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Riofrío, Palacio Real de. La incorporación de esta finca al patrimonio de la Corona, y la construcción del palacio y edificios dependientes, se deben a la reina Isabel de Farnesio, viuda de Felipe V, que compró estos terrenos en julio de 1751, aunque ya estaban arrendados al rey como coto de caza desde 1724. La reina viuda incrementó la extensión de la finca, próxima al Real Sitio de San Ildefonso, con terrenos colindantes mediante compras y permutas, crecimiento de este real bosque que continuó durante los reinados de Carlos IV e Isabel II. De planta cuadrada, patio central y tres alturas en fachadas, la traza del palacio se debe a Virgilio Rabaglio, que dirige las obras en 1752 y 1753, sucediéndole en el puesto Carlos Fraschina hasta su muerte en 1757. Pedro Sermini y José Díaz Gamones también desempeñaron la dirección de las obras que concluyen en 1759, aunque los remates se prolongaron hasta 1762. El proyecto sigue las ideas expuestas por el marqués de Scotti, consejero artístico de Isabel de Farnesio, en cuanto a la simetría de todo el conjunto, al de­sarrollo del patio, a la disposición en el zaguán principal de las dos escaleras dobles enfrentadas, así como a la situación de la capilla en la crujía opuesta a la fachada principal. El exterior es rosa, el patio de granito, y de piedra caliza las balaustradas de las escaleras, que están adornadas con grupos alegóricos de niños esculpidos por Joaquín Dumandré y Andrés Bertrand. La planta de la capilla es de forma elíptica, pavimentada con mármoles de colores y adornados sus muros con pilastras corintias de yeso. En el altar estuvo colocado, entre 1762 y 1782, el cuadro de La Virgen y el Niño Jesús, con varios santos, de Giovanni Bettino Cignaroli, encargo de la reina viuda de 1759, que estuvo luego en La Granja y ahora en el Prado. A pesar del impulso dado a la obra por Isabel de Farnesio, ésta no llegó a habitar el palacio y los siguientes monarcas emplearon Riofrío únicamente como pabellón de caza y «almacén» de donde sacar cuadros y muebles para otras residencias reales. No obstante, en tiempos del rey consorte don Fran­cisco de Asís y también con Alfonso XII se avanzó en la decoración de este palacio con el empapelado de las paredes y la colocación de numerosas pinturas. Breñosa y Castellarnau informan de la disposición de los seiscientos cincuenta y ocho cuadros que había en el palacio en 1884, cuyas habitaciones se hallaban sin embargo «decoradas con una sencillez rayana de la pobreza», puesto que la ­real familia ­solo en ocasiones ­excepcionales ­habitaba este palacio siempre dependiente del de La Granja. Había pinturas atribuidas a Tiziano Vecellio, Guido Reni, Correggio, Luca Giordano, David Teniers, Antonio van Dyck y otros autores de las escuelas italiana, francesa, flamenca, holandesa y española. El palacio de Riofrío, con sus dependencias, está declarado Monumento Histórico-­Artístico por decreto de 3 de junio de 1931. Y desde el 13 de julio de 1965 una parte del piso principal acoge el Museo de Caza, según iniciativa del segoviano marqués de Lozoya, con dioramas realizados por el taxidermista ­Benedito y el escenógrafo Emilio Ruiz del Río, y cuadros de animales y de caza, mientras que el resto del principal del palacio fue decorado con mobiliario y pinturas, muchas de ellas mudadas más tarde de sitio, como la Caída de Cristo con la cruz a cuestas camino del Calvario, de Anton Raphael Mengs, que fue llevada al Palacio Real de Madrid en 1996. La decoración ha sufrido cambios en los últimos años del siglo XX. El Museo Nacional del Prado mantiene depositados cinco cuadros en Riofrío, entre los cuales destaca el retrato de cuerpo entero de un Abate [P7036], obra romana de la segunda mitad del siglo XVIII.

Javier Jordán de Urríes y de la Colina

Bibliografía

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  • Contreras y López de Ayala, Juan de, Marqués de Lozoya, y Oliveras, Ángel, Palacios Reales de La Granja de San Ildefonso, Riofrío y Museo de Caza, Madrid, Patrimonio Nacional, 1983.
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  • Sancho, José Luis, La arquitectura de los Sitios Reales. Catálogo histórico de los palacios, jardines y Patronatos Reales del Patrimonio Nacional, Madrid, Patrimonio Nacional, 1996.
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