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Cordier, Nicolas. Il Franciosino (Saint Michel, h. 1567-Roma, 1612). Escultor francés. Empezó su formación como escultor en madera y piedra en el taller de Richier, uno de los más prestigiosos de Lorena. En 1593 se encontraba en Roma, donde enseguida se convirtió en uno de los artistas más solicitados del momento. Trabajó en la capilla Aldobrandini, en Santa María sobre Minerva, y en la capilla Paulina, en Santa María la Mayor. También hizo la estatua monumental de Enrique IV de Francia para el pórtico de San Juan de Letrán y la de Pablo V, en la plaza Cavour en Rímini. Contratado por la familia Borghese, se dedicó a la restauración de esculturas clásicas, como Las tres Gracias, del Musée du Louvre, o una figura de Moro, que se conserva en Versalles. Esta actividad fue, sin duda, el punto de partida de sus trabajos más originales, en los que utilizó fragmentos antiguos o mezcló materiales diversos, adelantándose a la gran eclosión del barroco romano. Entre ellos sobresale la estatua de Santa Inés, en Santa Inés Extramuros, en Roma, realizada añadiendo a un torso antiguo de alabastro la cabeza, manos y pies de bronce dorado. Con mármoles de diversos colores esculpió una Zíngara y una Joven mora con un niño y un perro, ambas en la colección Borghese, que derivan de la figura de Moro que había restaurado anteriormente. Para los bustos de mármol de San Pedro y San Pablo, en la iglesia de San Sebastián Extramuros, se inspiró en retratos de filósofos antiguos. Cordier, educado en las formas austeras del arte francés, supo aprender a imitar la escultura clásica con una gran perfección técnica. Gran admirador de Miguel Ángel, está considerado como uno de los mejores escultores de la generación anterior a Bernini. En el Museo del Prado se encuentran seis obras muy cerca de su estilo. La estatua de Tiberio está muy relacionada con la de Santa Inés, ya que se hizo de idéntica manera, sobre un torso antiguo de alabastro, con la cabeza, brazos y piernas de bronce dorado, inspirados hasta el detalle en la escultura clásica. Los cuatro bustos de etíopes, en materiales distintos y con una gran fuerza expresiva, recuerdan a la Zíngara y la Joven mora. El busto de El Salvador, una obra enigmática, de gran belleza, tiene los rasgos del rostro alargado, de pómulos salientes, nariz afilada y labios rectos, característicos de muchos de sus modelos, además de presentar mármoles de dos colores que acentúan su originalidad.

Rosario Coppel Aréizaga

Obras

  • Tiberio, cincelado y talla en alabastro y bronce dorado, 186 x 111 x 75 cm, h. 1610-1612 [E112]. Atribuido. El príncipe Odescalchi encargó una estatua de Augusto para que hiciera pareja con ésta, que también se encuentra en el Museo del Prado [E174] y está atribuida a Pierre Monnot.
  • Cuatro bustos de etíopes, mármol blanco y negro, alabastro, jaspe y piedra blanca, entre 54 y 58 cm [E318, E339, E360 y E381]. Atribuidos.
  • El Salvador, busto en mármol blanco y rojo, 60 cm, h. 1600 [E445]. Atribuido.

Bibliografía

  • Coppel Aréizaga, Rosario, Catálogo de la escultura de época moderna. Museo del Prado. Siglos xvi-xviii, Madrid, Museo del Prado, y Santander, Fundación Marcelino Botín, 1998, pp. 104-109, 338-339 y 490.
  • Pressouyre, Sylvia, Nicolas Cordier. Recherches sur la sculpture à Rome autour de 1600, Roma, École Française de Rome, Palais Farnése, 1984.
 
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