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Enciclopedia online

Nacimiento, El [Barocci]
Hacia 1595, óleo sobre lienzo, 134 x 105 cm [P18].
En septiembre de 1604, Bernardo Maschi, embajador del duque de Urbino ante la corte de Felipe III, señalaba a Francesco Maria II que la reina Margarita de Austria había manifestado su deseo de poseer una pintura del pintor Barocci, infrecuente ya y muy solicitado. Todo deseo español constituía una orden para el último duque de Urbino, ya que la política de supervivencia del estado de los Della Rovere dependía de la protección española: a falta de un heredero varón, la iglesia de Roma reivindicaba la «devolución» del antiguo señorío de los Montefeltro, y el hecho es que este heredero, Federico Alejandro, nacido de una unión entre consanguíneos, había muerto joven, en 1621. El duque se esforzó por encontrar una obra apropiada, pero los muchos años y los achaques del artista dificultaban su tarea. Así pues, decidió privarse de un cuadro que él mismo había comprado a Barocci. La obra fue enviada a España pasando por Génova, y en junio de 1605 fue mostrada a la reina. El embajador Maschi mandó colocar la pintura a la vista de la soberana. «Tomé luego la pintura -escribe Maschi al duque Francesco Maria- y la desenrollé, o mejor dicho desenvolví y mandé que la cogieran dos personas y que la mantuvieran extendida e iluminada con la luz más conveniente. [...] Su majestad, puso su mirada en la pintura, y comentó: `muy buena es', y concluyó: `Muy buena es esta pintura por cierto, y muy alegre y devota'. Volviéndose a mí añadió: `Vos podréis certificar al duque que me he holgado mucho con este regalo, que me ha imbiato, el qual me ha parecido muy bien y que assi selo agradezco mucho, yo mandare que se os de las respostas de las cartas'». Más tarde envió una carta al duque Francesco Maria que satisfizo mucho a éste. Por otra parte, la pintura ya había tenido una notable repercusión en Italia. Cuando el original aún se encontraba en Urbino, un discípulo de ­Barocci, Alessandro Vitali, hizo dos copias, la primera muy conocida por haber sido adquirida por el cardenal Federico Borromeo durante una visita a la ciudad en 1598. Este óleo, de idénticas medidas al original español, se conserva en la Pinacoteca Ambrosiana en Milán. El Nacimiento posee una composición agradable, e inspira una humana y profunda devoción. Pertenece al grupo de escenas narrativas de Barocci relacionadas con pasajes de la vida de Cristo. Al igual que en otras pinturas, como Descanso en la Huida a Egipto (hacia 1570-1573, San Esteban de Piobbico), o Virgen del gato (1574-1576, National Gallery, Londres), el artista busca la inspiración en episodios de una cotidianeidad familiar y popular. Al trazar una composición íntima y afectiva, Barocci se preocupa por ­fijar los elementos con una enorme sabiduría lumínica y cromática, y al mismo tiempo con una extraordinaria vivacidad. El constante control de los gestos, de las acciones y de los «afectos» constituye uno de los ­momentos más elevados de la poética de la reforma católica, teorizados en los círculos romanos conocidos como Cristiana Letizia, gracias a Federico Borromeo, Felipe Neri, y otros. Toda acción estudiada en su realidad vital concurre pues en una estructura humanística y moral, y se sitúa en un marco de narraciones edificantes. Barocci conocía a la perfección el montaje de la escena sagrada, y justamente a ella contribuyen los infinitos detalles compositivos que conforman la invención. El Nacimiento revela un habilísimo contrapunto lumínico, capaz de construir una dimensión espacial de elegante y doméstico aliento. La escena de la Natividad es un nocturno. La hora insólita se advierte con precisión por el apresuramiento y la sorpresa de los pastores. La pintura se enmarca en un estilo y una cronología donde abundan las pinturas nocturnas, ­como Los estigmas de san Francisco de Asís (Galleria Nazionale delle ­Marche, Urbino). Los dibujos, que en número muy elevado se conservan y vinculan a esta compleja composición de El Nacimiento, se atesoran en instituciones como la Ambrosiana de Milán, la Royal Library del Windsor Castle, la Galleria degli Uffizi de Florencia o el Fitzwilliam Museum de Cambridge.

Andrea Emiliani

Bibliografía

  • Bellori, Giovan Pietro, Vite de' pittori, scultori et architetti moderni, Roma, 1672, p. 194.
  • Calzini, E., «Federico Barocci e il suo mecenate», Rassegna Bibliografica dell'Arte Italiana, XVI, Forlí, 1913, p. 82.
  • Emiliani, Andrea, Federico Barocci [1975], Bolonia, Nuova Alfa Editoriale, 1985, pp. 319-329.
  • Krommes, Rudolf Heinrich, Studien zu Federico Barocci, Leipzig, E. A. Seeman, 1912, p. 82.
  • Olsen, Harald, Federico Barocci, A Critical Study in Italian Cinquecento Painting [1955], Copenhague, Munksgaard, 1962, pp. 196-198.
  • Pintura italiana del siglo XVII en España, cat. exp., Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1970, pp. 50-51, n.º 9.
  • Turner, Nicholas, Federico Barocci, París, Adam Biro, 2000, pp. 199-120.
El Nacimiento [Barocci]
Lupa
El Nacimiento [Barocci]
 
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