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Leoni, Leone (Arezzo, 1509-Milán, 1590). Escultor italiano. La personalidad de Leone Leoni es tan apasionante como la de sus contemporáneos Tiziano, Miguel Ángel o Benvenuto Cellini. Empezó siendo orfebre y, en 1533, con solo veinticuatro años, se encontraba viviendo en Venecia con su esposa Diamante, bajo la protección del poeta Pietro Aretino. Por aquella época debió de nacer su hijo Pompeo, al que formó en su taller e introdujo desde muy joven en los ­círculos artísticos y de poder del norte de Italia. De 1537 data la medalla que hizo para el cardenal y humanista Pietro Bembo en Padua y, desde finales de 1537 a 1540, trabajó en la ­Ceca de Roma, donde un altercado con el joyero papal hizo que fuera condenado a galeras. Fue liberado por el almirante genovés Andrea Doria un año después. Cuando en 1542 fue nombrado maestro grabador de las medallas que se acuñaran en Milán, tenía ya fama de ser el mejor medallista. Poco antes, Alfonso de Ávalos, marqués del Vasto, gobernador general del Estado en Milán, le había encargado la medalla conmemorativa de la visita que realizó Carlos V. En 1546, el propio emperador le pidió que hiciera una medalla de su esposa, la emperatriz Isabel, basándose en los retratos que había pintado Tiziano, ya que ésta había fallecido años antes. A partir de ese momento los encargos fueron constantes. Carlos V le nombró su escultor, por mediación de Ferrante Gonzaga, el sucesor del marqués del Vasto, y le proporcionó salario anual, casa en el centro de Milán y el título de caballero. Tanto Ferrante Gonzaga como Antonio Perrenot de Granvela, obispo de Arras, a quien conoció en Venecia, jugaron un importante papel en la carrera artística del escultor. En 1548 Leone Leoni acompañó al príncipe don Felipe en su visita a Mantua y a Milán. Fue también con él a Spira y a Bruselas y, el año siguiente, volvió a Bruselas, esta vez acompañado de su hijo Pompeo, para presentar al emperador una medalla del príncipe, en cuyo reverso estaba representado Hércules entre el Vicio y la Virtud, y otras de sus hermanas María de Hungría y Leonor, viuda de Francisco I de Francia. Fue entonces, en 1549, cuando recibió el encargo más numeroso e importante de toda su carrera: una serie de retratos de Carlos V y de su esposa, que hoy pueden admirarse en el Museo del Prado. Durante los años siguientes, el taller de Milán funcionó a pleno rendimiento para llevar a buen término tan relevante tarea. No sorprende la lentitud con que se fueron realizando las estatuas, una por año, lo que dio lugar a más de un enfado por parte de Carlos V, que llegará incluso a retirarle el salario por un tiempo. Pero lo cierto es que Leone tuvo que ir aprendiendo sobre la marcha, para transformarse de orfebre en escultor y, como puede comprobarse en la correspondencia mantenida con sus mentores y con el propio emperador, este proceso le llevó mucho tiempo. Antes de crear los modelos, realizó diversos estudios, lecturas, consultas y pruebas, y la operación del vaciado se vivió como un gran acontecimiento en toda la ciudad. Leone Leoni, además del grupo El emperador Carlos V y el Furor, que fue en el que se empeñó más a fondo, esculpió una estatua en mármol de tamaño natural del emperador, un busto en bronce y otro en mármol, dos estatuas de tamaño natural de la emperatriz, una en bronce y la otra en mármol, y una pareja de relieves, también en mármol, con la representación de ambos. Además, por esas mismas fechas, trabajó en los retratos encargados por María de Hungría en 1551. La reina, gobernadora de los Países Bajos, deseaba adornar su palacio de Binche, a las afueras de Bruselas, con una galería de retratos suyos y de sus familiares. Leone aceptó también este encargo y, al menos tres de esos retratos los llevó a cabo a la vez que los de Carlos V y su esposa, incluso siguieron la misma trayectoria, trasladándolos juntos, primero a Flandes, en 1556, y luego a España, adonde llegaron en 1558. Se trata de una estatua de la reina en bronce de cuerpo entero, un busto en mármol y la estatua de Felipe II de bronce. Las tres se conservan también en el Museo del Prado. Pero cuando Carlos V pudo admirar por fin todos los retratos, al serle presentados en 1556, su suerte había cambiado y pensaba en su abdicación y retiro. Aun así, le gustaron de tal manera que pretendió que tanto el escultor como su hijo se trasladaran a vivir a España para seguir trabajando a su servicio. Esto pudo deberse a que los retratos no estaban terminados del todo, los bronces posiblemente necesitaban la importante labor del cincelado, y los mármoles es probable que estuvieran tan solo esbozados. Es bien conocido que Leone rehusó trasladarse alegando enfermedad y envió a su hijo en su lugar, y que continuó durante su larga vida trabajando para la corte española, desde Milán, siempre en colaboración con Pompeo. En su casa de Milán, conocida como Casa de los Omenoni, Leone Leoni logró reunir una importante colección de antigüedades y obras de arte de sus contemporáneos, parte de la cual trasladó y completó Pompeo en Madrid, y que sirve para demostrar el gran prestigio social que llegaron a adquirir ambos escultores. En relación con los retratos del Museo del Prado, Leone Leoni hizo posteriormente otras versiones. Dos relieves de Carlos V en bronce para el cardenal Granvela, que se encuentran en París, en el Musée du Louvre, y Viena, en el Kunsthistorisches Museum, y tres bustos para Fernando Álvarez de Toledo, III duque de Alba, que pasaron posteriormente a formar parte de la colección de la reina de Inglaterra y están en el castillo de Windsor. Se trata de las efigies de Carlos V, Felipe II y el propio duque. Además, sus modelos fueron utilizados por otros escultores para vaciar nuevas copias, que se encuentran dispersas por diferentes museos. Sin embargo, existen otras estatuas en Italia en las que puede admirarse su evolución. Se trata del monumento a Gian Giacomo Médicis, en la catedral de Milán; la estatua de Ferrante Gonzaga, en la Plaza Mayor de Guastalla; así como la de Vespasiano Gonzaga en la iglesia de la Incoronata en Sabbioneta. Pero donde más se desarrolló el arte de los Leoni fue en la serie de figuras realizadas para el retablo central de la iglesia de El Escorial. Se trata de quince esculturas de tamaño mayor que el natural, los cuatro evangelistas, los apóstoles san Andrés, Santiago, san Pedro y san Pablo, los Padres de la Iglesia, y el Calvario con la Virgen y san Juan, donde se advierten ya unos modelos y un movimiento mucho más manieristas que en los primeros trabajos escultóricos, en los que las ideas renacentistas encontraron su mejor modo de transmisión. En estas últimas se puede advertir la influencia de otro gran escultor del renacimiento italiano, Juan de Bolonia que, aunque trabajó toda su vida para la corte de los Médicis en Florencia, supo convertir su taller en la escuela más importante e influyente de su época.

