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Laurent & Cía, J. Bajo esta denominación se incluye la firma fotográfica iniciada por Juan Laurent y ­Minier, continuada y ampliada por J. Lacoste, J. Roig, N. Portugal y Ruiz Vernacci, sucesivamente. El fotógrafo Juan Laurent y Minier, de origen francés y afincado en Madrid desde 1843, se inició en trabajos de jaspeador, por los que llegaría a ganar una medalla de bronce en la Exposición Industrial de Madrid de 1845. Creador de un proceso para colorear retratos y vistas, aplicó la fotografía a los abanicos e inventó el papel leptográfico. Su primer estudio, asociado con Juan Martínez Sánchez, lo abrió en 1856 (situado en la carrera de San Jerónimo, n.º 39, piso 4º). Retratos, paisajes turísticos y vistas de tópicos pintorescos fueron sus especialidades. La firma acogió una editorial, Fototipia Laurent, y realizó varios catálogos fotográficos que agrupó en la Guide du Tourisme en Espagne et Portugal. Itinéraire artistique, iniciativa que daría lugar a un fondo iconográfico de más de seis mil negativos que en su mayoría se conservan en el Instituto de Restauración Histórico Español, tras su adquisición por el Ministerio de Cultura en 1979. Uno de los primeros objetivos de Laurent fue el de fotografiar, por iniciativa propia, sin encargos, los monumentos y colecciones de arte museísticas. Además, Laurent ocupa uno de los primeros puestos en la creación de un comercio fotográfico, junto a Adolphe Braun, en Francia o a la casa Alinari (activa desde 1856), en Florencia, si tomamos como ciertas las palabras escritas por Alfonso Roswag en la introducción a la Nouveau Guide du Touriste en Espagne et Portugal (Madrid, 1879), donde habla de la labor iniciada veinte años antes para reproducir las obras de arte en museos e instituciones en España. La primera mención a sus trabajos en el Museo del Prado aparece en el Catálogo de los retratos que se venden de J. Laurent, fotógrafo de S.M. la Reina, fechado en 1861 y que bajo el epígrafe «El ­Real Museo de Madrid en la mano. ­Álbum artístico. Colección de algunos cuadros del Museo de Pinturas» se enumeraban varias fotografías en formato carte de visite (63 x 102 mm) de las obras de los grandes maestros del Museo, en particular de Goya. Se desconoce si estas primeras copias eran del propio Laurent y no será hasta el catálogo de 1866 cuando aparezca en mayor volumen de forma sistemática la reproducción de obras de arte de la pinacoteca madrileña, que sí estarán realizadas por él mismo en negativos de cristal de formato 27 x 36 cm y cuya realización le llevaría varias veces al mismo, como evidencian las sucesivas peticiones de acceso conservadas en el Archivo del Museo para tomar fotografías, hasta completar una colección de seiscientas placas aproximadamente que, tanto en fotografía como en formato de postal, se vendían en un establecimiento ubicado en el propio Museo. Junto al Prado, fotografió otras colecciones públicas y privadas, como las colecciones de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, los sitios reales, el Museo Arqueológico, la colección del Lázaro Galdiano o el Museo de Bellas Artes de Sevilla. El establecimiento se denominará J. Laurent & Cía desde 1863, cuando se asocia con su yerno Alfonso Roswag, que explotaría comercialmente, casi en exclusividad, las obras artísticas del Museo del Prado hasta 1898, año de la muerte de Roswag, tras un periodo de dos años del que se tienen escasas noticias de la relación de la firma con el Prado. A lo largo de esos dos años los sucesores de Laurent & Cía se vieron envueltos en un pleito bastante largo, retirándose los depósitos de venta de fotografías y álbumes que la casa tenía en todos los mu­seos y sitios concurridos por los turistas, incluido el del Museo del Prado. Parece que por entonces un operario de la casa empezó a hacer reproducciones y a venderlas en el mismo local del Prado, ocupando el lugar que antes pertenecía a Laurent. En torno a 1900, J. Lacoste se hace cargo del establecimiento fotográfico de Laurent y, un año más tarde, éste le propone que emita una petición al que entonces era ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, el conde de Romanones, haciendo valer sus méritos, gracias a la importante labor realizada por sus antecesores en pro del «arte