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Enciclopedia online

Cardenal, El [Rafael]
Hacia 1510-1511, óleo sobre tabla, 79 x 61 cm [P299].
Este retrato de un cardenal anónimo es quizá la más bella de las pinturas de Rafael que posee el Museo del Prado. Se encuentra todavía sobre su soporte de tabla original y en óptimo estado de conservación, y es obra enteramente autógrafa, circunstancias que no siempre se dan en otras pinturas de Rafael en el Museo. Varias de esas pinturas posteriores se deben en parte a la mano de ayudantes, y fueron trasladadas de la tabla original a lienzo cuando estuvieron en París (hacia 1813, llevadas por el régimen napoleónico). Irónicamente, El cardenal se libró de esa suerte porque la autoría de Rafael, hoy universalmente aceptada, no se reconocía entonces: se consideraba obra de Antonio Moro e imagen del cardenal Antonio Perrenot de Granvela, seguramente por la inscripción que lleva en el reverso: «... (?) Cardenal Grambeli/ (?) e tiempo Carlos. V./Pigt. a (?) Antonio/ Moro». El primero en proponer su atribución a Rafael, que hoy nadie discute, fue al parecer Luis Eusebi en 1828. Es una de las mejores pinturas del artista, en la que el fondo neutro (aparentemente una cortina o colgadura verde oscura) concentra la atención en el modelo, de tamaño algo mayor que el natural, cuya figura forma un triángulo cercano al plano pictórico. La gama de color no es amplia pero sí muy vibrante, y está aplicada con claridad y habilidad extraordinarias. El resultado es que el efecto de moaré de la muceta de seda roja (en el que las luces están pintadas en rosa) contrasta con el blanco puro de la manga produciendo una impresión de realidad casi tangible. Es muy poco lo que se sabe de la procedencia del cuadro. Fue adquirido en Roma por el rey Carlos IV de España, y está documentada su presencia en Aranjuez (1818) y en el Prado (1857). Los dos números de inventario (905 abajo a la izquierda, 286 abajo a la derecha) remiten a inventarios de la colección real española, y la procedencia no arroja ninguna luz sobre la identidad del retratado. Las dataciones sugeridas van desde 1508 hasta 1517, pero la mayoría de los autores se inclinan por 1510 o 1511. Esa fecha es la que se desprende de la identificación del retratado como un cardenal (por el birrete y la muceta rojos) y la comparación con los retratos de Tommaso «Fedra» Inghirami (hacia 1510, Palazzo Pitti, Florencia) y El papa Julio II (1511-1512, National Gallery, Londres), el segundo de los cuales está pintado con pincelada mucho más suelta y empastada, y apunta a la dirección que tomó el estilo de Rafael durante el pontificado de León X (1513-1520). Las dificultades con que se tropieza en la identificación del modelo no han ayudado a resolver la datación, aunque la hipótesis de que sea el cardenal Alidosi podría estrechar la banda de posibilidades a la primera mitad de 1510. En cualquier caso, Rafael tuvo que pintar el cuadro en Roma, aunque conociendo sus hábitos en la ejecución de retratos no se deduce que el modelo tuviera que estar en la ciudad cuando se realizó la pintura. También la falta de detalles accesorios resulta frustrante a la hora de identificar al modelo. No hay emblemas heráldicos ni inscripciones, ni alusión al título cardenalicio que ostentaba, ni a su apellido u origen familiar. En tales circunstancias, no es sorprendente que se hayan propuesto muchos nombres, entre ellos los de los cardenales Bibbiena, Cibo, Trivulzio, Farnesio, Sauli, de Este y Alidosi. De la datación hacia 1510-1511 por razones de estilo y de la edad del retratado, que no aparenta mucho más de cuarenta años, se deduce, casi con certeza, que fuera uno de los veinticinco cardenales creados por el más grande mecenas de Rafael, el papa Julio II della Rovere (papa de 1503 a 1513). Respalda esa tesis el hecho de que el personaje del retrato del Prado parece que está representado como obispo en la Disputa, uno de los frescos de Rafael en la Stanza della Segnatura del Vaticano, pintado probablemente en 1508-1509. La hipótesis más convincente de las propuestas hasta ahora es que sea el cardenal Francesco Alidosi. Müntz, Durrer y Filippini compararon el cuadro del Prado con las imágenes de Alidosi que aparecen en medallas contemporáneas, un retrato grabado que ilustró la edición de 1575 de los Elogia de Paolo Giovio y una copia del siglo XVIII (?) del cuadro de Madrid que porta la inscripción: «alidosivs cardinalis» (se cree que también procede de la famosa colección de retratos de Giovio). Alidosi nació en la Emilia en 1467. Estudió teología en la Universidad de Bolonia, y se dice que llegó a Roma bajo el pontificado de Sixto IV della Rovere. Allí hizo amistad con el cardenal Giuliano ­della Rovere, sobrino del papa, que no tardó en hacer de él su consejero de confianza. Al parecer salvó a Giuliano de un intento de asesinato, y tras la elevación de Giuliano al papado en 1503 fue nombrado cardenal de Santi Nereo e Achilleo en diciembre de 1505. Su iglesia titular en Roma pasó después a ser Santa Cecilia, pero con más frecuencia se le nombra como cardenal de Pavía, obispado que ocupaba desde mayo de 1505. Sirvió a Julio como legado pontificio, gobernador de Bolonia y comandante del ejército papal, y tuvo fama de ser su más íntimo confidente. Por otra parte, también fue blanco de críticas despiadadas, sobre todo después de muerto. Se decía de él que era particularmente inmoral, avaricioso y cruel; en la primera edición de sus Elogi degli uomini illustri (Florencia, 1554, p. 238), Giovio decía que su retrato, pintado del natural, le representaba con belleza y dignidad tales que llegaban a ocultar la realidad de un espíritu corrupto («con tanta dignità [...] che la macchia di uno animo corrotto si può per qualche tempo coprire con l'apparenza di una rara bellezza»). En mayo de 1511 fue asesinado en una calle de Rávena por el sobrino del papa Francesco Maria della Rovere. La reputación personal de Alidosi no ha mejorado mucho con el tiempo, aunque se haya señalado en varias ocasiones que tuvo un papel destacado en el patrocinio artístico de Julio II. Fue un partidario importante de Miguel Ángel, y es posible que interviniese en la asignación al florentino de dos importantes encargos del papa, su enorme estatua de bronce para la fachada de San Petronio de Bolonia y los frescos del techo de la Capilla Sixtina. También trató de convencerle para que pintara un fresco en la villa papal de Magliana, próxima a Roma, y se ha insinuado que quizá invo­lucrara también a Rafael en ese proyecto. Aunque no hay pruebas ­directas de su relación con Rafael, se ha propuesto que el cardenal ­Alidosi fuera el asesor teológico del programa decorativo de la Stanza della ­Segnatura (pintada en 1508-1511). Si el cuadro del Prado es un retrato de Alidosi, y si, como parece probable, el mismo personaje está representado como obispo en la ­Disputa, el hecho de que sea el único clérigo que mira directamente al espectador puede ser significativo. En apoyo de esta tesis cabe señalar que tanto el cardenal de Madrid como el obispo de la Disputa tienen los ojos azules, detalle de cierto peso para la identificación propuesta (que por lo demás descansa en la forma peculiar de la nariz y las semejanzas generales de edad y perfil). Las objeciones a la candidatura de Alidosi para el retrato de Madrid se han basado en dos supuestos erróneos. El primero es que Alidosi naciera hacia 1455, y, por lo tanto, rebasara el medio siglo cuando se pintó el retrato. El segundo es que no estuviera en Roma (ni quizá vivo) por los años en que es más probable que Rafael ejecutara la obra. Lo cierto es que ahora sabemos por una fuente fidedigna que nació en octubre de 1467, y esa edad es perfectamente congruente con la identificación aquí propuesta. Además, Alidosi permaneció en Roma durante buena parte de los meses de enero a agosto de 1510, y residió después en el norte de Italia hasta su prematura muerte en 1511. Si Rafael lo retrató antes de su marcha, tendría probablemente cuarenta y dos años (lo cual parece posible), y el retrato de Madrid representaría al ambicioso eclesiástico en el cénit de su influencia en la Roma de Julio II.

