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Tiziano Vecellio di Gregorio (Pieve di Cadore, h. 1489-Venecia, 1576). Pintor italiano, el principal artista veneciano del renacimiento. Enviado a Venecia de niño, fue instruido por Gentile Bellini y después por el hermano de éste, Giovanni, pero hacia 1507 se asoció a Giorgione, y se dice que por influencia de éste adoptó una pincelada algo más suelta. En 1508 decoraron entre los dos el exterior del Fondaco dei Tedeschi, almacén de los mercaderes alemanes en Venecia, con frescos de los que solo se conservan algunos fragmentos muy deteriorados (casi todos los de Tiziano en la Galleria Giorgio ­Franchetti de Cà d'Oro, Venecia). Dan una idea más clara de su estilo temprano los tres frescos con Milagros de san Antonio que pintó en 1511 en la Escuela del Santo de Padua, con un naturalismo y una fuerza dramática desconocidos en la pintura veneciana anterior. Aún se discute mucho sobre el orden cronológico y la atribución de sus primeras pinturas al óleo. Aunque nadie pone en duda su autoría de obras como El hombre de la manga azul (National Gallery, Londres), Las tres edades del hombre (colección del duque de Sutherland en depósito en la National Gallery of Scotland, Edimburgo) y la Virgen llamada La Gitanilla (Kunsthistorisches ­Museum, Viena), su datación es muy controvertida, lo mismo que la atribución de otras como La Virgen con el Niño entre san Antonio de Padua y san Roque (Prado) y Concierto campestre (Musée du Louvre, París). No es fácil que esas discrepancias, que reflejan diferentes opiniones sobre la relación de Tiziano con Giorgione y otros artistas menos famosos del área veneciana, se resuelvan en un futuro próximo. Lo que sí está claro es que con la muerte de Giorgione en 1510 Tiziano quedó a la cabeza de los pintores jóvenes de Venecia, y que cuando pintó, hacia 1514, el llamado Amor sacro y Amor profano (Villa Borghese, Roma) poseía ya un estilo propio, caracterizado por la riqueza del colorido y la fuerte sensualidad e idealización de las figuras. Un ejemplo excelente, que probablemente hay que situar en torno a 1516, es La Virgen con el Niño, santa Dorotea y san Jorge (Prado). En 1513 se le encargó una pintura de grandes dimensiones para el Palacio Ducal, sede del gobierno veneciano, y desde finales de 1516, a raíz de la muerte de Giovanni Bellini, recibió prácticamente todos los encargos oficiales de envergadura. Por desdicha, casi todas sus obras para el Palacio Ducal quedarían destruidas en los incendios de 1574 y 1577. Su preeminencia entre los pintores de la ciudad se confirmó en 1518 con la terminación de La Asunción de la Virgen (Santa María Gloriosa dei Frari, Venecia), el mayor cuadro de altar realizado hasta entonces en Venecia y obra que por el dinamismo y la escala de las figuras se podía comparar con las más recientes de los principales maestros del alto renacimiento en Florencia y Roma, como un Rafael o un Miguel Ángel. No menos influyentes sobre la concepción del cuadro de altar a partir de entonces se­rían su Virgen de la familia Pesaro (1519-1526, Santa María Gloriosa dei Frari, Venecia) y La muerte de san Pedro Mártir (1526-1530, antes en Venecia, Santos Juan y Pablo, destruida por un incendio en 1867), que fue su obra más famosa. Para entonces su nombre era ya conocido fuera de Venecia. En 1516 fue llamado a Ferrara por el duque Alfonso de Este, para quien pintó La moneda del tributo (Gemäldegalerie, Dresde). Dos años después dio comienzo a la primera de tres grandes composiciones mitológicas para el estudio privado del duque, Ofrenda a Venus (Prado), acabada en 1519. La seguirían Baco y Ariadna (1520-1523, National Gallery, Londres) y La bacanal de los andrios (h. 1523-1526, Prado). Estas pinturas, trasladadas a Roma en 1598, instauraron un modelo para la representación de mitos clásicos que fue determinante para artistas del siglo XVII como Aníbal Carracci, Poussin y ­Rubens. En 1523 Tiziano estuvo poco tiempo en Mantua, invitado por Federico Gonzaga para hacer un retrato, muy probablemente el de su hermano Ferrante; podría ser El hombre del guante (Musée du Louvre, París). Cuatro años después envió a Federico dos retratos más, por indicación del escritor Pietro Aretino, que acababa