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Fundación de Santa Maria Maggiore de Roma. i. El sueño del patricio Juan, La [Murillo]
Hacia 1662-1665, óleo sobre lienzo, 232 x 522 cm [P994].
En 1655 comenzaron en Sevilla las obras de reconstrucción de la antigua sinagoga medieval de Santa María la Blanca, cuyo proceso arquitectónico realizó Pedro Sánchez Falconete, maestro mayor del arzobispado. Las esplendorosas y abultadas yeserías que recubren la parte alta de los muros y las bóvedas de la iglesia corrieron a cargo de los hermanos Pedro y Miguel Borja, configurándose en conjunto un interior sorprendente y espectacular. Al tiempo que la antigua sinagoga adquirió aspecto de templo cristiano, el párroco de la iglesia, Domingo Velázquez Soriano, y seguramente el canónigo de la catedral, Justino de Neve, residente en la vecindad de Santa María la Blanca, concibieron un amplio programa iconográfico de exaltación mariana que venía a narrar el origen de la advocación del templo, que no era otro que el de Santa María de las Nieves de Roma, plasmado en dos pinturas de amplio formato situadas en lo alto de la nave de la iglesia. Otras dos representaciones pictóricas, dispuestas en el testero de las naves laterales, proclamaban una a la Virgen como Inmaculada y otra a la iglesia como portadora y administradora de la eucaristía. Todo este conjunto pictórico se encargó a Murillo hacia 1662 y estuvo totalmente concluido en 1665, cuando, en medio de grandes fiestas y celebraciones, se inauguró la iglesia. El sueño del patricio Juan es la primera de las pinturas que se refieren a la fundación de la iglesia matriz de Roma Santa María de las Nieves. El formato de medio punto de su parte superior se repetía con idéntica disposición en la pintura situada enfrente, que continuaba su argumento: La visita del patricio Juan y su esposa al papa Liberio. Las dos pinturas se iluminaban directamente a través de la pequeña cúpula que se abre en la bóveda de la iglesia, delante del presbiterio. Ambas obras narran, según una antigua leyenda medieval, el origen de la mencionada iglesia matriz de Santa María de las Nieves de Roma, que tuvo lugar en el siglo IV durante el pontificado del papa Liberio. En aquella época vivía en la Ciudad Eterna un patricio llamado Juan que profesaba una gran devoción a la Virgen María, a la cual había decidido legar, de acuerdo con su esposa, al fallecimiento de ambos, todos sus bienes. Para ello, en numerosas ocasiones los dos esposos habían rogado a la Virgen que les enviase alguna señal o indicación de cómo debían formalizar la entrega de su fortuna para que se invirtiese en su culto. A este respecto la leyenda señala que un día, 5 de agosto, la Virgen se les apareció en sueños durante la noche para encomendarles, de acuerdo con sus intereses, que edificasen una iglesia en el monte Esquilino, en cuya cúspide encontrarían trazada con nieve la planta del templo. En la segunda pintura, La visita del patricio Juan y su esposa al papa Liberio, se narra la presencia de ambos esposos ante el pontífice para informarle del sueño y la revelación que habían tenido. El papa, para comprobar el mandato de la Virgen, organizó una procesión hasta el monte Esquilino donde efectivamente se encontró la cúspide cubierta por la nieve y pudo advertirse cómo milagrosamente la planta de la iglesia estaba trazada sobre ella. La versión pictórica que Murillo realizó de esta piadosa leyenda traduce, un tanto en términos sevillanos, el episodio milagroso. Por ello, el artista decidió describir la escena de la aparición de la Virgen, no durante la noche, sino de día y por la tarde. Debido a ello renunció a la forzada oscuridad nocturna y a la configuración de una alcoba con sus camas, decidiendo representar el salón principal de la casa, en plena tarde y a la hora de la siesta cuando se cierran los cuarterones de las ventanas y reina la penumbra en el ambiente interior. Ambos cónyuges aparecen traspuestos en la semioscuridad y por ello dormitando plácidamente después de haber interrumpido sus respectivas ocupaciones. El patricio, que previamente se encontraba leyendo, aparece dormido sentado en una mesa y con el codo apoyado en ella; la esposa, que momentos antes se ocupaba de labores de costura, aparece en segundo término con la cabeza reclinada en un escabel mientras que a sus pies duerme acurrucado un perrillo blanco. La uniformidad de la penumbra ambiental se rompe tan solo en la parte superior de la escena donde la Virgen, que lleva al Niño en su regazo, se dirige a los durmientes esposos para transmitirles su mensaje. Serenidad, calma y silencio son las pautas que el artista ha traspuesto para desarrollar la narración del episodio. A la izquierda de la composición, una columna corta el espacio para dejar ver una vista exterior que describe precisamente el monte Esquilino con su ladera y cumbre cubierta totalmente por la nieve, a pesar de ser en pleno verano cuando sucedió este episodio. La técnica de esta pintura corresponde al momento de plenitud del estilo de Murillo, acaecido entre 1660 y 1665, el dibujo es perfecto y seguro, mientras que se constata una pincelada fluida y vigorosa, aspectos que contribuyen a recrear una de las mejores obras que Murillo llegó a realizar a lo largo de su trayectoria artística. La presencia de esta pintura en el Museo del Prado se justifica históricamente a través primero del despojo de las pinturas de Murillo que el mariscal Soult realizó en la iglesia de Santa María la Blanca durante la ocupación francesa en Sevilla, a partir de 1810. Soult entregó estas pinturas para que formasen parte en París del Museo Napoleón. Afortunadamente tanto El sueño del patricio Juan como La visita al papa Liberio fueron devueltas a España en 1816, permaneciendo ambas primero en la Real Academia de San Fernando de Madrid y a partir de 1901 en el Prado. Unas discretas copias sustituyen en nuestros días a los originales en su primitivo emplazamiento de Santa María la Blanca.

Enrique Valdivieso González

Bibliografía

  • Angulo, Diego, Catálogo crítico, Murillo, Madrid, Espasa Calpe, 1981, t. II, n.º 39.
  • Angulo, Diego, Su vida, su arte y su obra, Murillo, Madrid, Espasa Calpe, 1981, t. I, pp. 327-329.
  • Catálogo del Museo del Prado, Madrid, Museo del Prado, 1942, n.º 944.
  • Curtis, Charles Boyd, Velázquez and Murillo, Londres, Sampson Low, 1883, n.º 229.
  • Mayer, August Liebmann, Murillo, Stuttgart, Deutsche Verlags, y Berlín, Anstalt, 1913, n.º 77.
  • Torres Farfán, F., Fiestas que celebró la iglesia parroquial de Santa María de la Blanca en celebridad del breve de Alejandro VII en favor de la concepción de María, y al estreno del templo, Sevilla, Iván Gómez de Blas, 1666, folio 4.
  • Valdivieso González, Enrique, Murillo, sombras de la tierra, luces del cielo, Madrid, Sílex, 1991, p. 144.
La Fundación de Santa María Maggiore de Roma.-II: El sueño del patricio Juan[Murillo]
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