Conversión del duque de Gandía
Lupa
Zoom

En el ejercicio de su puesto cortesano, Francisco de Borja fue el encargado de trasladar el féretro con los restos de la Emperatriz desde Toledo hasta Granada, escena recogida por José Moreno Carbonero en un espléndido lienzo titulado Conversión del Duque de Gandía, galardonado con una primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1884.

José Moreno Carbonero: Conversión del Duque de Gandía

1884. Óleo sobre lienzo. 315 x 500 cm.
Cat. P-6565

La escena, ambientada en la Capilla Real de Granada, recoge la reacción de Francisco de Borja al abrirse el féretro y contemplar el cadáver putrefacto de la Emperatriz, cuya belleza física y espiritual había cautivado a toda la Corte, y por quien el joven Marqués de Lombay sentía una rendida devoción. En ese momento Francisco de Borja pronunció unas célebres palabras: “Nunca más, nunca más servir a señor que se me pueda morir”, frase que el pintor reproduce en la cartela incluida en el marco del cuadro.

Junto a la cuidada ambientación escenográfica y el uso dramático de la luz, destacan el dominio del dibujo y el intenso colorido, que convierten esta obra en uno de los ejemplos más destacados de la riqueza decorativa que caracteriza la última etapa de la pintura de historia en nuestro país.

Poco después de este episodio, Francisco de Borja solicitó permiso para dejar la vida pública y abandonar la Corte, pero Carlos V no accedió a sus deseos y, además, le nombró Virrey de Cataluña, cargo que desempeñó de 1539 a 1543. Ese año heredó el ducado de Gandía a la muerte de su padre.

La muerte de su esposa en 1546 le impulsó a ingresar en la Compañía de Jesús, con la que ya tenía contacto desde unos años antes. El 2 de junio de ese año hizo los votos de castidad y obediencia y solicito a Ignacio de Loyola su admisión en la Compañía. Este aceptó su proposición, pero le conminó a solucionar antes diversos asuntos familiares -alguno de sus hijos todavía era muy pequeño-, a realizar estudios de Teología en la Universidad de Gandía, que acababa de fundar, y a mantener en secreto, de momento, sus intenciones.

Así lo hizo Francisco de Borja y en 1550, acabados ya sus estudios, se despidió definitivamente de su familia y se trasladó a Roma, donde ingresó en la Compañía de Jesús tras renunciar al ducado de Gandía a favor de su primogénito Carlos; al año siguiente, en mayo de 1551, fue ordenado sacerdote. Tras renunciar al Cardenalato al que había sido propuesto por Carlos V, se convirtió en director espiritual de la regente Juana de Portugal, reconfortó espiritualmente a dona Juana “la loca” en sus últimos momentos en Tordesillas, y realizó numerosas fundaciones, entre ellas el primer noviciado de la Compañía en España, en Simancas.

Dentro de la Compañía ocupó importantes cargos. En 1554 San Ignacio le nombró comisario general de la Compañía en España, y dos años más tarde le confió el cuidado de las misiones de las Indias Orientales y Occidentales, es decir, de todas las misiones de la Compañía. A causa de ciertos problemas con la Inquisición tuvo que abandonar España e instalarse en Roma, donde, en 1565 se convirtió en el tercer General de la Compañía de Jesús, cargo que ocupo hasta su muerte.

Francisco de Borja falleció en Roma el 30 de septiembre de 1572, fue beatificado en 1624 y canonizado en 1671.

 
Ministerio de Cultura. Gobierno de España; abre en ventana nueva
España es cultura Spain is culture
Copyright © 2014 Museo Nacional del Prado.
Calle Ruiz de Alarcón 23
Madrid 28014
Tel. +34 91 330 2800.
Todos los derechos reservados