de llegar a Venecia. Así comenzó una relación con Federico que duró hasta la muerte de éste en 1540, suministrándole Tiziano en ese tiempo más de treinta cuadros, que en su mayoría se han perdido. Entre ellos estaban la Virgen con el Niño, santa Catalina y un conejo (1530, Louvre, París), el retrato de Federico de Gonzaga, i duque de Mantua (1531, Prado), y once Emperadores romanos (1536-1540), que más tarde pertenecieron a Carlos i de Inglaterra y después a Felipe IV de España y que se perdieron en el incendio del Real Alcázar de Madrid en 1734, pero se conocen a través de muchas copias. Presentado por Federico Gonzaga a Carlos V, Tiziano retrató al emperador en Bolonia en 1532-1533. Ese retrato, que le mostraba con armadura, no se conserva, pero es evidente que gustó mucho, porque Carlos ennobleció al artista en 1533. Desde ese momento Tiziano fue el retratista máximo de su generación, con una clientela como la de ningún otro pintor anterior o posterior, a lo que contribuyó la propaganda de Pietro Aretino. Sus imágenes, halagadoras y a la vez profundas, sentaron una pauta del retrato aristocrático que permaneció vigente durante al menos dos siglos. Para el propio artista esa clase de obras significaban oportunidades mucho más lucrativas que las que podía ofrecer el mercado veneciano, y desde comienzos de la década de 1530 trabajó cada vez más para las familias nobles de Italia y miembros del séquito imperial como Alfonso de Ávalos, marqués del Vasto, a quien retrató arengando a sus tropas en un lienzo de 1540-1541, ahora muy deteriorado (Prado). Otro importante cliente italiano en la década de 1530 fue Francesco Maria della ­Rovere, duque de Urbino, cuyo retrato pintó Tiziano, junto con el de su esposa, entre 1536 y 1538 (Galleria degli Uffizi, Florencia); su hijo Guidobaldo adquirió en 1538 la célebre Venus de Urbino (Uffizi, Florencia). En 1542 dio comienzo la relación de Tiziano con la familia del papa Pablo III, a quien ­retrató en Bolonia en 1543 (Museo Nazionale di Capodimonte, Nápoles). El éxito de esa obra le valió una invitación a Roma, donde estuvo en el invierno de 1545; pero, aunque los Farnesio esperaban que volviera para quedarse, en 1548 defraudó sus esperanzas al trasladarse a la corte imperial de Augsburgo a petición de Carlos V y permanecer allí unos nueve meses. A partir de entonces trabajó principalmente para los Austrias, siendo de hecho su pintor de cámara. Su intensa actividad como retratista no le impidió pintar cuadros de altar y otras escenas narrativas de gran tamaño en las décadas de 1530 y 1540, como La Presentación de la Virgen (1538, Galleria dell'Accademia, Venecia) y La Coronación de espinas (1540-1542, Musée du Louvre, París). En esta segunda obra, la musculosidad de las figuras y sus contorsiones se han interpretado como indicio de un nuevo interés por el arte contemporáneo de Italia central, pero ese interés siempre había estado presente en Tiziano; la Coronación no refleja un cambio abrupto, sino su costumbre de adaptar el estilo de sus figuras al tema tratado. Más significativa es la innovación que se aprecia en algunos cuadros de la década de 1540, como el Retrato de Pietro Aretino (1545, Palazzo Pitti, Galleria Palatina, Florencia), que presenta una factura mucho más suelta y menos acabada que la de sus retratos anteriores. Un cambio similar se observa por entonces en artistas venecianos más jóvenes, como Andrea Schiavone y Jacopo Tintoretto, y es característico de un interés típicamente veneciano por la pincelada expresiva, el colorito, en contraste con la insistencia de la Italia central en el disegno, la elaboración de las composiciones y de las distintas figuras a través de dibujos. En su producción tardía Tiziano empleó una factura progresivamente audaz, y sería lícito afirmar que esa bravura constituye su mayor aportación a la historia del arte. Un estilo algo impresionista era aceptable para los sofisticados mecenas venecianos de la década de 1540, pero no parece haber tenido mucho atractivo para Carlos V, y las obras que Tiziano hizo para él a partir de 1548 tienen un grado de acabado relativamente alto. Comprenden el retrato ecuestre, pintado en Augsburgo en ese año; Ecce-Homo que el artista llevó consigo de Venecia; La