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Astruc, Zacharie (Angers, 1835-París, 1907). Pintor, escultor, compo­sitor, ­poeta y periodista francés. Astruc llegó a París en 1854, en donde se relacionó al poco tiempo con Dehodencq, Whistler, Manet, Fantin-Latour, Bazille, Carolus-Duran, Zola, Banville y otros artistas y literatos de avanzada. En 1859 se inició en la crítica de arte al fundar Le Quart d'Heure. Gazette des Gens Demi-sérieux y publicar, con un prefacio de George Sand, Les quatorze ­stations du Salon. En esos años los ­aspectos más sobresalientes de su biografía son los que le ligaron -como crítico y periodista más que como ­artista plástico- con la lucha de Manet y sus amigos. En 1863 publicó, durante todo el tiempo que duró el Salón, un diario titulado Le Salon. Feuilleton Quotidien, en el que mostró su indignación ante las reacciones del público en el Salón de los Rechazados y se convirtió en el más exaltado defensor de Manet, y en 1865 compuso una poesía sobre la Olimpia de Manet cuyos primeros versos fueron incluidos por éste en el catálogo del Salón. Como una muestra clara de su vinculación con el círculo de los realistas e impresionistas, éstos le hicieron aparecer frecuentemente en sus cuadros: Manet lo representó en primer plano en Música en las Tullerías (1861, National Gal­lery, Londres), en Retrato de Zacharie Astruc (1866, Kunsthalle, Bremen) y lo hizo figurar asimismo tocando la guitarra en La lección de música (1870, Museum of Fine Arts, Boston); Fantin-Latour lo representó en dos de sus célebres retratos de grupo, Home­naje a la verdad (1865) y Un taller en Batignolles (1869, Musée d'Orsay, París); y Bazille hizo un retrato suyo (colección Bazille, ­Montpellier), que sería una de sus últimas obras. Por lo demás, aunque en 1874 formó parte de la Sociedad de Artistas Independientes y participó en la primera exposición impresionista presentando ­catorce obras, entre las que se encontraba Leçon du vieux torero, durante toda la década de 1870 sería conocido sobre todo como escritor y solo en la década de 1880 alcanzaría notoriedad como artista plástico, pero no como pintor sino como escultor. El hispanismo de Astruc parece haber nacido del contacto con los círculos realistas parisinos y de su visita a la Art Treasures Exhibition de Manchester de 1857, de la que dejó unas notas manuscritas en las que se manifiesta su admiración por Velázquez y especialmente por la Venus del espejo. El largo comentario que publicó en 1859 a propósito de la entra­da en el Louvre de cinco pinturas españolas («Étude sur les cinq nouveaux tableaux espagnols du Louvre», Le Quart d'Heure, I, 5 de marzo de 1859, pp. 303-323), estaba aún fuertemente influido por los juicios de Gautier y otros críticos anteriores, pero constituía ya una clara muestra de sus intereses realistas (proponía a Velázquez como modelo a seguir por los jóvenes pintores) y contenía un ataque a Murillo inusual en la época. El viaje que realizó a España en 1864, del que volvió provisto de un cierto número de acuarelas y abundantes notas manuscritas sobre las obras de arte que vio, modificó en gran medida algunas de sus apreciaciones anteriores. Velázquez continuó siendo para él el gran maestro del realismo español, pero Goya (del que hizo una pequeña copia de La maja vestida que, al parecer, regaló a Manet) subió considerablemente en su estimación, y El Greco (del que escribió que había sido «el Delacroix del Renacimiento», un pintor «de miras completamente modernas») se convirtió en una especie de pasión para él. Muy poco después, en 1865, de­sempeñó un papel esencial en el planeamiento del viaje a España de Manet y en 1872 volvió a la Península acompañando a Berthe Morisot y su hermana Edma. En esta ocasión haría una copia de San Francisco de Pedro de Mena de la catedral de Toledo (entonces atribuido a Alonso Cano) con la que obtuvo un gran éxito tanto en Madrid como en París, en donde fue finalmente reproducida en mármol y bronce por la casa Christofle y presentada en la Exposition des Beaux-Arts appliqués à l'Industrie de 1874. Por lo demás, durante sus viajes por España formó una pequeña colección de pinturas, que vendió en subasta en abril de 1878, y entre las que se encontraban cinco atribuidas a El Greco y otras cinco a Goya. Algunas de ellas eran auténticas y de indudable valor, como Una fábula de El Greco (Prado), que él catalogaba como Le rieur, y Bodegón con doradas de Goya (Museum of Fine Arts, Houston). En los años posteriores pasarían por sus manos otras obras de ambos pintores: Mesa de carnicería de Goya (Musée du Louvre) y Santo ­Domingo en oración de El Greco ­(Museum of Fine Arts, Boston), una obra cuya historia sintetiza la revalorización de El Greco por los artistas franceses de avanzada en el siglo XIX, ya que tras pertenecer a Millet, al morir éste lo adquirió Astruc en 1894 y en 1896 se lo revendió a Degas, quien lo conservaría hasta su muerte. Las impresiones de Astruc sobre España están publicadas en tres libros que contienen abundantes y extensas evocaciones de los principales artistas españoles: Romancero de l'Escorial. ­Poèmes de l'Espagne (París, G. ­Charpentier et Cie Editeurs, 1883), Le Généralife. ­Serenades et Songes (París, Société Française ­d'Éditions d'Arts, L. H. May Editeur, 1897) y Les Alhambras (París, Librairie Henri Leclerc, 1908).

José Álvarez Lopera

Bibliografía

  • Álvarez Lopera, José, «Manet, Astruc y El Greco», El arte español fuera de España, Madrid, Instituto Diego Velázquez, csic, 2003.
  • Caumont, Gisèle: «Velázquez dans le miroir du XIXe siècle en France», Velázquez et la France, cat. exp., Castres, Musée Goya, 1999, pp. 78-79.
  • Flescher, Sharon, «Manet's Portrait of Zacharie Astruc. A Study of a Friendship and New Light on a Problematic Painting», Arts Magazine, vol. lii, Nueva York, junio de 1978, pp. 78-105.
  • Flescher, Sharon, Zacharie Astruc. Critic, Artist and Japoniste, Nueva York, Garland Publishing, 1978.
 
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