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Enciclopedia online

Piombo, Sebastiano del (Venecia, h. 1485/1486-Roma, 1547). Nacido en Venecia, Sebastiano se formó con ­Giovanni Bellini y Giorgione, cuya impronta aflora en su producción temprana, fechada a partir de 1505 y sorprende por sus innovaciones compositivas e iconográficas. Obras como el Juicio de Salomón (Bankes Collection, Kingston Lacy), San Juan Crisóstomo con santos (San Juan Crisóstomo, Venecia), las puertas del órgano de la iglesia de San Bartolomé en Rialto o Salomé (National Gallery, Lon­dres), situaron a Sebastiano como el pintor veneciano más influyente y con más talento tras la muerte de Giorgione en 1510 y antes de la definitiva eclosión de Tiziano. Sin embargo, en agosto de 1511 aceptó la invitación de Agostino Chigi de trasladarse a Roma, donde pasaría, salvo esporádicas ausencias, el resto de su vida. Entre 1511 y el Saco de 1527 trascurre el periodo más fecundo de su carrera. Su primer trabajo romano fue la decoración al fresco de los lunetos de la loggia del jardín de la villa de Chigi, llamada más tarde «La Farnesina», entre los que destaca Polifemo, pintados a la manera giorgionesca, sin dibujo previo. También hacia 1512 retrató al Cardenal Ferry Carondelet con su secretario (Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid), donde por primera vez en Italia se muestra al modelo desarrollando una ocupación, y La muerte de Adonis (Galleria degli Uffizi, Florencia), que evidencia el conocimiento de Miguel Ángel y Rafael. La relación de Sebastiano con ambos fue dispar, y si con Rafael mantuvo una abierta rivalidad, contó con la amistad de Miguel Ángel, que le proporcionó modelos, por ejemplo para la Piedad (Museo Civico, Viterbo), una de sus obras maestras, realizada entre 1513 y 1516 por encargo del cardenal Giovanni Botonti. Consta igualmente que Miguel Ángel le suministró diseños para las pinturas de la capilla Borgherini en San Pietro in Montorio (Roma), y para la Resurrección de Lázaro (National Gallery, Londres), encargada en 1516 por el cardenal Julio de Médicis, futuro Clemente VII, en competición con la Transfiguración, de Rafael, cuya muerte en 1520 dejó a Sebastiano como el mejor pintor de Roma. Tras el breve papado de Adriano VI (1522-1523), la elección de Clemente VII reforzó aún más la posición de Sebastiano, quien para entonces había asentado su prestigio también entre la comunidad española. En 1516 había realizado para el embajador Vich un tríptico cuya pieza central, Entierro de Cristo, conserva el ­Ermitage y un lateral el Prado (Descenso de Cristo al Limbo), y hacia 1524-1526 pintó para Gonzalo Díez de Lerma la Sagrada Familia de la catedral de Burgos. Entre ambas fechas debe datarse Cristo con la cruz a cuestas (Prado), también para Vich. En estas obras, el bagaje veneciano primigenio queda atemperado por el influjo miguelangelesco, percibiéndose una paulatina reducción y oscurecimiento de la gama cromática y un creciente interés por la monumentalidad y gestualidad de las figuras, a menudo con marcados ademanes retóricos. Sebastiano abandonó Roma tras el Saco y se trasladó a Mantua y Venecia, aunque su obra posterior no delata este regreso a sus orígenes. De vuelta a Roma en 1529, obtuvo en 1531 el puesto de guardián de los sellos papales, del que deriva su sobrenombre (Piombo), y que le obligaba a acompañar al papa donde fuere. Vasari señala que Sebastiano se volvió perezoso y, en efecto, su producción decrece tras esa fecha. No así la calidad, que sigue siendo magnífica en sus obras tardías, sorprendentes por su austero dramatismo y simplicidad formal. En 1532 pintó por encargo de Ferrante Gonzaga una impresionante Piedad para Francisco de los Cobos sobre pizarra, técnica que desarrolló desde 1530 (Casa Ducal de Medina­celi, en depósito en el Prado), y en 1537 Cristo con la cruz a cuestas (Museo del Ermitage, San Petersburgo) para otro patrono español, el conde de Cifuentes, tema sobre el que volverá en la siguiente década (Szépmûvészeti ­Múzeum, Budapest). Sebastiano fue también un extraordinario retratista, de quien Vasari alabó especialmente su maestría para pintar manos y cabezas. Con anterioridad a 1527 se fechan, entre otros, los retratos de ­Anton Francesco degli Albizzi (Museum of ­Fine Arts, Houston) y Andrea ­Doria (Doria Pamphilj, Roma), destacando entre los poste­riores al Saco los dedicados a su benefactor Clemente VII (Capodimonte, Nápoles; Kunsthistorisches Museum, Viena).

Miguel Falomir

Obras

  • Cristo con la cruz a cuestas, óleo sobre lienzo, 121 x 100 cm, h. 1516 [P345].
  • Descenso de Cristo al Limbo, óleo sobre lienzo, 226 x 114 cm [P346].
  • Cristo con la cruz a cuestas, óleo sobre pizarra, 43 x 32 cm [P348].

Bibliografía

  • Hirst, Michael, Sebastiano del Piombo, Oxford, Clarendon Press, 1981.
  • Lucco, Mauro, L'opera completa di Sebastiano del Piombo, Milán, Rizzoli, 1980.
  • Sebastiano del Piombo y España, cat. exp., Madrid, Museo Nacional del Prado, 1995.
Descenso de Cristo al Limbo
Lupa
Descenso de Cristo al Limbo
 
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