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Liebermann, Max (Berlín, 1847-1935). Pintor y grabador alemán. Hijo de un banquero, fue primero discípulo de Carl Steffeck en Berlín, posteriormente cursó estudios en la Escuela de Arte de Weimar entre 1868 y 1873 y a continuación conoció al pintor húngaro Mihály von Munkacsy. Entre 1873 y 1878 residió en París, donde mantuvo contacto con pintores de la escuela de Barbizon, entre ellos Millet, ­Daubigny y Corot, cuyo conocimiento repercutiría en su trayectoria. De allí se tras­ladó a Múnich, donde permaneció hasta 1884 y conoció el realismo de Wilhelm Leibl, regresando de nuevo a Berlín. Entre tanto, realizó esporádicas visitas a Holanda, dedicándose a pintar marinas, paisajes, vistas urbanas y temas infantiles. No será hasta 1890 cuando se interese verdaderamente por el impresionismo francés. Debido a sus aspiraciones artísticas y políticas, tuvo conflictos con las instituciones oficiales. Fue el fundador de la Secesión berlinesa junto con Walter Leistikow en 1898, desempeñando la presidencia en esta primera etapa entre 1899 y 1911 y, desde 1920 hasta 1933, fue presidente de la Academia Prusiana de las Artes. Realizó cuadros del mundo del trabajo, como son Las peladoras de gansos (1871-1872, Nationalgalerie, Berlín), El blanqueo (1882-1883, Wallraf-Richartz Museum, Colonia) y Las remendonas de redes (1887-1889, Kunsthalle, Hamburgo) y fue, además, un excelente retratista. Es considerado uno de los principales representantes del impresionismo alemán. Exceptuando las copias y reproducciones a las que pudo tener acceso, su conocimiento de la pintura española procede de las obras que se encontraban en las colecciones alemanas, italianas, inglesas y francesas, ya que nunca estuvo en España. En su estancia en Roma en 1902 se entusiasmó de tal manera por el retrato de Inocencio X, que hizo una copia del mismo (paradero desconocido). Su admiración hacia Diego Velázquez hizo que se refiriese a su técnica en términos elogiosos. En su obra El taller del pintor (1902, Kunst­museum, Sankt Gallen, Suiza) alude Liebermann a Las meninas al representarse a sí mismo pintando el cuadro. De la pared del taller penden varias pinturas, entre ellas, la copia que hizo el mismo Liebermann del retrato de Inocencio X. Como anteriormente había hecho Velázquez, Liebermann juega a través de un espejo con la situación espacial, confundiendo e irritando al espectador, ya que éste solo podrá descubrir en el fondo del cuadro el reflejo del pintor mientras trabaja delante del caballete, tras una larga observación.

Karin Hellwig

Bibliografía

  • Eberle, Matthias, Max Liebermann 1847-1935: Werkverzeichnis der Gemälde und Ölstudien, 2 vols., Múnich, Hirmer, 1995.
  • Max Liebermann in seiner Zeit, cat. exp., Múnich, Prestel, 1979.
 
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