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Capilla mayor de San Juan de los Reyes [Juan Guas]
Anterior a 1492, dibujo en tinta a pluma sobre pergamino, 1940 x 960 mm [D5526].
Las primeras noticias publicadas acerca del dibujo fueron las que dio Sánchez Cantón en su célebre artícu­lo de la revista Arquitectura de 1928, en el que informa de que fue la comisión de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando la que, ­localizando el dibujo en San Juan de los Reyes, lo incorporó al entonces llamado Museo de la Trinidad, que con todos sus fondos pasó a integrarse en el Museo del Prado en 1870. Desde esa fecha, si bien con distinta suerte, engrosa la colección de dibujos de la primera pinacoteca nacional. Realizado en tinta negra, que el tiempo ha aclarado, muestra el proyecto inicial que Juan Guas pensara para la cabecera del templo-panteón, levantado para conmemorar la batalla de Toro en la que Isabel la Católica legitimaba sus derechos sucesorios frente a su sobrina Juana, llamada la Beltraneja. Finalizada antes de 1492 y dado que iba a servir de morada a los sepulcros de los reyes, Juan Guas desplegó un esquema ornamental creado a base de la sabia combinación de motivos góticos flamígeros -el follaje, la multiplicación de las molduras o la reiteración de los nervios en las ­bóvedas- con los elementos mudéjares que caracterizan su lenguaje, tales como las inscripciones, inspiradas en la sinagoga toledana del Tránsito, los mocárabes, alojados en las cornisas, o el propio ritmo compositivo con el que se desarrolla la ornamentación. Todo ello, unido a la reiteración obsesiva de los grandes escudos y los emblemas regios, nos sitúan en un espacio dedicado a perpetuar la magnificencia y la fama de los monarcas y cuya fastuosidad no tendría explicación en el modesto convento franciscano de no ser por el fin regio al que estaba destinado. En el dibujo podemos contemplar un espacio arquitectónico que se pliega a los propios deseos de la reina, quien exigió seguir el modelo creado en la burgalesa cartuja de Miraflores que se estaba construyendo para sepultura de sus padres, Juan II e Isabel de Portugal. Ejecutado con trazo firme y preciso, cuida tanto la parte arquitectónica -en la que, sin embargo, no se ajusta a la perspectiva tridimensional- como los detalles de la escultura, resueltos con exquisita elegancia y en los que exhibe el dominio de esta disciplina. El dibujo muestra lo que es propiamente la cabecera, hipertrofiada, poligonal, con sus tres gradas y abundante decoración además del retablo, y, en un nivel superior, dispone un triforio que se eliminó en la ejecución final. Por lo que sabemos, tampoco el retablo llegó a realizarse. Consta de dos cuerpos con tres calles y banco. En éste, y bajo complejos arcos conopiales, vemos a san Pedro, san Pablo, Cristo varón de dolores con la Virgen y san Juan, Santiago Apóstol y san Andrés. El espacio central está presidido por san Juan Evangelista y se cierra con el grupo del Calvario. En las calles laterales, y en sendos reclinatorios, el rey Fernando con san Juan Bautista, e Isabel, la reina, con san Francisco, mientras que en la parte superior contemplamos de nuevo a san Francisco recibiendo la estigmatización y otra figura de dudosa identificación. La estructura cuadrangular se cierra con un guardapolvo en el que se inscribe una plegaria mariana: «O gloriosa; domina ecelsa: supra sydera qui te creavi provide... etati sacro... ere o mater dey: virgo: memento mey». El retablo que describió Antonio Ponz no respondía a estas características, por lo que suponemos que no pasó de ser un mero pro­yecto, ya que su lugar lo ocupa el realizado por el pintor Francisco ­Comontes entre 1541 y 1552. Respecto al cimborrio, el dibujo arquitectónico incluía unas trompas conopiales alojando el águila del Evangelista, amén de escudos y emblemas regios, como el yugo y las flechas. A continuación, un tambor doble y con rica tracería gótica en su cuerpo inferior en el que se vuelven a integrar las insignias de los monarcas. La parte superior cobija una serie de esculturas dispuestas en las jambas de las ventanas y en los hastiales del crucero. En la bóveda Juan Guas dispuso una cubierta estrellada de dieciséis puntas y con gran riqueza de nervaduras, propio del gótico del siglo XV. A la vista del dibujo, la ejecución final de la cabecera y cimborrio de San Juan de los Reyes dista sustancialmente del boceto. Hoy la bóveda definitiva es de menor riqueza pero más sólida. Tiene forma de estrella de ocho puntas, similar a la de la capilla de los Condestables en la catedral burgalesa pero sin calar. El tambor se ha simplificado eliminando ese primer cuerpo de arque­rías góticas y se han suprimido las esculturas que enmarcaban las ventanas y el crucero. También las trompas actuales han abandonado su forma mixtilínea en favor del arco rebajado en cuyo intradós se aloja la profusa decoración de mocárabes en vez del águila de san Juan Evangelista y demás símbolos reales. Otra novedad respecto al dibujo original es la que atañe a los soportes, que en el proyecto se resuelven de manera muy simple y a base de la multiplicación de los haces verticales con el follaje a la altura del capitel. En cambio, la solución final incluye unos grandes pilares, en forma de «t» y que a una determinada altura se convierten en grandiosas tribunas sostenidas por mocárabes, bolas y una franja de cabezas esculpidas, lo que confiere al conjunto un aire más profano. En general, ha habido una simplificación madura y elegante de las formas góticas que han dado paso a unas soluciones más originales y evolucionadas que las que contiene el dibujo. Podríamos creer que tales modificaciones se incluyeron a raíz del famoso comentario que la reina Isabel pronunciara al contemplar los inicios de la obra, a la que calificó despectivamente de «nonada». Como pieza, el dibujo posee la singularidad de ser uno de los escasos y tempranos diseños arquitectónicos del arte español, firmado además por el primer arquitecto que reivindicó la dignidad de ser «maestro mayor de las obras reales».

Palma Martínez-Burgos García

Bibliografía

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  • Mayer, August Liebmann, El estilo gótico en España, Madrid, Espasa Calpe, 1960.
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  • Pérez Higueras, Teresa, «Toledo gótico», Arquitecturas de Toledo, Toledo, Comunidades de Castilla-La Mancha, 1991, t. I, pp. 488-525.
  • Sánchez Cantón, Francisco Javier, «El dibujo de Juan Guas. (Arquitecto español del siglo XV)», Arquitectura, año X, n.º 115, 1928, pp. 339-347.
  • Sánchez Cantón, Francisco Javier, Libros, tapices y cuadros que coleccionó Isabel la Católica, Madrid, 1950.
  • Torre, Félix de la, y Aznar y García, Francisco, Detalles de ornamentación de los principales monumentos de España... San Juan de los Reyes, Madrid, 1985.
Capilla mayor de san Juan de los Reyes [Guas]
Lupa
Capilla mayor de san Juan de los Reyes [Guas]
 
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