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Colección de Fernando VI. Fernando VI, protector de las ciencias y las artes, gracias al cual la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se puso en marcha en 1752, no fue, sin embargo, un coleccionista de pintura tan importante como lo fueron otros monarcas españoles anteriores o posteriores. Baste solo recordar que su padre Felipe V y sobre todo su madrastra Isabel de Farnesio adquirieron obras de pintura y escultura, antiguas y modernas, que hoy constituyen parte del rico tesoro artístico de España. Incluso si se compara con su primer ministro Cenón de Somodevilla, no resiste la comparación. El marqués de la Ensenada reunió en su mansión de Madrid una importante colección que, según el inventario de 1754, redactado en parte por el pintor Andrés de la Calleja, contaba con ciento sesenta y cinco pinturas, además de otras ciento veintrés que tenía en una casa que para el efecto había alquilado enfrente de su domicilio. La colección de Ensenada mostraba un gusto ecléctico acorde con su tiempo, con italianos como Tintoretto, Gentileschi, Guercino y ­Luca Giordano, flamencos como Rubens y Teniers, holandeses como Rembrandt y españoles como Murillo, Claudio Coello y Velázquez. Veintinueve pinturas de su colección fueron adquiridas por Carlos III, con el asesoramiento de Anton Raphael Mengs. El retrato ecuestre de Don Gaspar de Guzmán conde-duque de Olivares, de Velázquez, y Judit en el banquete de Holofernes, de Rembrandt, ambas obras de singular relevancia, se conservan en el Prado gracias a la perspicacia artística del marqués de la Ensenada que supo reconocer el valor de estas dos pin­turas esenciales para el patrimonio artístico español. Fernando VI, cuyo gusto en pintura era italianizante, encargó personalmente al pintor italiano Corrado ­Giaquinto el cuadro La Justicia y la Paz, del cual se conservan dos versiones diferentes: la del Museo del Prado y la de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se trata de una alegoría paradigmática de su reinado. Aparte de la actividad de retratistas de los pintores de cámara como Jacopo Amigoni o de los cuadros y pinturas para las fiestas y funciones teatrales de la corte de los escenógrafos Francesco Battaglioli y Antonio Joli, y de las esculturas de Giovanni Domenico Olivieri y Felipe de Castro para el Palacio Real Nuevo, no se puede reseñar por parte de Fernando VI ninguna compra de pinturas o esculturas procedentes del mercado artístico, sea el extranjero o el nacional. Únicamente en 1751, tal y como señala Bottineau, el rey concibió el proyecto de comprar en Bruselas una serie de tapices de ­Teniers y Brueghel con escenas de género, especificando, como indica Bottineau, «que no contengan assumptos sagrados, sino aquellos de las Propias pinturas del Autor». Tanto Fernando VI como Bárbara de Braganza fueron, sin embargo, ­grandes coleccionistas de objetos artísticos que encargaban en París por medio de la Embajada de España en la capital francesa. La correspondencia del duque de Huéscar con Carvajal, publicada por Didier Ozanam, y otros documentos del Archivo del Palacio Real están llenos de referencias a dichas adquisiciones. Vajillas y bibelots de porcelana, tabaqueras, polveras, frascos, gafas, abanicos, collares, pendientes, sortijas, dijes, bastones, relojes, piedras preciosas y otras fruslerías eran comprados o encargados a los artistas y artesanos galos. También vestidos, telas para trajes, ropa interior y zapatos. Capítulo importante es el encargo de carruajes o carrozas de gran vistosidad. Respecto al capítulo del gusto por los objetos suntuarios hay que recordar que Fernando vi, en su breve reinado, fue proclive a la ostentación, tal como señaló elogiosamente Juan Sempere y Guarinos en su célebre libro Historia del Luxo y de las Leyes Suntuarias de España, publicado por la Imprenta Real de Madrid en 1788. El arte rococó y su casi efímera manifestación en España debe sus mejores creaciones, tanto en la pintura y ­escultura, como en la arquitectura, decoración y mobiliario, al brillante reinado de Fernando VI.

Antonio Bonet Correa

Bibliografía

  • Bottineau, Yves, L' Art de Cour dans l'Espagne des Lumières, 1746-1808, París, De Boccard, 1986, p. 144, nota 67.
  • La diplomacia de Fernando VI. Correspondencia reservada entre don José de Carvajal y el duque de Huéscar, 1764-1749, Madrid, csic, 1975.
  • Pinto Ferreira, J. A., Correspondencia de João V et D. Bárbara de Bragança, rainha de Espanha (1746-1747), Coimbra, Livraria Gonçalves, 1945.
  • Rodríguez Villa, Antonio, Don Cenón de Somodevilla, marqués de la Ensenada. Ensayo biográfico, Madrid, Librería de M. Murillo, 1878.
Corrado Giaquinto, La Justicia y la Paz
Lupa
Corrado Giaquinto, La Justicia y la Paz
 
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