Gloria (1551-1554), y las dos versiones de La Dolorosa, una sobre tabla acabada en 1554 y otra sobre mármol pintada en 1555 (todas en el Prado). Esas obras distan mucho de ser las únicas que el artista suministró a Carlos y sus familiares en ese periodo: entre 1548 y mediados de la década siguiente hizo al menos setenta pinturas para ellos y su círculo inmediato de cortesanos y ministros. Muchas eran retratos, entre ellos unos veinte que pertenecieron a la hermana del emperador, ­María de Hungría, casi todos perdidos en el incendio de El Pardo de 1604. También para María pintó ­Tiziano, entre otras obras, Ticio y Sísifo (ambas h. 1548-1549, Prado). Decisivo para su carrera ulterior fue el encuentro de ­Tiziano con el futuro Felipe II en Milán, a finales de 1548; el retrato que le hizo entonces es casi con seguridad el del Prado, que le muestra armado y de cuerpo entero. Desde ese momento Felipe fue su mecenas más importante y entusiasta. Probablemente al año siguiente Tiziano le ­envió la Dánae recibiendo la lluvia de oro (Prado), variante de otra pintada para el cardenal Alejandro Farnesio entre 1543 y 1545 (Capodimonte, Nápoles). En el invierno de 1550 Tiziano volvió a Augsburgo, esta vez llamado por Felipe, y allí empezó a trabajar para él continuamente, como seguiría haciendo hasta el fin de su vida. En ese tiempo le suministró unas veinticinco pinturas, grandes y pequeñas, de contenido devoto y profano. Las más famosas son las llamadas poesie, basadas en la mitología clásica. La primera de la serie, Venus y Adonis (terminada en 1554, Prado), fue concebida como pareja de la ­Dánae recibiendo la lluvia de oro. La siguieron Perseo y Andrómeda (1556, Wallace Collection, Londres), Diana y Acteón y Diana y Calisto (ambas de 1559, colección del duque de Sutherland en depósito en la National Gallery of Scotland, Edimburgo) y El rapto de Europa (1562, Isabella Stewart Gardner Museum, Boston). La técnica emplea­da en estos lienzos es cada vez más audaz, y particularmente en las tres últimas la falta de acabado da impresión de espontaneidad y frescura, aunque, como observó Vasari, ese efecto era en realidad fruto de una elaboración lenta y minuciosa. La factura de Tiziano en este periodo tardío, sobre todo en las pinturas que envió a Felipe, ejerció una gran influencia sobre pintores posteriores que tuvieron acceso a la colección ­real española, como Rubens y Ve­lázquez. Entre las obras entregadas a Felipe en la misma época que las ­poesie se encuentran La Crucifixión (probablemente de 1556, El Esco­rial), El Entierro de Cristo (h. 1559, ­Prado) y La Oración en el Huerto (Prado). Las siguieron en 1564 La Última ­Cena y en 1567 El martirio de san ­Lorenzo (ambas en El Escorial). En 1571 Felipe recibió Tarquino y Lucrecia ­(Fitzwilliam Museum, Cambridge), y en 1575 las obras Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando y La Religión socorrida por España (ambas en el Prado) y un San Jerónimo (El ­Escorial). A estas últimas pinturas les falta algo de la brillantez de las últimas poesie, probablemente por merma de las facultades físicas del artista, que varios observadores contemporáneos notaron. Pero el grado de acabado sigue siendo muy similar al de aquellas obras anteriores. Esto es importante, porque hay un grupo de lienzos mucho más abocetados y monocromos que a menudo se consideran característicos de su estilo ­final, por ejemplo La Piedad (Accademia, Venecia), La Coronación de espinas (Alte Pinakothek, Múnich) y Ninfa y pastor (Kunsthistorisches Museum, Viena). A diferencia de las obras ejecutadas por encargo del rey español, de ninguna de éstas consta que saliera del estudio en vida de Tiziano, por lo que no se puede afirmar que estén acabadas. Es en las obras destinadas a Felipe II, que tuvo la primacía sobre los servicios del artista desde mediados de la década de 1550, donde se encuentra el mejor testimonio de los ideales artísticos de Tiziano en el último tercio de su carrera. Y es al entusiasmo de los Austrias españoles por su obra a lo que debemos que, a pesar de las enormes pérdidas que padecieron las colecciones reales por incendios y dispersión, el Prado siga teniendo la que es con mucho la colección más extensa y representativa de pinturas de Tiziano.