Tom Henry

Bibliografía

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  • Crowe, Joseph Archer, y Cavalcaselle, Giovanni ­Battista, Raphael. His Life and Works, Londres, John Murray, 1882-1885, t. II, pp. 413-414.
  • Durrer, Robert, «Das Madrider Kardinalsporträt von Raffael und die Bildnisse Matthaüs Schinners», Monatshefte für Kunstwissenschaft, VI, 1913, pp. 1-17.
  • Dussler, Luitpold, Raphael. A Critical Catalogue of his Pictures, Wall-paintings and Tapestries, Londres-Nueva York, Phaidon Press, 1971, pp. 30-31.
  • Ferrarino, L., «Raffaello: `Ritratto di Cardinale'», Studium, lxix, 10, Roma, 1973, pp. 1-8.
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  • Jones, Roger, y Penny, Nicholas, Raphael, New ­Haven-Londres, 1983, pp. 155-158.
  • Müntz, Eugène, Le Musée des portraits de Paul ­Jove, París, 1900, pp. 61-63.
  • Passavant, Johann David, Raphael d'Urbin et son père Giovanni Santi, París, 1860, t. II, p. 178.
  • Rafael en España, cat. exp., Madrid, Museo del Prado, 1985, pp. 95-98 y 137.
  • Ruiz Manero, José María, «Rafael y su escuela», Pintura italiana del siglo XVI en España, Madrid, Fundación Universitaria Española, 1996, t. II, pp. 69-71.
El cardenal [Rafael]
Lupa
El cardenal [Rafael]
 
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