona
Trazos de lápiz negro, Lápiz rojo sobre papel avitelado, papel seda. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

Dibujo preparatorio para el Capricho 4, El de la rollona. Debido a su color y a su escasa capacidad para cubrir el papel, la sanguina no permite crear escenas oscuras. Por ello la diferencia con la estampa puede ser muy notable, pues se pasa de la luminosidad del dibujo a la inquietante oscuridad del grabado a la aguatinta. En este caso, Goya también introdujo modificaciones en la composición, com

Si quebró el Cantaro
Lápiz rojo sobre papel seda. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Si quebró el Cantaro
Lápiz rojo sobre papel seda. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

Dibujo preparatorio para el Capricho 25. Los ilustrados veían en la educación el fundamento de su reforma social. Goya dejó muestras elocuentes de este pensamiento a lo largo de numerosos Caprichos dedicados a mostrar las consecuencias de la mala educación impartida por padres y maestros: “El hijo es travieso y la madre es colérica. Cuál es peor”.

Brabisimo!
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Brabisimo!
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

El título, tomado de los Caprichos, es una fórmula utilizada para expresar admiración por una obra artística. Goya critica a aquellos que presumen falsamente de cualidades superiores; el mono imita torpemente las acciones humanas y el burro, además de la ignorancia, personifica a los que carecen de sentido del oído: Si para entenderlo bastan las orejas nadie habrá más inteligente; pero es de temer

Mucho hay que chupar
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Mucho hay que chupar
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

La brujería conforma una parte sustancial de los Caprichos como expresión suprema de la ignorancia y los males que acarrea al pueblo. Los abusos son una de sus peores consecuencias, como expresa el comentario de Goya que conocemos por un documento que acompañaba estos dibujos: Las que llegan a 80 chupan chiquillos: las que no pasan de 18 chupan a los grandes. Parece que el hombre nace y vive para

Correccion
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Correccion
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

Bajo la apariencia de una escena de brujería se oculta un feroz ataque a la oligarquía de la nobleza y la Iglesia, cuyo poder, lejos de basarse en la Razón se serviría de la fe ciega y la superstición. Sin corrección ni censura no se adelanta en ninguna facultad y la de la Brujería necesita particular talento, aplicación, edad madura, sumisión y docilidad a los consejos del gran Brujo que dirige e

No grites, tonta
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
No grites, tonta
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

Goya muestra en este dibujo los deseos libidinosos de los monjes y satiriza las órdenes monásticas bajo la apariencia de escenas de duendes, con el fin de no suscitar la censura. El comentario del autor es irónico sobre las verdaderas intenciones del varón: ¡Pobre Paquilla! que yendo a buscar al lacayo se encuentra con el duende, pero no hay que temer: se conoce que Martinico está de buen humor y

¿No hay quien nos desate?
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
¿No hay quien nos desate?
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

La crítica a la falsedad en las relaciones entre hombres y mujeres es uno de los temas principales de los Caprichos, y en este caso, una crítica explícita a lo inconveniente de los matrimonios no basados en el amor: ¿Un hombre y una mujer atados con sogas forcejeando por soltarse y gritando que los desaten a toda prisa? O yo me equivoco o son dos casados por fuerza.

¿Está Vmd...pues, Como digo...eh! Cuidado! si no!...
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
¿Está Vmd...pues, Como digo...eh! Cuidado! si no!...
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

La obra alude a los militares de alto rango que basan su poder en la jerarquía y carecen de autoridad moral y profesional. La escarapela y el bastón le hacen creer a este majadero que es de superior naturaleza y abusa del mando que se le confía para fastidiar a cuantos le conocen, soberbio, insolente y vano, con los que le son inferiores, abatido y vil con los que pueden más que él.

