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Endymion Porter y Van Dyck [Van Dyck]
Hacia 1635, óleo sobre lienzo, 119 x 144 cm [P1489].
Van Dyck pintó varios autorretratos, pero ninguno tan complejo y alusivo como éste, el único que lo muestra acompañado. Endymion Porter fue miembro destacado de la corte de Carlos I de Inglaterra y firme amigo y admirador de Van Dyck. Nadie en la corte inglesa tenía lazos más fuertes con España. Su padre, Giles, casó con una dama noble española, Juana de Figueroa y Montsalve. En la primera década del siglo, Endymion vivió parte de su juventud en España como paje de la casa de Gaspar de Guzmán, el futuro conde-duque de Olivares. De regreso a Inglaterra entró al servicio de George ­Villiers, duque de Buckingham, el poderoso favorito del príncipe de Gales, y más tarde sirvió al propio Carlos como gentilhombre de cámara. Porter estuvo en España en octubre de 1622, y de nuevo en 1623, acompañando en Madrid a Carlos y a Buckingham en su pretensión de obtener la mano de la infanta María, hermana de Felipe IV. En 1628 hizo otro viaje a España para pro­poner negociaciones de paz entre los dos países. Tras el asesinato de ­Buckingham en ese año, ascendió en el favor de Carlos I, que desde 1625 ocupaba el trono de Inglaterra, y recibió nombramientos y mercedes que le permitieron llevar una vida regalada y cultivar sus aficiones a la literatura y las artes visuales. Exiliado durante la Guerra Civil, Porter residió principalmente en Bruselas desde finales de 1645 hasta finales de 1648, año en que volvió a Ingla­terra. Murió en Londres el 20 de agosto de 1649. La carrera de Van Dyck en la corte inglesa debió mucho a la influencia de Porter. Su primer encuentro se puede datar en 1620, durante la primera estancia del pintor en Londres. Está documentado que a finales de ese año recibió un pago de Porter en su ­condición de caballerizo mayor de ­Buckingham. ­Volvieron a verse en 1629, cuando Porter estaba en Amberes y encargó un cuadro a Van Dyck, probablemente Rinaldo y Armida (Baltimore Museum of Art), para rega­lárselo a Carlos I. Poco después, Van Dyck escribía a Porter en español ofreciendo sus servicios al rey. Se supone que Porter intervino en el nombramiento de Van Dyck como «pintor principal de ordinario para sus majestades», que se produjo el 5 de julio de 1632, cuatro meses después de que el pintor regresara a Londres. En sus años en aquella ciudad, donde falleció en 1641, Van Dyck tuvo gran amistad con el refinado Porter. Hacia 1633 retrató a su esposa Olivia con sus tres hijos ­(colección particular, Inglaterra). Este retrato doble data probablemente de la primavera de 1635, aunque también se ha sugerido la posibilidad de que fuera pintado en Flandes cuando los dos amigos coincidieron allí en el invierno de 1634. El formato oval es insólito en la obra de Van Dyck, y quizá fuera escogido para sugerir la estrecha unión de los ­retratados. Los dos apoyan una mano en una roca que simboliza la ­firmeza de su afecto. La actitud y la indumentaria de uno y otro son, sin embargo, marcadamente distintas. Porter aparece de frente, con el brazo derecho en jarras, mientras que Van Dyck se muestra de lado con la cabeza vuelta. Porter, el más destacado, luce un traje blanco nacarado con encajes ricos; Van Dyck viste un traje de seda negra discretamente adornado con botones de oro. La diferencia de tamaño y aspecto de los dos retratados se ha interpretado a menudo como indicación de su distinto rango social. Así, Wheelock escribe que «el atuendo de Van Dyck es sencillo y austero, quizá en reconocimiento de que debe vestir como corresponde a su posición, y más en compañía de un confidente tan íntimo de Carlos I». Sin embargo, Emilie Gordenker propone otra lectura más convincente. Observa que el traje negro que viste el artista expresa «calidad e inquietud intelectuales», y señala que ­empleó el mismo atuendo en dos retratos de la Iconografía, la serie de ­grabados donde representó a la elite social, intelectual y artística de su tiempo: son la imagen de sir Kenelm Digby con una esfera armilar y su autorretrato. Confirma esta interpretación el dibujo preparatorio para el retrato doble, que muestra al pintor luciendo una cadena de oro, signo de favor real. Sabemos, en fin, que Van Dyck era corto de estatura y delicado de constitución, mientras que Porter era corpulento; la diferencia de talla coincide, pues, con la realidad. Parece probable que este retrato fuera un regalo para Porter, pero no se conocen inventarios de su colección. De todos modos, su ­carácter de Freundschaftsbild o imagen de amistad está fuera de duda.

Jonathan Brown

Bibliografía

  • Gordenker, Emilie E. S., «Autorretrato con Endymion Porter», Velázquez, Rubens y Van Dyck. Pintores cortesanos del siglo XVII, cat. exp., Madrid, Museo del Prado, 1999, n.º 3, pp. 118-121.
  • Wheelock, Arthur K., «Sir Endymion Porter and Van Dyck», Anthony van Dyck, cat. exp., Wash­ington, National Gallery of Art, 1990, n.º 73, pp. 281-283.
Endymion Porter y van Dyck[Van Dyck]
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