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Prendimiento de Cristo [Cambiaso]
Preparado a lápiz, tinta parda a pluma y aguadas de tintas parda y gris sobre papel amarillento, 212 x 300 mm [D1862].
Luca Cambiaso representa un caso singular en la pintura del siglo XVI. En sus lienzos, frescos y dibujos puede encontrarse el fiel reflejo de las distintas escuelas italianas, de la romana a la veneciana, de la lombarda a la toscana, concebidas e interpretadas por medio de una continua investigación acerca de la interconexión entre la figura humana y el espacio. Quizá por esta razón los dibujos de Cambiaso, en su gran mayoría, parecen estar mejor resueltos que sus pinturas en las que, sin duda alguna, falta la capacidad de entender dicha figura humana a través de un correcto sistema lumínico. Además, la calidad de su pintura sufrió debido a la gran producción en términos cuantitativos que, por otro lado, se consideró como un recurso propio de este pintor, como demuestra el hecho mismo de que fue el primer artista extranjero llamado por Felipe II para pintar al fresco las paredes de El Escorial y confirmaría la anécdota, contada por Giovanni ­Battista Armenini, de que Cambiaso tenía la habilidad de pintar con las dos manos a la vez. Prendimiento de Cristo se configura como uno de los dibujos ejemplares para la definición del conjunto de características ­representativas de la llamada manera cubica de Luca Cambiaso. En ella se sintetiza la capacidad de los volúmenes para que las figuras tomen y se apoderen del espacio que las rodea, gracias a unas líneas de lápiz limpias y seguras y debido también a la esencialidad en el uso de la aguada, que la reserva para aquellas zonas del dibujo cuya función simbólica es de fundamental relevancia para la comprensión del mismo. En términos generales, la actividad de Cambiaso como dibujante puede dividirse cla­ramente en dos fases estilísticas diferentes, cuyo denominador común se encuentra en la forma sistemática de variar los detalles, las poses, los enfoques y las perspectivas de las composiciones hasta conseguir la solución geométrica y proporcionalmente más correcta para representar el tema tratado. La primera fase se distingue por la presencia de la huella del «gigantismo» de Miguel Ángel, aunque interpretado y matizado a través del conocimiento de las obras de Perino del Vaga y Pordenone. En los dibujos correspondientes a este periodo estilístico, las figuras humanas se apoderan del espacio expandiéndose hacia los márgenes de las hojas gracias al dinamismo que les concede un trazo seguro hecho con soltura y rapidez. La segunda fase comienza hacia finales de la década de 1560, cuando el contacto con la tradición geométrica «lombarda» representada por Alessi y Castello, marca una transformación evidente de los intereses de Cambiaso, que empieza a investigar la manera de otorgar a la figura humana un volumen espacial esencialmente geométrico con el fin de determinar en su entorno un espacio escenográfico regular, como en el caso de Prendimiento de Cristo. A lo que hay que añadir que la investigación iconográfica acerca de los episodios de la vida de Cristo, de los santos y de los mártires ocupa un lugar relevante en la actividad de Cambiaso, a quien, además de vivir en plena Contrarreforma, le agradaba satisfacer las exigencias devocionales de Felipe II. De cualquier forma, los dibujos de Cambiaso, en ambas fases, se ofrecen como la expresión directa de sus pensamientos, de sus investigaciones y finalmente de la búsqueda del justo enfoque perspectivo con la intención de convertir la presencia de la figura humana o divina en la protagonista absoluta de un espacio construido a su medida. De esta manera, cada una de sus obras gráficas deja de ser un ejercicio académico para convertirse en un instrumento de investigación, que en el caso concreto de Cambiaso consigue alcanzar cumbres a las que, quizá, nunca llegaron sus pinturas al óleo. Por otro lado, en su obra es necesario entender que la práctica artística está estrechamente unida al concepto de «idea» como un instrumento de búsqueda continua de un equilibrio en la forma de presentar las características estéticas propias de la maniera. Este tipo de consideración está estrechamente vinculada con la problemática de la autografía de los numerosos dibujos de Cambiaso, tema en el que hizo hincapié Dante Bernini al afirmar -con acierto- que, a pesar del distinto nivel de intervención del maestro en cada dibujo, el hecho incontrovertible era «que los dibujos de Cambiaso se quedan como los dibujos de Cambiaso» (Bernini, 1985). De hecho, se impondría el criterio del artista, quien los entendía como soporte capaz de sustituir a los grabados en la capacidad de difusión de su obra. Este dibujo, como los otros ciento veintisiete relacionados con Luca Cambiaso, forma parte integrante del conjunto de obras de arte que, en 1923, Pedro Fernández Durán y Bernaldo de Quirós legó al Prado y que entrarían a formar parte de la colección del Museo con carácter definitivo en 1931, aunque está documentado que los dibujos lo hicieron físicamente en sus almacenes el 2, 22, 26 de septiembre y 14 de octubre de 1930.

Matteo Mancini

Bibliografía

  • Luca Cambiaso, la vita e le opere, Milán, Ceschina, 1958.
  • Luca Cambiaso e la sua cerchia. Disegni inediti da un album palermitano del `700, cat. exp., Génova, sagep, 1985.
  • Pérez Sánchez, Alfonso E., I grandi disegni italiani nelle collezioni di Madrid, cat. exp., Milán, Silvana Editoriale d'Arte, 1978, n.º 7.
  • Turner, Nicholas, y Matilla, José Manuel, Dibujos italianos del siglo XVI, «Museo del Prado. Catálogo de dibujos», Madrid, Museo del Prado, Patronato Nacional de Museos, 2004, t. V, pp. 104-111 y 226-280.
Prendimiento de Cristo
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Prendimiento de Cristo
 
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