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Álvarez Cubero, José (Priego, Córdoba, 1768-Madrid, 1827). Escultor español. Inicia su formación con su padre Domingo Álvarez y con el escultor de retablos Francisco Javier Pedrajas. Viaja a Madrid en 1794 e ingresa en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1799 consigue primer premio de la Academia con Traslado de los restos de san Isidoro a León, lo que le proporciona una pensión para viajar a París. Allí contacta con el grupo neoclásico que se organiza en torno a David d'Angers y entra en el estudio de Claude Dejoux. Viaja a Roma en 1805, donde trabaja con Antonio Canova. En dicha ciudad permanecerá durante veinte años, realizando la mayor parte de su obra. En 1808 se encuentra con la presión que Napo­león ejerce sobre los artistas españoles para que reconozcan a su hermano José Bonaparte como rey de España. Se niega a jurar a José I y esto trae como consecuencia que sea encarcelado en el castillo de Sant'Angelo, junto con los otros pensionados de la Academia de España, de donde es liberado gracias a la ayuda de Canova. Antes de estos sucesos, realiza para los reyes españoles en el exilio, Carlos IV y María Luisa, cuatro estatuas para la decoración de la Casa del Labrador de Aranjuez. Son Apolo inspirado por la música, Morfeo adolescente, Diana cazadora y Amor con todos sus atributos (Cupido), que puede corresponder con la escultura de ese mismo tema que se le atribuye a su hijo José Álvarez Bouquel (Prado, E814). Todas estas obras, que forman parte de un conjunto iconográfico definido por el amor, muestran una gran candidez y están muy cercanas al mundo de Canova. Finalmente fueron adquiridas por Fernando VII en 1827 y, de la colección real, pasaron al Museo del Prado. Una vez finalizada la Guerra de la Independencia realiza su obra más importante Defensa de Zaragoza, mientras pasa por una época marcada por los problemas económicos. Se alivia algo su situación cuando es tardíamente nombrado escultor de cámara en 1816. Aun así, continúa en Roma hasta la muerte de Carlos IV en 1819. Durante el reinado de Fernando VII recibe diferentes encargos, retratos en su mayoría, en los que perpetúa a los protagonistas de su época. Vuelve a Roma para pasar en mármol su grupo la Defensa de Zaragoza y allí se le notifica su nombramiento como primer escultor de cámara en la vacante de José Ginés, pero aun así, demora su vuelta a España hasta 1827. Al volver pasa por numerosos problemas económicos, muriendo a los pocos meses en Madrid. Su estilo es de un riguroso y coherente neoclasicismo basado en los modelos clásicos y en la obra de Antonio Canova, Bertel Thorvaldsen y Pietro Tenerani. Fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la Academia de Carrara, de la de Nápoles, de la de Amberes, de la de San Lucas de Roma y del Instituto Francés de París. En el Museo del Prado hay una buena representación de sus obras comenzando por las ya citadas estatuas de la Casa del Labrador de Aranjuez y siguiendo por retratos como los de la reina Isabel de Braganza, o del músico italiano Rossini, pero sobre todo destaca su obra más importante, Defensa de Zaragoza, inspirada en un episodio de la Guerra de la Independencia en el que un hijo defiende a su padre durante el sitio a Zaragoza. El tema se ha relacionado con el grupo de los héroes troyanos Néstor y Antíloco que había realizado en yeso en 1818, aunque también puede tratarse de una readaptación temática del grupo colosal Numantinos, que modela en barro a su llegada a Roma. En esta obra se produce una síntesis entre el episodio heroico contemporáneo y las formas antiguas que lo inmortalizan y lo universalizan.

A. P.

Obras

  • Isabel de Braganza, escultura sedente en mármol de Italia, 145 x 77 x 140 cm, 1826-1827 [E1].
  • Fernando VII, busto en mármol, 74 x 60 x 30 cm, h. 1825 [E563].
  • Morfeo adolescente o Amor dormido, mármol, 49 x 128 x 61,5 cm [E571].
  • Defensa de Zaragoza, mármol, 280 x 210 x 112 cm, 1825 [E789].
  • Diana cazadora, mármol de Carrara y madera dorada, 137 x 66 x 60 cm, h. 1809-15 [E803].
  • Apolo inspirado por la música, mármol, 150 x 55 x 31 cm [E805].
  • Joven jugando con un cisne, mármol, 138 x 93 x 89 cm [E807].
  • Busto de Rossini, mármol, 68 x 34 x 30 cm, firmado [E808].
  • Busto del duque de Frías, mármol, 50 x 40 x 20 cm [E822].
  • María Luisa de Parma, escultura sedente en mármol, 140 x 75 x 80 cm (en dep. en Aranjuez, Real Casa del Labrador) [E902].

Bibliografía

  • El siglo XIX en el Prado, cat. exp., Madrid, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 392-401 y 466-467.
  • Gámiz Valverde, J. L., «El escultor Álvarez Cubero», Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, n.º 90, Córdoba, 1970, pp. 25-44.
  • José Álvarez Cubero, cat. exp., Priego, Córdoba, Diputación Provincial, Ayuntamiento, 1986.
  • Les éléves espagnols de David, cat. exp., Castres, Musée Goya, 1989, pp. 40-49.
  • Pardo Canalís, Enrique, Escultores del siglo XIX, Madrid, Instituto Diego Velázquez, CSIC, 1951, pp. 61-78.
 
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