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Phillip, John. Spanish Phillip (Aberdeen, 1817-Londres, 1867). Pintor británico, igual que David Wilkie, que fue su modelo como intérprete de escenas de la vida cotidiana (asuntos rurales) y de temas literarios, como las novelas de Walter Scott. Hijo de un zapatero y autodidacta. En 1834 se trasladó a Londres para iniciar su formación artística como discípulo de Thomas Musgrave Joy. Tres años después ingresó como alumno de la Royal Academy de Londres, institución en la que expuso por primera vez en 1838. Tras pasar una temporada en Aberdeen pintando retratos y escenas de género, empezó a alternar su residencia en Londres con viajes y estancias en España, lugar en el que encontró un filón inagotable para pintar las costumbres pintorescas de un país que, en el siglo XIX, resultaba exótico a los ojos extranjeros. Visitó Sevilla por primera vez en 1851, por razones de salud. A partir de entonces, los temas españoles se convirtieron en parte fundamental de su pintura: gitanas de Sevilla, escenas callejeras y gente del pueblo. Un año después, cuando la reina Victoria de Inglaterra le compró Madre gitana con niño (1852, Royal Collection, Londres) para hacer un regalo de Navidad a su marido, el príncipe Alberto, la popularidad del pintor creció. El tema cumplía una doble función: por un lado «ilustraba» la nueva sensibilidad hacia la familia (los sentimientos de ternura paterno-filial) que la pareja real empezaba a difundir como parte de su imagen pública; por otro, recordaba a las Vírgenes de Bartolomé Esteban Murillo, bien representado en las colecciones británicas, el pintor más apreciado por el público y al que la reina Victoria admiraba de joven. Desde entonces el escocés se convirtió en uno de los pintores favoritos de la familia real británica y, durante años, suministró escenas andaluzas a la reina y al príncipe, que se las regalaban incansables el uno al otro en Navidad: Escribano de Sevilla (1853), El paseo (1854), Muerte de un contrabandista (1858) (todas en la Royal Collection, Londres). John Phillip estuvo en España en dos ocasiones más: en 1856, de nuevo en su querida Sevilla, cuando pintó El ojo del diablo (de la que existen tres versiones), una escena autobiográfica en la que se retrata trabajando; y en 1860, cuando visitó, además de Sevilla, Castilla y Madrid. En el Museo del Prado hizo copias de cuadros de Diego Velázquez, Las lanzas (Royal Scottish Academy, Edimburgo) y Las meninas. Esta última estuvo colgada en su estudio y así aparece al fondo del retrato que le hizo John Ballantine, John Phillip en su estudio (Scottish National Portrait Gallery, Edimburgo), colocada sobre un bargueño y junto a un jarro de cerámica de Bailén, de los que compraba en España para utilizar en sus pinturas. La huella de Velázquez aparece en algunos retratos como el de Kate Nickelby (1867). Pero el interés de John Phillip iba más hacia Murillo que hacia Velázquez, y a él dedicó uno de sus cuadros más historiados y uno de sus mayores éxitos, Los primeros pasos de Murillo (1865, The Forbes ­Magazine Collection, Nueva York, depositado en Aberdeen Art Gallery). Para pintarlo se basó en Annals of the Artists of Spain, un texto publicado en Londres en 1848 por William Stirling Maxwell, otro escocés que escribió el primer libro de conjunto dedicado al arte español. La escena es un compendio de lo que se entendía entonces por pintura española, por Andalucía y por Murillo: una iglesia «notable por su pintoresco campanario medio árabe», una madre (gitana) con un hijo pequeño y desnudo (como un Niño Jesús) en los brazos, frailes de distintas órdenes mirando atentamente un cuadro de pequeño tamaño (probablemente de devoción), un arriero (tosco, que come y bebe) montado en un burro, un músico (tocando la guitarra), hombres con atuendos del siglo XVII, una enorme naturaleza muerta (frutas, hortalizas, cacharros de barro, una esportilla) y un joven pintor (casi un niño, aplicado, elegante y discreto) que ofrece sus productos en el mercado; entre ellos se puede distinguir una copia de San Juanito con el cordero (National Gallery, Londres), un cuadro muy famoso por entonces en Londres. Stirling describe en su libro el mercado que se hacía junto a la iglesia de Omnium Sanctorum en los días de Murillo y en los suyos propios, y habla del «joven desconocido que se colocaba en medio de gitanas, muleros y frailes mendicantes, a vender por unos cuantos reales esas obras tempranas salidas de sus pinceles por las que hoy luchan los reyes». Durante este último viaje a España, que duró seis meses, John Phillip empezó veinticinco cuadros grandes, acabó veinte pequeños, cuarenta y cinco acuarelas y multitud de dibujos. Uno de los cuadros era La Gloria: velatorio español (National Gallery of Scotland, Edimburgo), con el que triunfó en la exposición de 1865 en la Royal Academy, y que él consideraba su mejor obra. John Phillip pinta escenas «pintorescas», de la vida cotidiana andaluza (muy alejada de la británica), con una pincelada precisa, con una paleta rica de color y con homenajes más claros a David Wilkie que a los pintores españoles, como se puede ver en El escribano de Sevilla o Muerte de un contrabandista (recuerdos del Escribano turco y Los guerrilleros españoles, de David Wilkie). Gracias a estas obras alcanzó el éxito en Inglaterra, donde se le conocía con el sobrenombre de «Spanish Phillip». Por encargo de Stirling pintó un retrato póstumo de Richard Ford. Todavía no se ha encontrado ninguna fuente documental que atestigüe la autoría del retrato conservado en el Prado. Sin embargo, Juan J. Luna, después de rea­lizar un análisis estilístico, no duda en atribuir este óleo al pintor escocés.

María de los Santos García Felguera

Obras

  • Retrato de don Gonzalo José de Vilches, primer conde de Vilches (?), óleo sobre lienzo, 75 x 64 cm [P2887].

Bibliografía

  • García Felguera, María de los Santos, La fortuna de Murillo (1682-1900), Sevilla, 1989.
  • Hamlym, Robin, y Luna, Juan J., «John Phillip», Pintura victoriana. De Turner a Whistler, cat. exp., Madrid, Museo del Prado, 1993.
  • Irwin, D., e Irwin, F., Scottish Painters at Home and Abroad, 1770-1900, Londres, 1975, pp. 325-331.
  • Irwin, Francina, «The Scots discover Spain», ­Apollo, Londres, 1974, pp. 353-358.
  • John Phillip R. A., cat. exp., Aberdeen, 1967.
  • Stratton, Suzanne L., Spain, Espagne, Spanien. ­Foreign Artists Discover Spain: 1800-1900, cat. exp., Nueva York, The Equitable Gallery, 1993.
 
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