nacional»; se presenta para realizar el inventario fotográfico de las obras de arte más relevantes, con el ofrecimiento de dejar un tanto por ciento de los ingresos a favor del Museo del Prado y prometiendo, también, seguir aumentando el archivo fotográfico de modo que diera lugar a la creación de un Archivo Fotográfico Nacional. El conde de Romanones, por real orden, le otorga el permiso de venta de las reproducciones en el mismo Museo: a cambio, la casa entregaría un tres por ciento de la venta, dos ejemplares de cada fotografía, así como se obligaba a realizar una copia de todas las obras del Museo y de otros lugares que el Ministerio considerara oportuno. Lacoste se encarga de renovar el archivo fotográfico del Museo, realizando nuevas copias en formato 18 x 24 cm. Ante la decisión de otorgarle esta exclusividad, otro fotógrafo que había comenzado a realizar reproducciones del Museo, Mariano Moreno, protesta, ya que debe abandonar el local destinado a la venta de fotografías. Entre sus argumentos expresa haber sido un fotógrafo fiel a la institución, pues mientras otros retiraban sus trabajos a conveniencia, él los siguió manteniendo sin interrupción. A pesar de su solicitud, debió abandonar el local comercial del Museo, aunque seguiría vendiendo sus copias en su propio establecimiento. En 1912, el Patronato del Museo del Prado pasa a ser rector de los derechos de reproducción en la pinacoteca y esto supone la pérdida inicial de los privilegios para Lacoste. Ante el debate abierto sobre la conveniencia o inconveniencia de la exclusividad otorgada a Lacoste, éste remite al Patronato una Memoria en la que de­fiende sus méritos para seguir con el privilegio, así como realiza una detallada narración de las peripecias y vicisitudes que tuvo a lo largo de los once años que estuvo al frente del negocio. Entre la serie de méritos manifestó cumplir todas las obligaciones impuestas por la real orden. Para la formación del inventario fotográfico se entendió con el entonces subdirector y conservador de pintura, Salvador Viniegra, unificando los tamaños de las fotografías a 18 x 24 cm, en contra de sus intereses comerciales y rehizo todo lo hecho por Laurent, un fondo que suponía, al menos, quinientos cuadros. Lacoste llegó a involucrarse en el funcionamiento interno del Museo y pasó más de cuatro meses en el mismo haciendo el recuento de los cuadros y el cambio de numeración para la preparación de la décima edición en castellano del catálogo de Pedro de Madrazo, en 1909. También cuando se quiso hacer la edición francesa del mismo catálogo, en 1912, trabajó como traductor y editor de la misma. En su Memoria acusaba a las demás casas fotográficas (Braun, Hanfstaengl, Moreno, Anderson…) de especular con la venta de fotografías y de incumplir la normativa que les obligaba a entregar dos pruebas positivas de cada uno de los clichés que obtenían. Pidió, finalmente, que se le prorrogara por diez años más la validez de la real orden de 26 de junio de 1901, para que le fuera posible completar el inventario de todo lo que era propiedad del Prado, incluyendo los almacenes y las obras en depósito. El Patronato, finalmente, decidió continuar con su permiso de explotación, ampliándolo durante siete años más, primero, y dos más, después, de­bido a la crisis provocada por la guerra. En la década de 1920 el archivo Laurent y Lacoste pasará, sucesivamente, a manos de J. Roig, N. Portugal y Ruiz Vernacci, este último en la década de 1940, y cuya familia venderá el archivo, con más de cincuenta mil imágenes, al Ministerio de Educación y Cultura, en 1975.

Helena Pérez Gallardo

Bibliografía

  • El grafoscopio. Un siglo de miradas al Museo del Prado (1819-1920), cat. exp., Madrid, Museo del Prado, 2004.
  • El grafoscopio de J. Laurent y Cía. Panorama de la galería central del Museo del Prado (1882-1883), ed. facs., Madrid, Museo del Prado, 2004.
  • Lacoste, J., Memoria. Al Patronato del Museo del Prado, Madrid, 1914.
  • Pérez Gallardo, Helena, y Sougez Mülle, Marie-Loup, Diccionario de historia de la fotografía, Madrid, Cátedra, 2003.
  • Sougez Mülle, Marie-Loup, Historia de la fotografía, Madrid, Cátedra, 1981.
  • Velázquez en blanco y negro, cat. exp., Madrid, Museo Nacional del Prado, 2000.
 
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