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Ciego tocando la zanfonía [La Tour]
1610-1630, óleo sobre lienzo, 84,7 x 61 cm [P7613].
El cuadro fue descubierto en 1986. Apareció en el mercado inglés, y de allí pasó luego a Japón, a la colección Ishizuka. Puesto a la venta pública el 13 de diciembre, en Christie's de Londres, fue adjudicado por la cantidad de 1 870 000 libras -el precio más alto jamás obtenido en subastas por un cuadro de La Tour- a la galería Agnew's, por cuenta del Museo del Prado. El tocador de zanfonía está sentado, con la mano derecha da vueltas a la manivela de su zanfonía y con la izquierda toca las teclas del instrumento. Completamente de perfil, está vestido con un amplio manto con cuello. Se sabe que el tema seducía a La Tour y lo trató en varias ocasiones. Un cuadro con este mismo asunto estaba, además, colgado en 1764 en la habitación del rey del castillo de Montmorency. La versión más célebre que se conserva (Musée des Beaux-Arts de Nantes) nos lo muestra de cuerpo entero, en una postura muy diferente. En un cuadro muy estropeado, pero seguramente original, que se conserva en Bergues, el tocador de zanfonía aparece de pie y acompañado por un perro. Más controvertidas y discutidas, pero más cercanas al cuadro del Prado, son las composiciones de Remiremont -en donde el tocador de zanfonía está de cuerpo entero- y de Bruselas. Esta última versión, enteramente repintada, ha sido cortada y es un fragmento de la parte derecha de una composición más ambi­ciosa. ¿Será también el caso del Ciego tocando la zanfonía del Prado? Todo lleva a suponerlo así y el informe del restaurador del cuadro, Robert Shepperd, confirma que fue cortado de una composición más grande que mostraba verosímilmente la figura entera del músico. Los bordes del fragmento, además, habían sido replegados sobre el bastidor. De los diferentes tocadores de zanfonía, el cuadro del Prado es uno de los más elaborados, de los más perfectamente logrados y de los más audaces. La Tour insiste en las arrugas de la piel, en el cráneo calvo, en la barba despeinada y en las largas pestañas que acentúan el vacío de la órbita del ojo. Gracias a una técnica compleja y animada, en la que la preparación y los empastes van acompañados de un dibujo muy suelto, describe cada detalle con una precisión y un desapego que contrastan con lo patético de la escena. La boca entreabierta del viejo ciego es observada con una mezcla de verismo despiadado y de emoción, de naturalismo brutal y de indiferencia que recuerda -que nos perdonen este acercamiento- al Picasso del periodo azul. ­Pero aquí son los rosas y los salmones, los grises y los ocres, los pardos y los cremas los que dominan. Si bien se está de acuerdo en pensar que con el cuadro del Prado concluye la serie de «los tocadores de zanfonía» en vez de comenzarla, su lugar exacto dentro de la cronología de La Tour -muy sometida a discusión- es dudoso. Si en ocasiones se fechó a finales de la década de 1620, o bien más tarde, hacia 1640 -en el momento del San José carpintero del Musée du Louvre y de La aparición del ángel a san José del Musée des Beaux-Arts de Nantes- nos parece más cercano o más bien anuncia, por su pincelada refinada, su modelado y el empleo de los colores, a San Jerónimo del ­Nationalmuseum de Estocolmo y a Mujer de la pulga del Musée Lorrain de Nancy, generalmente situados a comienzos de la década de 1630. Frecuentes en la obra de La Tour, los tocadores de zanfonía lo son también en el arte loreno del siglo XVII. En efecto, este asunto fue asimismo tratado, entre otros, por Jacques Callot y Jacques de Bellange. ¿Podemos ver únicamente en estas obras simples representaciones realistas o debemos leerlas como proverbios moralizadores?

Pierre Rosenberg

Bibliografía

  • Cuzin, Jean-Pierre y Salmon, Dimitri, Georges de La Tour. Histoire d'une redécouverte, París, Gallimard, 1997, pp. 112-113.
  • Mojana, Marina, Georges de La Tour (1593-1652), París, Bordas, 1992, n.º 14.
  • Rosenberg, Pierre, «An Unpublished Composition by Georges de La Tour», The Burlington Magazine, vol. cxxxiii, n.º 1063, Londres, 1991, pp. 704-705, fig. 48.
  • Rosenberg, Pierre, «Un nuevo La Tour», Scritti in onore di Giuliano Briganti, Milán, Longanesi, 1990, pp. 169-178.
  • Thuillier, Jacques, Georges de La Tour, París, Flammarion, 1992, p. 76, n.º 19.
 
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