Unos á otros
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Unos á otros
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

Los abusos de la nobleza y la Iglesia hacia el débil pueblo aparecen de forma recurrente en la obra de Goya. El comentario del artista, conocido por un documento que guarda el Prado, suaviza esta crítica a los poderosos: Así va el mundo. Unos a otros se burlan y se torean. El que ayer hacía de toro hoy hace de caballero en plaza. La fortuna dirige la fiesta y distribuye los papeles según la incons

Despacha, que despiértan
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Despacha, que despiértan
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

Este dibujo es solo un punto de partida para la composición de la estampa, en la que se aprecian los numerosos cambios introducidos. Así, vemos cómo se han intensificado los detalles del vestuario y los rasgos de los personajes, que indudablemente los identifican como religiosos. También han variado los efectos lumínicos, que acentúan los contrastes y el ambiente nocturno.

Porque esconderlos?
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Porque esconderlos?
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

La escena es una sátira de la avaricia, vicio especialmente acentuado éntrelos viejos que, aun sin tiempo para gastar dinero, sufren por guardarlo. En ocasiones se interpreta como una costumbre común entre los viejos clérigos, que se apropian de los bienes de sus fieles. También se ha visto como una crítica la lujuria por el parecido de los talegos con el sexo masculino. Lo cierto es que, frente a

Bien tirada está
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Bien tirada está
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

La crítica a la prostitución es uno de los temas principales de los Caprichos. El comentario de Goya a este dibujo, conservado en un documento del Prado que incluye otros al resto de ejemplares del conjunto, se refiere en tono satírico a la supervisión que la alcahueta ejerce sobre la joven prostituta que se estira la media para estar guapa: ¡Oh! la tía Curra no es tonta. Bien sabe ella lo que con

Obsequio á el maestro
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Obsequio á el maestro
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

En este dibujo todavía está sin definir la figura del macho cabrío que aparecerá en la estampa de los Caprichos del mismo nombre. En ella, sus adoradores le ofrecen la figurilla de un niño desnudo, mientras que aquí una vieja besa la mano del maestro en presencia de otros devotos. El comentario de Goya a este dibujo alude al poder del diablo: Es muy justo: serían discípulos ingratos si no visitara

Y aun no se van!
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Y aun no se van!
Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

Románticos franceses como Gautier y Baudelaire se interesaron especialmente por esta composición, en la que vieron una representación icónica de los seres que pueblan el mundo de la oscuridad y del terror. Para los ilustrados era una alegoría de cómo la razón, simbolizada por la gran losa, por fin iba a enterrar a todas las fuerzas reaccionarias. El dibujo, realizado con líneas de sanguina, consig

Nadie nos ha visto
Lápiz negro, Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Nadie nos ha visto
Lápiz negro, Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

Este dibujo satiriza la conducta de aquellos religiosos que, en la privacidad de sus monasterios, transgreden las reglas de comportamiento virtuoso para dejarse llevar por los excesos mundanos, representados aquí a través de la bebida. Primero esbozado a lápiz, después con la sanguina matizó los contornos y creó las sombras que caracterizan la nocturnidad de la escena en la estampa definitiva.

Aquellos polbos
Aguada roja, Lápiz rojo sobre papel avitelado, papel seda. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Aquellos polbos
Aguada roja, Lápiz rojo sobre papel avitelado, papel seda. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

La escena es una sátira de la avaricia, vicio especialmente acentuado éntrelos viejos que, aun sin tiempo para gastar dinero, sufren por guardarlo. En ocasiones se interpreta como una costumbre común entre los viejos clérigos, que se apropian de los bienes de sus fieles. También se ha visto como una crítica la lujuria por el parecido de los talegos con el sexo masculino. Lo cierto es que, frente a

Tantalo
Trazos de lápiz negro, Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de
Tantalo
Trazos de lápiz negro, Lápiz rojo sobre papel verjurado. Hacia 1797
Goya y Lucientes, Francisco de

Los dibujos preparatorios para sus grabados le sirvieron para definir las composiciones, trasladarlas al cobre y como referencia para grabar la versión final. Casi siempre primero trazó al lápiz el contorno y después dibujó el resto con sanguina. Pero en ocasiones estos dibujos fueron un punto de partida que fue transformando en el grabado. A veces, como en este caso, recortó partes del dibujo y l

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