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Manet en el Prado [exposición 2003]
13 de octubre- 8 de febrero de 2004.
Comisaria: Manuela B. Mena Marqués.
Obras: 110.
Catálogo: Manuela B. Mena Marqués, «Manet en el Prado», pp. 17-27; Françoise Cachin, «Introducción a Manet», pp. 29-39; Juliet Wilson-Bareau, «Manet y España», pp. 41-63; Gudrun Mühle-Maurer, «En torno al viaje de Manet a Madrid», pp. 65-83; Valeriano Bozal, «Manet: la indiferencia de la belleza», pp. 85-93; Ángel González García, «La pintura se complica», pp. 95-117; Manuela B. Mena Marqués, «Catálogo», pp. 119-349; Gudrun Mühle-Maurer, «Cronología biográfica de Édouard Manet (1832-1883)», pp. 350-356; Juliet Wilson-Bareau, «Noticias biográficas», pp. 357-359; Gudrun Mühle-Maurer, «El Museo del Prado hacia 1865», pp. 360-368.
La gran exposición retrospectiva Manet en el Prado reunió un total ciento diez obras del artista entre pinturas, dibujos y estampas, constituyendo así la más amplia exposición sobre su figura desde la antológica de 1983 celebrada en París y en Nueva York. La muestra no sólo profundizó en los logros de uno de los pintores más importantes del siglo XIX, desde su obra temprana de inspiración española en la década de 1860, pasando por la pintura de historia de gran formato y los retratos y culminando con sus pinturas impresionistas de la década de 1880, sino que también resaltó para el público español la magnitud de su poder de innovación y su revolucionaria contribución al nacimiento de la pintura moderna. Manet en el Prado buscó intencionadamente en su título la ambigüedad de la exposición real y actual de las salas del Museo y la visita que Manet realizó al Prado en septiembre de 1865. En la Galería Central del Edificio Villanueva, donde se colgaron obras de Ribera, Velázquez, Murillo y Goya, se presentaron cuatro obras emblemáticas de Manet directamente relacionadas con la escuela española: Cristo escarnecido por los soldados (Art Institute of Chicago) junto a Ribera, El Pífano (Musée d´Orsay, París) y El Filósofo (también en Chicago) con Velázquez, y El Balcón, relacionado con Goya. En la sala 32, al final de la Galería Central, que daba acceso a la exposición de sus obras, se colocó una gran foto de Manet enfrentado a una imagen de la llamada «Sala de la Reina Isabel» tal y como estaba colgada alrededor del año en el que el artista visitó el Prado y donde se exponían las que entonces se consideraban obras maestras de las diferentes escuelas de sus colecciones. En las salas específicamente dedicadas a Manet, se instalaron sus obras en orden cronológico para subrayar la evolución del pintor y sus diferentes intereses a lo largo de su vida. La exposición hizo hincapié en la formación clásica del pintor, a través de los dibujos de su periodo juvenil, realizados en Italia, y de las copias tempranas que revelan su interés por Tiziano, Rubens o Boucher, entre otros. En 1859 copió un cuadro del Louvre, atribuido entonces a Velázquez, que el artista tituló Les petits cavaliers que fue el origen de su interés obsesivo por la pintura y los temas españoles en los años siguientes. De hecho, el Prado pudo reunir un grupo numeroso de los lienzos más cercanos a lo español (El niño de la espada, El guitarrero, Mlle V. en traje de espada, Torero muerto, entre otros) así como el conjunto de aguafuertes que insistían en ese interés por el arte y los temas españoles. La vida moderna y otros temas que rompieron con la pintura de temas clásicos estuvieron representados por Música en las Tullerías (National Gallery, Londres), La cantante callejera (Museum of Fine Arts, Boston) o La amante de Baudelaire en un diván (Szépmüvészeti Múzeum, Budapest); y la visita de Manet al Museo del Prado el 1 de septiembre de 1865 quedó visualmente expuesta con su firma en el libro de visitantes del Museo, también incluido en la muestra. Además la exposición permitió reunir dos de los cuatro lienzos y la litografía sobre la Ejecución de Maximiliano realizados por Manet enfrentándolos a los Fusilamientos del 3 de mayo, de Goya, su inspiración directa, como de Velázquez surgió El Actor trágico (National Gallery of Art, Washington) o el Retrato de Théodore Duret (Petit Palais, París). La caída del Segundo Imperio en 1870-1871 y el establecimiento de la Tercera República cambiaron la vida francesa en la década de 1870, la última de la vida de Manet, muerto en 1883. En esos primeros años su cercanía al Impresionismo quedó reflejada en la exposición por obras como El ferrocarril (National Gallery of Art, Washington), En barca (Metropolitan Museum of Art, Nueva York), y La rue Mosnier con banderas (J. Paul Getty Museum, Los Ángeles), pero los nuevos temas también ilustran el periodo final de la vida de Manet: En el invernadero (Staatliche Museen, Berlín), La parisina (Nationalmuseum, Estocolmo), Frente al espejo (Solomon R. Guggenheim, Nueva York), Rincón de café-concierto (National Gallery, Londres), y sobre todo Un bar en el Folies-Bergère (Courtauld Institute Galleries, Londres), su obra para el Salón de 1882, con las que concluye este recorrido por el arte de Manet.

Manuela B. Mena Marqués

 
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