Hoy en el Museo

11.00hClaves para ver la exposición Rubens. El Triunfo de la Eucaristia

11.30hLa obra invitada

17.00hClaves para ver la exposición Rubens. El Triunfo de la Eucaristía

17.30hLa obra invitada

Ver todo el calendario
Página del Museo del Prado en FacebookSíguenos en TwitterFoursquare. Museo Nacional del PradoGoogle PlusCanal YouTube del Museo Nacional del PradoCuenta oficial del Museo Nacional del Prado en PinterestCuenta oficial del Museo Nacional del Prado en StorifyRSS Museo Nacional del PradoNewsletter Museo Nacional del Prado

Enciclopedia online

Santa Isabel de Portugal [Zurbarán]
1635, óleo sobre lienzo, 184 x 98 cm [P1239].
Hija del rey de Aragón Pedro III, Isabel recibió el nombre de su tía abuela Isabel de Hungría, canonizada en 1235 y con quien a veces se confunde su iconografía. Se casó con el rey Dionisio de Portugal soportando con paciencia los ultrajes de su belicoso marido. Reina ejemplar y prudente, se distinguió por su amor a los pobres y su caridad incansable. Muerto su marido en 1325, Isabel tomó el hábito de terciaria de San Francisco y mandó construir en Coimbra un convento de clarisas donde terminó sus días en 1336. El «milagro de las rosas» común a santa Isabel de Hungría, a santa Casilda y a san Diego de Alcalá, representado aquí por Zurbarán, aparece en todas las narraciones de la vida de la santa con vistas a su canonización acaecida en 1626. Cierto día la reina llevaba disimulada en sus ropas una gran cantidad de dinero para los pobres. Encontró al rey, quien le había prohibido dar limosnas, pretendió entonces apurada que solo llevaba flores y efectivamente pudo mostrar a su esposo un manojo de rosas. La santa del Prado estuvo identificada como Casilda pero es mucho más probable que se trate de Isabel de Portugal. Cuando Zurbarán representa a la joven princesa mora, la pinta muy joven, casi niña con cabello suelto sujeto por un hilo de perlas (Santa Casilda, colección particular, Barcelona). La santa que vemos en este cuadro es una dama de más edad y de porte majestuoso. Viste atuendo áulico y lleva una corona real. En la Catedral Vieja de Coimbra se conserva una efigie de santa Isabel de Portugal de iconografía muy similar. Del obrador de Zurbarán salieron varias series de santas que se han venido considerando como lo más grato de su producción. Estas figuras femeninas, elegantísimas, con escasos atributos místicos, son un dechado de gracia auténticamente sevillana. De calidad muy desigual, fueron pintadas en su mayor parte por el taller. En ocasiones las encontramos solas o por parejas, con unos rasgos muy personales, lo que ha hecho suponer que se trataba de retratos «a lo divino», disponiendo el maestro de modelos reales para representarlas. Tanto Santa Isabel (Prado), como Santa Margarita (National Gallery, Londres), son magníficos ejemplos de la maestría de las obras autógrafas del pintor extremeño. Si bien Zurbarán se inspiró en grabados nórdicos a la hora de componer su lienzo (Durero para Navarrete o Peter de Baillin para Soria), su versión final resulta personalísima. La serena efigie en grave paso procesional está iluminada por una intensa luz que hace resaltar su elegante figura sobre un fondo oscuro y muestra la exquisita variedad de las telas y el refinamiento de su colorido. Viste la santa guardapiés verde oscuro y basquiña de un original tono castaño violáceo; las mangas, bermellón hasta el codo, llevan por encima dos bullones del mismo tafetán azul verdoso de la prenda sobrepuesta, separados por una suntuosa cadena de pedrería como la que rodea sus hombros y su cintura. En la espalda pende desde el escote hasta el suelo, una capa abullonada de un precioso tono amarillo dorado. La soberbia sinfonía de este opulento vestuario, el volumen del traje y la sugerencia táctil excepcional de las texturas de las telas son característicos de mediados de la década de 1630. Esta obra, de probable origen sevillano, formó parte en 1814 de la colección de Fernando VII en el Palacio Real de Madrid, de donde pasó al Museo del Prado.

Odile Delenda

Bibliografía

  • Cascales y Muñoz, José, Francisco de Zurbarán: su época, su vida y sus obras, Madrid, Imprenta Española, 1911, p. 77.
  • Caturla, María Luisa, Francisco de Zurbarán, París, Wildenstein Institute, 1994, pp. 193-194.
  • Guinard, Paul, Zurbarán et les peintres espagnols de la vie monastique, París, Éditions du Temps, 1960, n.° 242.
  • Kehrer, Hugo, Francisco de Zurbarán, Múnich, Hugo Schmidt, 1918, p. 107.
  • Navarrete Prieto, Benito, La pintura andaluza del siglo XVII y sus fuentes grabadas, tesis doctoral, Madrid, Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 1998, p. 98.
  • Soria, Martin, The paintings of Zurbarán, Londres, Phaidon Press, 1953, n.° 181.
Santa Isabel de Portugal [Zurbarán]
Lupa
Santa Isabel de Portugal [Zurbarán]
 
Ministerio de Cultura. Gobierno de España; abre en ventana nueva
España es cultura Spain is culture
Copyright © 2014 Museo Nacional del Prado.
Calle Ruiz de Alarcón 23
Madrid 28014
Tel. +34 91 330 2800.
Todos los derechos reservados