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Soult, Nicolás Juan de Dios, duque de Dalmacia y mariscal de Francia (Saint-Amans-La Bastide, 1769-1851). Fue brillante soldado y por ello nombrado general del ejército francés en 1794; tuvo destacadas intervenciones en Austerlitz y Koningberg. Después Napoleón le otorgó notorios puestos de mando durante la guerra contra España a partir de 1808, llegando a ser, desde 1810, general jefe del ejército de Andalucía. Se instaló en Sevilla hasta 1812, año en que las circunstancias de la guerra le obligaron a evacuar la ciudad. Inmediatamente después fue puesto al frente de todo el ejército francés en España hasta la retirada de las tropas en 1814. Posteriormente llegó a participar en la batalla de Waterloo como mayor general del ejército francés, sirviendo también a Luis XVIII como ministro de la guerra. El que hoy es uno de los mayores orgullos militares de Francia, donde se glorifica su memoria, ha de ser denostado en España a causa especialmente del saqueo artístico que realizó en Sevilla en nombre del rey José I con el pretexto de fundar un museo nacional en Madrid. Esta lamentable actuación se realizó en una ciudad como Sevilla, que no fue tomada a la fuerza, ya que capituló y, por tanto, habría de ser respetada íntegramente. No fue así y Soult actuó como un depredador de las mejores pinturas que había en la ciudad, y llegó a almacenar en el Alcázar mil obras procedentes de los edificios religiosos. Pero lo más grave es que se apropió para sí mismo, indebidamente, de las más selectas pinturas que fueron de su gusto y las trasladó posteriormente a París, donde las exhibió ostentosamente en su domicilio. Hombre codicioso que hizo una gran fortuna, utilizó, sin duda, las obras de arte como respaldo estético de la gran categoría social que había alcanzado. La relación de Soult con el Museo del Prado está motivada por el hecho de que algunas de las pinturas que fueron de su colección y que habían sido sustraídas en Sevilla han terminado formando parte de la pinacoteca madrileña. La primera de ellas es La Inmaculada Concepción de los Venerables, obra de Murillo, que había robado en la iglesia del hospital de dicho nombre en Sevilla y que se subastó en 1852 a la muerte del mariscal, y la adquirió el Musée du Louvre por 615 300 francos, la cifra más alta que hasta entonces se había pagado por una pintura. En 1940 el gobierno francés acordó con el español un trueque de obras de arte en el que se incluyó esta pintura que inmerecidamente se ha venido nombrando como «la Inmaculada Soult», sobrenombre indigno que debe ser sustituido por «la Inmaculada de los Venerables» en honor a su origen y en rechazo del infame robo perpetrado por el mariscal. En segundo lugar, Soult se apropió indebidamente de otros dos cuadros de Murillo, que también han terminado por formar parte del Museo del Prado: El sueño del patricio Juan y El patricio Juan rebela su sueño al papa Liberio; ambas pinturas narran la historia de la fundación de la iglesia de Santa María La Mayor en Roma y originariamente pertenecieron a la iglesia de Santa María la Blanca de Sevilla. Soult incluyó estas pinturas dentro de la rapiña que efectuó en los pueblos sevillanos y las incautó integrándolas en su propia colección. Después, deseoso de agradar al monarca Luis XVIII, le regaló ambas pinturas, y éstas pasaron al Musée du Louvre. De allí fueron sacadas en 1815 por el capitán Nicolás Miniussir, custodiadas por soldados prusianos y fueron devueltas a España en 1816. Las pinturas se depositaron en la Academia de San Fernando y de aquí pasaron al Museo del Prado en 1901.

Enrique Valdivieso González

 
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