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Caída en el camino del Calvario, «el pasmo de Sicilia» [Rafael]
Hacia 1517, óleo sobre tabla pasada a lienzo, 318 x 229 cm, firmado [P298].
Éste es uno de los cuadros de altar que Rafael realizó en Roma en la cúspide de su gloria. Se destinó al altar mayor de la iglesia de Santa María de las Angustias de Palermo, de donde pasó, en 1622, a la colección de Felipe IV. En 1813 las tropas de Napoleón lo llevaron a París, de donde se devolvió a España en 1822, tras efectuar el traslado de la capa pictórica de la tabla original al actual lienzo. Muy apreciada por los contemporáneos, la obra se ­rodeó muy pronto de un aura mítica. Vasari la caracteriza como cosa maravigliosa y realiza una detallada (pero a veces inexacta) descripción de la composición en la que pone de relieve el talento excepcional de Rafael en la captación de la expresión fisiognómica y corporal de los personajes. El mismo autor alude al carácter casi milagroso de la obra, que se reveló durante su traslado de Roma a Sicilia, cuando el cuadro resultó ileso en un naufragio, como si los vientos y las olas hubieran perdido su fuerza frente a tal prodigio artístico. En la literatura especializada se ha discutido mucho sobre su autografía. Se han señalado signos de la colaboración de varios alumnos, entre ellos Giulio Romano y Giovan Francesco Penni. Sin embargo, la mayoría de los especialistas coinciden en afirmar que la «invención» y, en consecuencia, la composición se deben a Rafael, quien al parecer se inspiró en un grabado que Durero había realizado para el ciclo de la «Pequeña Pasión» (1509). Rafael, consciente de que un pequeño grabado, hoja de un ciclo de imágenes de devoción, podía servirle solo hasta cierto punto como partida para la realización de un gran cuadro de altar, con una función pública y litúrgica mucho más amplia, incorporó ciertas modificaciones. El pintor aumentó el número de las figuras y creó un trayecto narrativo dinámico a vortice que parte de la zona superior derecha de la imagen, se adelanta hacia el primer plano y atraviesa el espacio de la composición, ofreciendo a la mirada del espectador el episodio (o los episodios) de máxima tensión en el centro mismo del cuadro, para acabar, sin perderse en el camino sinuoso, en el último plano del cuadro, dirigiendo nuestra mirada hacia la colina del Gólgota que se perfila en el horizonte. La composición que resulta de esta aguda invención es plurifocal. El cruce de las diagonales crea centros múltiples cuyo interés y peso no son solo formales, sino también simbólicos. A la passio Christi, visible en la parte central del cuadro, corresponde la compassio Virginis, lo que crea un verdadero centro compositivo en la parte derecha del plano intermedio. El diálogo entre los dos grupos que se forman en torno a los personajes principales de esta historia -Cristo y Ma­ría- es fundamental. Cada grupo contiene, a su vez, otros núcleos dramáticos, lo que aumenta la expresividad de esta grandiosa pintura. En el grupo de las Marías vemos a una de las mujeres absorta en una contemplación directa del Salvador caído. A pesar de su discreción, esta figura genera a través de su lenguaje gestual y de su mirada un trayecto paralelo al que se consigue gracias al gesto y a la mirada de la Virgen. En el grupo del Salvador caído en el suelo, la figura monumental de Simón el Cireneo, mientras intenta sostener la cruz, adquiere un valor impresionante y crea, a su vez, otro fuerte centro de atención. Le corresponde, en evidente antítesis, el cuerpo robusto y sin rostro del soldado que, en el extremo izquierdo del primer plano, sugiere, con su fuerte torsión, el giro de la trayectoria narrativa hacia la profundidad del espacio de la representación. El tema de la caída en el camino del Calvario, ya utilizado en predelas de retablos y frescos que representan la Pasión, es poco usual para un cuadro de altar independiente. La iconografía de la obra de Rafael se ha puesto, muy acertadamente, en relación con el nombre de la iglesia olivetana de Santa María de las Angustias de Palermo, fundada en 1508, construida en el marco de una compleja reproducción simbólico-topográfica de la Vía Dolorosa de Jerusalén en la ciudad siciliana. Desde el siglo XVII, tras su llegada a España, el cuadro empieza a ser conocido como El pasmo de Sicilia. Esta denominación, que se inspira en el título de la iglesia palermitana para la que el cuadro fue concebido, es algo inexacta, pues la opción de Rafael no fue la de representar «el desmayo» (spasimus) de la madre de Dios, sino una síntesis teológicamente fundada de passio (o compassio) y de actio. Fue Helen Ettlinger la investigadora que, en 1982, puso por primera vez en relación el cuadro de Rafael con el es­crito del dominico Tommaso de Vio Cajetan, De spasmo beatae virginis Mariae (1506), en el que el autor diserta ampliamente sobre el comportamento correcto de la Virgen durante el Vía Crucis. Eva-Bettina Krems, en un atento análisis de la relación entre este texto y la iconografía del cuadro, ha demostrado que Rafael concibió esta obra como una reflexión pictórica en diálogo con la disertación teológica de Cajetan, poniendo de relieve «la dignidad» de la Virgen, que resiste al dolor, intentando, en un último y desesperado esfuerzo, ayudar al hijo caído. Resulta una composición bifocal (o plurifocal) que demuestra no solo el saber teológico del pintor, sino también (y sobre todo) su talento al traducir este saber en narración pictórica.

Victor I. Stoichita

Bibliografía

  • Cotroneo, Giuseppina, y Brancato, Francesco S., La chiesa di S. Maria dello Spasimo a Palermo, Palermo, 1986.
  • Ettlinger, Helen S., «Raphael's Lo Spasimo: Its Historical and Iconographical Background», Source, i, Nueva York, 1982, pp. 13-15.
  • Ferino-Pagden, Sylvia, «From Cult Images to the Cult of Images: the Case of Raphael's Altarpieces», The Altarpiece in the Renaissance, Peter Humfrey y Martin Kemp (eds.), Cambridge, 1990, pp. 165-189.
  • Gardner von Teuffel, Christa, «Lo Spasimo di Sicilia», Raffaello in Vaticano, Fabrizio Mancinelli, et al. (eds.), Milán, 1984, pp. 272-277.
  • Hamburgh, Harvey E., «The Problem of Lo Spasimo of the Virgin in Cinquecento Paintings of the Descent from the Cross», Sixteenth Century Journal, xii, 1981, pp. 45-75.
  • Krems, Eva-Bettina, Raffaels Römische Altarbilder, Múnich, 2002.
  • Rafael en España, cat. exp., Madrid, Museo del Prado, 1985.
  • Spadaro, Maria Antonietta, Raffaello e lo Spasimo di Sicilia, cat. exp., Palermo, 1991.
Caida en el camino del calvario, “El pasmo de Sicilia” [Rafael]
Lupa
Caida en el camino del calvario, “El pasmo de Sicilia” [Rafael]
 
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