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Adoración de los Magos, La [El Bosco]
Hacia 1495, óleo sobre tabla, 138 x 138 cm, ­firmado en la tabla central con letas de oro: «iheronimus bosch» [P2048].
La obra fue realizada por encargo del matrimonio Pieter Bronchorst y Agnes Bosschuyse para colocarla en la capilla de la Cofradía de Nuestra Señora de la catedral de Hertogenbosch. Confiscada por el duque de Alba, éste la regaló a Felipe II. Entre el 12 y el 16 de abril de 1574 ingresa en el monasterio de El Escorial, donde permanecerá hasta su traslado al Museo del Prado en 1839. En el contexto de la producción de El Bosco representa la obra cumbre de su periodo más maduro. Su paleta de color se muestra tan brillante como en El jardín de las delicias, sin embargo, su plasticidad ha sabido superar las limitaciones miniaturescas que acusan las figuras y escenas de éste. Los personajes alcanzan un volumen sólido y monumental recortados sobre un paisaje como no había sido capaz de crear hasta aquel momento. Incluso su punto de vista y perspectiva denuncian el enorme progreso alcanzado por su arte, a veces demasiado ingenuo hasta entonces. El manejo de la realidad cromática de los «presentes» con las alusiones temporales de las grisallas, al igual que las rupturas con los convencionalismos de los marcos compositivos son otros magistrales indicios de lo excepcional de esta creación. Los postigos del tríptico cerrado representan la escena de la llamada Misa de san Gregorio. Las dos figuras de seglares arrodilladas han sido identificadas por De Tolnay: la de la izquierda sería el padre, ya muerto, del donante; la de la derecha, la romana que dudaba de la presencia de Cristo en la eucaristía. Abiertas las alas del tríptico se manifiesta a nuestra vista la Epifanía a los Magos; aunque en tres tablas, la composición muestra auténtica unidad por el paisaje del fondo. En la lectura del cuadro encontramos temas iconológicos a cuatro niveles: motivos veterotestamentarios que anuncian la Epifanía, desarrollo de la misma, elementos vétero y neotestamentarios que prefiguran la eucaristía, y personificación de los comitentes. El motivo veterotestamentario que anuncia la Epifanía está representado en la mantellina metálica del segundo de los magos: la reina de Saba que ofrece sus regalos a Salomón. La identificación de Salomón con Jesús es evidente. La misma correlación «ofrenda-reina de Saba»/«Adoración de los Magos» podemos observarla en la Biblia pauperum y, aún mucho antes, en 1181, en el ambón esmaltado de Klosterneuburg de Nicolás de Verdún. La escena principal, la ofrenda de los Magos, nos recuerda en muchos detalles las ilustraciones miniadas del XIV y XV: el carácter narrativo del paisaje, en el que hay una estatua de Marte -símbolo, en la miniatura, de que Cristo había nacido en una tierra dominada por los romanos y bajo la advocación de los ídolos-; un mozo que tira del ronzal de un caballo sobre el que va un mono; campesinos por el campo; ejércitos que vagan de un lado para otro -posiblemente son las tropas de Herodes buscando al Niño-; los aspectos fantásticos de Jerusalén o de Belén. La actitud de la Virgen, el Niño, los Magos y la mayoría de los presentes es normal, incluso la imagen de san José. Podemos ver al anciano, a la derecha, cómo seca los pañales. Entre los adornos de los Magos y sus ofrendas continúan las imágenes alusivas al significado de la Epifanía que sigue ideas e iconografía muy queridas de la plástica gótica. En la mantellina de uno de los magos se representa el sacrificio de Manué (Manué, padre de Sansón, y su mujer sacrifican un cabrito, reconociendo así a Dios). Los Magos, como el padre de Sansón, contemplan en el Niño a Dios. En el suelo otro don prefigura la Muerte: es el sacrificio de Isaac. El grupo escultórico está sobre los sapos, manifestando así que por el sacrificio de la cruz se vence al pecado. El tercer Mago es portador del pomo sobre el que emerge el águila, símbolo de resurrección, que transporta en su pico el alimento -alusión eucarística- que ha de vivificar a sus polluelos sobre la corona del primer Mago, clara referencia a los hombres, súbditos de su reino. Queda un problemático personaje por identificar y sobre el que se han dado múltiples versiones: es un loco leproso -así lo indica la llaga de su pierna y la campanilla-. Ha sido identificado con el Anticristo por unos, mientras que otros ven en él representado al pueblo judío, personificado en Herodes. El matrimonio que ha patrocinado la obra aparece representado rezando bajo la protección de sus patronos en las alas del tríptico. En el de la izquierda, Pieter Bronchorst con san Pedro, mientras que Agnes Bosschuyse está con santa Inés.

Isidro G. Bango Torviso

Bibliografía

  • Bango Torviso, Isidro G., y Marías, Fernando, Bosch. Realidad, símbolo y fantasía, Madrid, Sílex, 1982.
  • BRAND-PHILIP, l., «The Prado Epifany by Jérome Bosch», The Art Bulletin, XXXV, n.º 4, Nueva York, 1953, pp. 267-293.
  • MARIJNISSEN, Roger, y RUYFFELAERE, Peter, Jerôme Bosch. Tout l’oeuvre peint et dessiné, París, Albin Michel, 1987.
  • TOLNAY, Charles de, Jérome Bosch. L’oeuvre complete [1937], París, Booking International, 1989.
  • YARZA, Joaquín, «La Adoración de los Reyes Magos, Museo del Prado», El Bosco y la tradición pictórica de lo fantástico en el Museo del Prado, Barcelona, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2006, pp. 359-374.
Tríptico de la adoración de los magos  [El Bosco]
Lupa
Tríptico de la adoración de los magos [El Bosco]
 
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