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Francis Bacon [exposición 2009]
3 de febrero-19 de abril.
Comisaria: Manuela Mena.
Obras: 71.
Catálogo: Matthew Gale y Chris Stephens, «Al margen de lo imposible», pp. 14-27; Gary Tinterow en colaboración con Ian Alteveer, «Bacon y sus críticos», pp. 28-39; Martin Harrison, «La pintura de Bacon», pp. 40-49; Manuela Mena, «Bacon y la pintura española ‘The way to dusty death’», pp. 50-61; David Alan Mellor, «Cine, Fantasía e Historia en Francis Bacon», pp. 62-75; Simon Ofield, «Relativos desconocidos», pp. 76- 85; Victoria Walsh, «La verdadera imaginación es imaginación técnica», pp. 86-100.
El Museo del Prado se sumó en 2009 a la conmemoración del centenario del nacimiento del pintor británico Francis Bacon, que organizó la Tate Gallery de Londres y el Metropolitan Museum de Nueva York. Los conservadores de la Tate, Chris Stephens y Matthew Gale, así como Gary Tinterow, del Metropolitan, ordenaron cronológicamente la exposición, y la dividieron en varios temas: Animal, Zona, Aprensión, Crucifixión, Crisis, Archivo, Retrato, Memorial, Épica y Final. Las primeras dos salas contenían el ámbito titulado «Animal», con obras de la primera etapa de Bacon, de la década de 1940 y principios de la de 1950, en que se manifestaba la metamorfosis a la que el artista sometió al ser humano y donde destacaban obras como el tríptico de 1944, Tres estudios para figuras en la base de una Crucifixión y Figura en un paisaje (ambas de la Tate Gallery, Londres), así como Estudio para el cuerpo humano (Nacional Gallery of Victoria, Australia), dando paso a Cabeza VI, una de las primeras interpretaciones del Papa Inocencio X de Velázquez, de 1949 (Arts Council Collection, Londres). «Zona» representaba el periodo en que Bacon empezó a desarrollar una mayor complejidad compositiva. Aparecen en la pintura de esos años recursos como estructuras curvas, tubos de metal, cortinajes o velos verticales, que cubren, por ejemplo, las figuras de sus diversas variaciones del Papa de Velázquez, de las que se reunieron en la exposición varias de las más importantes. «Aprensión» y «Crisis» reunían obras del periodo que se inició en 1954 con la serie titulada Hombres de azul. En las siete variaciones presentes en la exposición, Bacon estudiaba una figura masculina, siempre con traje de chaqueta, dejando de manifiesto la preparación de la tela y situando a sus protagonistas en distintos espacios. Bacon comienza en estos años a usar pinceladas y brochazos más atrevidos. De estas etapas además, destacaban obras como Paisaje de montaña (Kunsthaus, Zúrich) y, sobre todo, el Estudio para Retrato de Van Gogh, de 1957 (Arts Council Collection, Londres), o el Niño paralítico caminando a cuatro patas (de Muybridge), de 1961 (Colección Gemeentemuseum Den Haag, La Haya). «Crucifixión» se convirtió en la exposición del Prado en un centro neurálgico de colorido y significado profundo y dramático, que se introducía con violencia en las obras del ámbito «Crisis». La sala estaba centrada por uno de los estudios para el retrato del Papa Inocencio X, en una revisión tardía, de 1965, (colección particular). A ambos lados colgaban los dos grandes trípticos, Tres estudios para una Crucifixión, de 1962 (Solomon R. Guggenheim Museum), y Crucifixión, de 1965 (Bayerische Staatsgemäldesammlungen, Pinakothek der Moderne, Múnich). Obras míticas y enigmáticas en su significado, ocultado por el artista, que promovió repetidamente la idea de que pintaba por impulso del subconsciente, dirigiéndose al sistema nervioso del público. A continuación, la parte central de la exposición estaba destinada al núcleo definido como «Archivo», donde, ante la ampliación de una foto del estudio de Bacon, se exponían libros, fotografías, dibujos y recortes de periódicos y revistas del artista. «Retrato» reunía ejemplos de esa importante faceta de la obra de Bacon, para quien el retrato era el tema central del arte moderno. No hizo retratos de encargo, sino que sus modelos fueron sus amigos a los que pintó a través de fotos, alteradas, cortadas, y reelaboradas. Destacaban en la muestra Retrato de Isabel Rawsthorne en una calle de Soho (Staatliche Museen zu Berlin, Nationalgalerie), de 1967, Figura tendida con una jeringuilla hipodérmica, de 1966, Retrato de Henrietta Moraes (colección particular), o George Dyer en bicicleta (Fondation Beyeler, Riehen/Basel), de 1966. El ámbito definido como «Memorial» contenía la serie de obras de Bacon pintadas tras el suicidio en París de su amante, George Dyer, en 1971 en las que el artista descargó el dolor que sintió después de esa muerte: Tríptico. En memoria de George Dyer, 1971 (Fondation Beyeler, Riehen/Basel), Tríptico. Agosto 1972 (Tate Gallery, Londres), y Tríptico. Mayo-Junio 1973 (Suiza, colección particular). A continuación, se exponían los grandes trípticos de ese periodo, que constituían el ámbito titulado «Épica», con las obras basadas en la literatura griega, o en la poesía contemporánea, desde Esquilo a T. S. Eliot. Varios autorretratos de esos años completaban las obras de este periodo de las décadas de 1970 y 1980, que concluía con el ámbito dedicado a sus últimas obras, «Final», que se cerraba con el último de sus trípticos, pintado en 1991, un año antes de su muerte, en que el tema recurrente de su pintura, los dos hombres enlazados en el suelo, aparecía ahora con un carácter elegíaco.

 
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