Rosario Coppel Aréizaga

Obras

  • Doña María de Hungría, busto en mármol de Italia, 94 x 53 x 37 cm, h. 1553-1555 [E262]. En colaboración con Pompeo Leoni.
  • Doña María de Hungría, bronce, 175 x 60 x 70 cm, firmado, h. 1553 [E263]. En colaboración con Pompeo Leoni.
  • El emperador Carlos V, busto en mármol de Carrara, 102 x 53 x 32 cm, 1553 [E264].
  • Carlos V, cincelado en mármol de Carrara, 197 x 79 x 44 cm, h. 1553-1554 [E267]. En colaboración con Pompeo Leoni.
  • La emperatriz Isabel, relieve en mármol de Carrara, 152 x 136 x 16 cm, 1550-1555 [E269].
  • El emperador Carlos V, fundido en bronce, 112 x 58 x 40 cm, h. 1553 [E271]. En colaboración con Pompeo Leoni.
  • Felipe II, bronce, 171 x 72 x 46 cm, firmado, 1551-1553 [E272]. En colaboración con Pompeo Leoni.
  • El emperador Carlos V y el Furor, bronce, 251 x 143 x 130 cm, 1551-1553 [E273]. En co­laboración con Pompeo Leoni.
  • La emperatriz Isabel, bronce, 177 x 84 x 93 cm, 1550-1555 [E274].
  • El emperador Carlos V, relieve en mármol de Carrara, 152 x 133 x 10 cm, 1550-1555 [E291].
  • Emperador Carlos V / Tyberis, bronce dorado, 170 mm de diámetro [O980].
  • Andrea Doria / Galera con remos, bronce, 421 mm de diámetro [O981].
  • Andrea Doria / Busto de Leone Leoni, bronce, 43 mm de diámetro [O982].
  • Emperador Carlos V / Lucha de Júpiter y los titanes, plata, 75 mm de diámetro [O986].
  • Carlos V y el príncipe Felipe, bronce, 42 mm de diámetro [O987].
  • Carlos V y el príncipe Felipe / Palmera, bronce, 41 mm de diámetro, h. 1555 [O988].
  • Ferrante Gonzaga / Hércules luchando delante de la Hidra, plomo, 73 mm [O990].
  • Miguel Ángel Buonarotti / Ciego guiado por su perro, bronce, 51 mm, firmado [O991].
  • Antonio Perrenot / Durate, plata, 55 mm [O993].
  • Emperador Carlos V / La piedad, plata, 31 mm [O1031].
  • Antonio Perrenot, cardenal Granvela, 51 mm [O1044].

Bibliografía

  • Coppel Aréizaga, Rosario, Catálogo de la escultura de época moderna. Museo del Prado. Siglos xvi-xviii, Madrid, Museo del Prado, y Santander, Fundación Marcelino Botín, 1998, pp. 66-99 y 493-494.
  • Helmstutler di Dio, Kelley, «Leone Aretino: New Documentary Evidence of Leone Leoni's Birthplace and Training», Mitteilungen des Kunsthistorischen Institutes in Florenz, vol. xliii, Florencia, 1999, pp. 645-652.
  • Helmstutler di Dio, Kelley, To Demonstrate the Greatness of his Spirit: Leone Leoni and the Casa degli Omenoni, tesis doctoral, New Brunswick, New Jersey, umi, Dissertation, Inf. Services, 2000.
  • Los Leoni (1509-1608). Escultores del renacimiento italiano al servicio de la corte de España, cat. exp., Madrid, Museo del Prado, 1994.
  • Plon, Eugène, Les maîtres italiens au service de la maison d'Autriche. Leone Leoni, sculpteur de Charles V et Pompeo Leoni, sculpteur de ­Philippe II, París, Nourrit et Cie., 1887.
El emperador Carlos V [relieve]
Lupa
El emperador Carlos V [relieve]
 
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