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Michele Marullo Tarcaniota, Sandro Botticelli. c. 1490. Temple sobre tabla traspasado a tela, 49 x 35 cm

Desde el año 2004, el Prado exhibe en sus salas uno de los mejores retratos de Botticelli como depósito temporal de la Colección Guardans-Cambo.

El cuadro fue adquirido en 1929 por Francisco Cambó, destacado político catalán e importante coleccionista, que en 1941 legó al Museo del Prado parte de su extraordinaria colección de pintura italiana del Renacimiento -cubriendo así una de las grandes lagunas de la pinacoteca hasta ese momento-, de la que formaban parte, entre otras, las tres tablas con la historia de Nastagio degli Onesti de Botticelli. En ese momento el coleccionista conservó para sí y sus herederos el retrato de Michele Marullo Tarcaniota, la primera de sus grandes adquisiciones artísticas.

Michele Marullo Tarcaniota

c. 1490. Temple sobre tabla, traspasado a lienzo. 49 x 35 cm
Colección Guardans Cambó; en depósito temporal en el Museo Nacional del Prado

Miembro de una familia italiana asentada en Constantinopla, ciudad de la que huyeron poco antes de la conquista por los turcos en 1453, Michele Marullo fue poeta, humanista y soldado de fortuna. Admirador del poeta romano Lucrecio, fue invitado a Florencia por Lorenzo di Pierfrancesco de’ Medici, primo de Lorenzo el Magnífico, residiendo entre 1489 y 1494 en la ciudad, a la que regresaría en 1496. Murió en 1500.

Lorenzo di Pierfrancesco fue uno de los principales patrones o clientes de Botticelli, lo que posibilitaría el encuentro entre el poeta y el pintor florentino, que debió retratar a Marullo hacia 1490.

Destaca la sencillez compositiva y conceptual, al mostrar al retratado sin elementos alegóricos que denoten su rango, pero sí la fuerza e intensidad emanada del rostro enjuto, con poderoso mentón, entrecejo fruncido y mirada dura y sagaz. A ello contribuye la sobriedad cromática, con una paleta reducida con predominio del negro y el castaño, sólo animada por la escueta pincelada blanca del cuello de la camisa.

 
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