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Álvarez de la Peña, Manuel (Sa­lamanca, 1721-Madrid, 1797). Escultor español. Hijo de Francisco Álvarez, arquitecto y obrero menor de la catedral salmantina, aprendió con Simón Gabilán Tomé de 1735 a 1737 y con Alejandro Carnicero de 1738 a 1743. Se trasladó a Madrid en 1748 y entró como oficial en el taller del escultor real Felipe de Castro. Alumno de la Real Academia desde 1749, Castro le confió dos reyes de la balaustrada de Palacio, Witerico (1750-1751, Pamplona) y Égica (1751, Madrid). Obtuvo una segunda medalla de primera clase en 1753 con el Desembarco de Colón en las Indias, y en 1754 una primera medalla por La fuerza que hicieron a Wamba los grandes del reino para que admitiese la corona (ambos relieves en la Real Academia), además de una pensión para Roma, a la que renunció en 1758 por estar ocupado en la medalla del Consejo de guerra (1753-1759, Prado) y otras obras para el Palacio Real nuevo. Fue designado académico de mérito en 1757. La enemistad de Sabatini le hizo centrar su interés en la Academia, en la que ocupó los cargos de teniente director (1762), director (1784) y director general de 1786 a 1792. En su estilo se distinguen claramente dos etapas, antes y después de la muerte de Castro en 1775. Influidas decisivamente por su estilo son San Ignacio para los jesuitas de Cuenca (1755-1757), tres medallas y ocho esculturas en la Santa Capilla del Pilar de Zaragoza (1763-1764); en Madrid, San Juan Nepomuceno (Caballero de Gracia, antes de 1766), ángeles portasímbolos del tabernáculo del monasterio de la Encarnación (1767), Concepción del Palacio Real (1772-1774) y su réplica para el palacio arzobispal de Toledo, y Nuestra Señora del Rosario de San Millán de la Cogolla (1774-1775). Después de morir Castro, terminó la fuente de Las conchas para el palacio de Boadilla (Campo del Moro, 1775-1776) e hizo obras religiosas como Imposición de la casulla a san Ildefonso de la catedral de Toledo (1780-1783) -donde pudo seguir una idea de Castro-, Descanso en la Huida a Egipto para la capilla de Belén en San Sebastián de Madrid (1785-1787), Santa María Egipciaca en Anzo (Burgos) (1785-1787) y San Antonio de Padua en Villaluenga (Toledo) (1787). Pero sus obras de mayor interés son aquellas que muestran un nuevo espíritu estético bajo la influencia de Winckelmann y Mengs. La estatua ecuestre de Feli­pe V sobre el caballo Aceitunero (1778, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando) marca el comienzo de la nueva etapa, donde la creación es resultado de un proceso intelectual que resucita las antiguas meditaciones de los escultores griegos sobre el prototipo ideal. Su última y más famosa obra, las cinco esculturas de la fuente de Apolo en el paseo del Prado de Madrid, iniciada en 1783, le ocupó plenamente desde 1786 hasta su muerte y está también inspirada en modelos clásicos.

María Teresa Cruz Yábar

Obras

  • Consejo de guerra, relieve en mármol, 86 x 130 cm [E458].
  • Academia, sanguina y toques de clarión sobre papel verjurado oscuro, 430 x 290 mm, firmado [D336].
  • Academia, sanguina sobre papel verjurado amarillento, 435 x 296 mm, firmado [D337].
  • Doble academia, clarión y lápiz negro sobre papel grisáceo, 435 x 580 mm, firmado [D3056].

Bibliografía

  • Cruz Yábar, María Teresa, El escultor Manuel Álvarez (1721-1797), tesis doctoral, Madrid, Universidad Complutense, 2004.
  • Distribución de los premios concedidos por el Rey nuestro Señor a los discípulos de las tres ­Nobles Artes hecha por la Real Academia de San Fernando en la Junta Pública de 13 de julio de 1799, Madrid, Imprenta de la Viuda de Ibarra, 1799.
  • Pérez Reyes, Carlos, Del neoclasicismo al modernismo. Escultura, «Historia del arte hispánico», Madrid, Alhambra, 1979, t. v, pp. 156-157.
 
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