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Príncipe don Carlos, El [Sánchez Coello]
Hacia 1557-1559, óleo sobre lienzo, 109 x 95 cm [P1136].
Don Carlos, hijo de Felipe II y de su primera esposa María de Portugal, nació en Valladolid el 8 de julio de 1545 y murió en Madrid el 24 de julio de 1568. Fue proclamado príncipe de Asturias en 1560, a la edad de quince años, pero mostraba signos de inestabilidad y pronto se hizo patente que no sería apto para reinar. El descubrimiento de un plan para huir a los Países Bajos e intervenir en su gobierno hizo que su padre lo pusiera bajo arresto en enero de 1568; seis meses después, las huelgas de hambre le acarrearon la muerte en cautiverio. La muerte de don Carlos fue explotada por los enemigos de Felipe II, sobre todo por Guillermo de Orange y Antonio Pérez, para empañar el nombre del rey, y dio pie a la «leyenda negra». Ésta es la primera representación conocida del príncipe y una de las primeras pinturas de Sánchez Coello. Don Carlos, de unos doce años de edad, aparece casi de frente, vestido de amarillo dorado con jubón pespunteado y calzas de anchas cuchilladas, gorra negra de copa aplastada y espada al cinto. Sobre los hombros lleva un bohemio forrado de lince. Llama la atención la luminosidad de su rostro, con las carnaciones lisas y pálidas y el sombreado delicado que son característicos del estilo del pintor. En este caso sabemos que favoreció a su modelo, ya que la suave expresión no cuadra con el carácter agresivo del príncipe que reflejan los testimonios escritos y sus defectos físicos han sido hábilmente disimulados con la postura frontal, reducidos «el labio belfo y la alargada barbilla» y ocultos los hombros deformes por la capa. En 1564 el embajador alemán, conde Dietrichstein, comentaba que el príncipe era ­excesivamente pálido y tenía un hombro más alto que el otro, la pierna derecha más corta que la izquierda, el pecho hundido y algo de joroba. En la restauración de este retrato, para la exposición sobre Sánchez Coello de 1990, se descubrió la ventana, oculta bajo repintes antiguos. No solo se reveló así un bello paisaje, sino que se enriqueció el significado del retrato. Las figuras que aparecen en el cielo, Júpiter y un águila con una columna entre las garras, han sido interpretadas por Serrera como alegoría de Felipe II, que al igual que el dios de la Antigüedad está orgulloso de su hijo, el nuevo Hércules -de ahí la columna- destinado a heredar la monarquía hispánica. La representación en el arte español del heredero al trono como príncipe de Asturias es muy ­infrecuente. La inclusión de una ventana con una vista de paisaje, que Sánchez Coello empleó también en El archiduque Wenzel de Austria (1574, Kunsthistorisches Museum, Viena) procede de Tiziano. El retrato presente fue en su origen de cuerpo entero, según consta en el inventario de 1636 del Alcázar de Madrid, y el recorte del lienzo ha exagerado la composición triangular. Es interesante comparar esta imagen con el retrato de cuerpo entero del príncipe que se conserva en el Kunsthistorisches ­Museum de Viena, poseedor de una importante colección de obras de Sánchez Coello. Pintado hacia 1564, siete años más tarde que el del ­Prado, y con menos finura, es una representación menos favorecedora, en la que el cuerpo contrahecho no está disimulado del todo y el ceño fruncido indica tensión. Hay un ­retrato de busto mucho mejor y aproximadamente de la misma fecha (h. 1564) en el Museu Nacional Soares dos Reis de Oporto. Este impresionante retrato demuestra que antes de cumplir los treinta años Sánchez Coello tenía ya un estilo asentado y había absorbido las influencias de los dos pilares de la retratística española, Moro y Tiziano. La expresión vigilante del príncipe es característica de todos sus modelos, lo mismo que el suave modelado del rostro y las manos. Nótense el deli­cado sombrea­do del lado derecho del rostro y de las manos y el empleo de una base de tonos verdosos. En contraste, el cuello de lince está pintado con soltura y los pelos se siluetean sobre el fondo oscuro con efecto verista.

Rosemarie Mulcahy

Bibliografía

  • Felipe II. Un monarca y su época. Un príncipe del renacimiento, cat. exp., Madrid, Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, 1998, pp. 306-307, n.º 21.
  • Garrido, Carmen, «Estudio técnico», Alonso Sánchez Coello y el retrato en la corte de Felipe II, cat. exp., Madrid, Museo del Prado, 1990, pp. 140-141, n.º 18.
  • Zimmermann, Heinrich, «Zur Ikonografie des ­Hauses Habsburg, II. Angebliche und ­wirkklich Bildnis des Don Carlos», Jahrbuch der Kunsthistorisches Sammlungen des Allerhochsten Kaiserhauses, 28, Viena, 1909, pp. 159-160.
El Príncipe don Carlos[Sánchez Coello]
Lupa
El Príncipe don Carlos[Sánchez Coello]
 
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