Enciclopedia online

Arte del poder. La Real Armería y el retrato de corte, El [exposición 2010]
9 de marzo-23 de mayo.
Comisario: Álvaro Soler del Campo.
Obras: 71.
Catálogo: Álvaro Soler del Campo, «La consideración de las armaduras como obras de arte e imagen del poder en el contexto de la Real Armería», pp. 25-39; Miguel Falomir, «Carlos V, Tiziano y el retrato de armadura», pp. 41-53; Álvaro Soler del Campo, «La Real Armería en el retrato español de corte», pp. 55-86; Carmen García-Frías Checa, «Imágenes para la glorificación del poder político. La fortuna del retrato en armadura en los palacios de la casa de Austria española», pp. 89-100.

Con esta exposición el Museo del Prado realizó la primera muestra monográfica dedicada a la influencia de la Real Armería de Madrid en el retrato de corte entre los siglos XVI y XVIII, mostrando armaduras y retratos juntos. Así, el Museo se centró en el retrato armado, fundamentalmente desarrollado en España a raíz de la introducción de la Casa de Austria, y su vinculación con la monarquía hispánica. La exposición señaló tres aspectos clave para la comprensión de las relaciones entre armaduras y retratos: el uso de la Real Armería como reflejo del poder dinástico, la intencionalidad política de la elección de las armas representadas y las diversas etapas por las que pasó esta institución de acuerdo con cada gobernante. La primera sala albergaba un ámbito introductorio, destinado a mostrar la importancia que las armaduras y pinturas tuvieron en las cortes europeas, y el núcleo de la exposición que trataba la imagen triunfal de los retratos de Carlos V y Felipe II, proporcionada por las armaduras vinculadas a los principales hechos de sus reinados y su imagen transmitida por los retratos de corte. En su inicio se abordó la importancia de la educación caballeresca del emperador, si bien el grupo de mayor potencia artística de la exposición y el más ilustrativo de su discurso estaba integrado por obras como El Emperador Carlos V, a caballo, en Mülhberg, de Tiziano; por la armadura utilizada en dicha campaña, manufactura de Desiderius Helmschmid; por una de las copias de Pantoja de la Cruz a partir de un segundo retrato de Tiziano, hoy perdido, conmemorativo de la campaña; y por otras obras significativas como el tapiz de La revista de las tropas en Barcelona, de Willem Pannemaker. Como epílogo de este núcleo, se planteó el cambio de gusto de Felipe II al inclinarse por la imagen clásica a la romana. En la segunda sala se trató la continuidad de estos modelos. Las armas y los retratos de los reinados de Felipe III y Felipe IV continuaron el vocabulario y los modelos establecidos, pero la relación entre ambas colecciones atravesó diferentes fases, que oscilaron desde la estrecha vinculación entre la Real Armería y la imagen del poder real, hasta su uso como un mero repertorio aplicable a diversos tipos de pinturas. La última sección abordó el retrato borbónico en armadura. Felipe V aunó las tradiciones francesa y española empleando este género como un instrumento de legitimación dinástica. En este último momento las armaduras siguieron vinculadas a la imagen del poder real, transmitida bajo dos premisas: todas las representadas pertenecieron a Felipe II, pero solo interesaba su presencia en el cuadro, por lo que el detalle se redujo al mínimo imprescindible para permitir la identificación del objeto.

A. P.

 
Ministerio de Cultura. Gobierno de España; abre en ventana nueva
España es cultura Spain is culture
Copyright © 2014 Museo Nacional del Prado.
Calle Ruiz de Alarcón 23
Madrid 28014
Tel. +34 91 330 2800.
Todos los derechos reservados