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Mercurio y Argos [Velázquez]
Hacia 1659, óleo sobre lienzo, 127 x 248 cm [P1175].
Realizado para el salón de espejos del Alcázar de Madrid, está registrado en el inventario de 1666, con el texto siguiente: «Otros dos quadros yguales de entrebentanas de a 3 varas de ancho y vara de alto, de dos fábulas, la una de Apolo desollando a un sátiro, y la otra de Mercurio y Argos, con una Baca: ambos originales de Belázquez, tasados a cien doblones cada uno». De nuevo se registra en los inventarios de 1686 y de 1700. Tras el incendio del Alcázar en 1734, es trasladado a la Armería Real, donde está inventariado con el n.º 57, pasando de allí al Palacio Nuevo, en cuyo inventario de 1772 consta que le ha sido añadida media vara horizontalmente y en el de 1794 se tasa en 6 000 reales. En 1818 se recoge en el primer catálogo del Museo del Prado. Este lienzo formaba parte de una serie de cuatro, todos de tema mitológico y realizados por Velázquez, como pintor-decorador de la corte española, para el salón de los espejos del Alcázar de Madrid con motivo de la profunda remodelación de dicho salón a partir de 1658, un espacio elegido por Felipe IV para recibir el día 16 de octubre de 1659 a la embajada francesa que, presidida por el mariscal duque de Gramont, concertó las bodas entre la hija del rey de España, la infanta María Teresa de Austria, y Luis XIV de Francia. Los otros tres cuadros de tema mitológico se han perdido; dos de ellos, en los que se representaba a Venus y Adonis y a Psiquis y Cupido, eran de iguales dimensiones entre sí, de una vara de alto por vara y media de ancho, ligeramente apaisados pero sin alcanzar el formato horizontal tan acusado de Mercurio y Argos y del que hacía pareja con él, Apolo deso­llando a un sátiro, es decir, Apolo y Marsias, también perdido. Estos dos últimos se registran en los inventarios del Alcázar como lienzos «de entrebentanas», si bien teniendo en cuenta el formato horizontal -más pronunciado todavía antes de que al Apolo y Marsias se le añadieran las bandas superior e inferior en la reparación realizada en el siglo XVIII- parece más lógico que se colocaran sobre vanos y en este sentido se han manifestado Francisco Javier Sánchez Cantón y Fernando Marías, quienes lo consideran «de sobrebalcón» y «de sobreventanas» respectivamente. Tampoco hay que excluir una posible colocación de sobrepuerta, cuestión nada baladí a la hora de analizar el tratamiento de la luz hecho por Velázquez en la composición del lienzo. Desde el punto de vista formal la crítica artística española (Eusebi, Gregorio Cruzada ­Villaamil, Bernardino de Pantorba, Carmen Garrido) ha destacado siempre la factura de este lienzo «a la primera vez» con una pincelada fluida y sin empastes, de toques ­ligeros, que casi no cubre la imprimación del lienzo y que consigue la representación formal con valores ­pictóricos en sentido estricto; de este modo Velázquez se asocia a una tradición artística, que arranca de ­Tiziano. Por lo que se refiere a la composición del lienzo todos los críticos, encabezados por Charles de Tolnay, han comparado este Mercurio y Argos de Velázquez con las versiones del mismo tema hechas por Rubens (Gemäldegalerie, Dresde y Prado P1673), de las que difiere profundamente tanto en el momento elegido, el previo a la acción, como en el tratamiento menos heroico del tema. Por lo demás la composición velazqueña se ajusta al formato apaisado del lienzo, representando a Argos a la derecha, sentado en el suelo, dormido, con la cabeza inclinada sobre el pecho, mientras a la izquierda Mercurio se arrastra de rodillas acechando cauteloso un instante antes de atacar. Como fuentes gráficas de la inspiración velazqueña en esta obra, y en particular para la representación de Argos, se han señalado desde modelos clásicos, como Galo moribundo (Musei Capitolini, Roma) (Justi) hasta los Ignudi de Miguel Ángel (De Tolnay). Fernando Marías ha sugerido que la pose de Argos recuerda los soldados grabados de Pietro Testa. Todo ello corrobora el conocimiento velazqueño de los modelos clásicos, que pintaba del natural, siguiendo tanto los consejos de Rubens como su propia inclinación a la inmediatez de la visión. La clave alegórica para explicar el significado de este tema mitológico en el contexto ideológico del salón de los espejos del Alcázar madrileño, dedicado a la exaltación de la dinastía de los Habsburgo españoles ­como defensores de la fe católica (Jonathan Brown), se encuentra en el capítulo XI del libro tercero de la Filosofía secreta, de Juan Pérez de Moya, obra conocida del pintor y presente en su biblioteca: «Mercurio significa la mala agudeza de la carne y los halagos carnales y deleites, los cuales engañan a la razón. Mercurio engañó a Argos cantando, porque la razón, viendo delante los carnales deleites que al hombre halagan, como a las ovejas el dulce canto, adormécese, no apartándose de aquello que le es ocasión de mal, y entonces durmiendo muere». Mercurio y Argos representa la alegorización de dos principios opuestos, la razón (Argos) frente al deleite carnal (Mercurio), y en el contexto al que iba destinada la obra, se puede añadir que alude a la razón de estado como virtud necesaria para la defensa de la fe católica, un argumento político que fundamenta el sistema imaginario de la corte española de Felipe IV. El mismo sentido alegórico se extiende a los elementos formales del cuadro; por lo que se refiere al color, se contraponen los tonos grises y negros de la vestimenta de Argos (la razón) frente a los tonos rojos y amarillos de Mercurio (el deleite), mientras que la tensión dramática de la escena no es tan solo un principio compositivo formal sino una tensión alegórica entre el deleite carnal acechante y la razón adormecida por éste. El sueño de la razón es un tema que asimismo retomará Goya más adelante.

Gonzalo M. Borrás Gualis

Bibliografía

  • Borrás Gualis, Gonzalo M., «Mercurio y Argos», Velázquez, Madrid, Fundación Amigos del Museo del Prado y Barcelona, Galaxia Gutenberg, 1999, pp. 71-84.
  • Brown, Jonathan, Velázquez, pintor y cortesano, Madrid, Alianza Editorial, 1986.
  • Pérez de Moya, Juan, Philosofía secreta de la gentilidad, Madrid, Cátedra, 1995.
  • Tolnay, Charles de, «Las pinturas mitológicas de Velázquez», Archivo Español de Arte, n.º CXXXIII, Madrid, 1961, pp. 31-45.
Mercurio y Argos [Velázquez]
Lupa
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