Charles Hope

Obras

  • Ecce-Homo, óleo sobre lienzo, 100 x 100 cm [P42]. Atribución dudosa.
  • La Virgen con el Niño entre san Antonio de Padua y san Roque, óleo sobre lienzo, 92 x 133 cm, h. 1508-1511 [P288].
  • Autorretrato, óleo sobre lienzo, 86 x 65 cm, 1565-1570 [P407].
  • Federico de Gonzaga, I duque de Mantua, óleo sobre tabla, 125 x 99 cm, firmado, 1531 [P408].
  • El emperador Carlos V con un perro, óleo sobre lienzo, 192 x 111 cm, h. 1523-1533 [P409].
  • El emperador Carlos V, a caballo, en ­Mühlberg, óleo sobre lienzo, 332 x 279 cm, 1548 [P410].
  • Felipe II, óleo sobre lienzo, 193 x 111 cm, 1551 [P411].
  • El caballero del reloj, óleo sobre lienzo, 122 x 101 cm, h. 1550-1560 [P412].
  • Daniello Barbaro, patriarca de Aquileya, óleo sobre lienzo, 81 x 69 cm, h. 1545 [P414].
  • La emperatriz doña Isabel de Portugal, óleo sobre lienzo, 117 x 98 cm, h. 1548 [P415].
  • Alocución del marqués del Vasto a sus soldados, óleo sobre lienzo, 223 x 165 cm, h. 1540-1541 [P417].
  • La bacanal de los andrios, óleo sobre lienzo, 175 x 193 cm, firmado, h. 1523-1526 [P418].
  • Ofrenda a Venus, óleo sobre lienzo, 172 x 175 cm, firmado, h. 1518-1519 [P419].
  • Venus recreándose en la música, óleo sobre lienzo, 136 x 220 cm, 1550 [P420].
  • Venus recreándose con el amor y la música, óleo sobre lienzo, 148 x 217 cm, h. 1555 [P421].
  • Venus y Adonis, óleo sobre lienzo, 186 x 207 cm, 1554 [P422].
  • Dánae recibiendo la lluvia de oro, óleo sobre lienzo, 129,8 x 181,2 cm, 1553 [P425].
  • Sísifo, óleo sobre lienzo, 237 x 216 cm, h. 1548-1549 [P426].
  • Ticio, óleo sobre lienzo, 253 x 217 cm, h. 1548-1549 [P427].
  • Salomé, óleo sobre lienzo, 87 x 80 cm, h. 1555 [P428].
  • Adán y Eva, óleo sobre lienzo, 240 x 186 cm, firmado, h. 1550 [P429].
  • La Religión socorrida por España, óleo sobre lienzo, 168 x 168 cm, firmado, h. 1572-1575 [P430].
  • Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando, óleo sobre lienzo, 335 x 274 cm, firmado, 1573-1575 [P431].
  • La Gloria, óleo sobre lienzo, 346 x 240 cm, firmado, 1551-1554 [P432].
  • La Adoración de los Reyes, óleo sobre lienzo, 141 x 219 cm [P433].
  • La Virgen con el Niño, santa Dorotea y san Jorge, óleo sobre tabla, 86 x 130 cm, h. 1516-1520 [P434].
  • Descanso en la Huida a Egipto, óleo sobre lienzo, 155 x 323 cm, h. 1535 (en dep. en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid) [P435].
  • La Oración en el Huerto, óleo sobre lienzo, 176 x 136 cm, h. 1558-1562 [P436].
  • Ecce-Homo, óleo sobre pizarra, 69 x 56 cm, firmado, 1546 [P437].
  • Jesús y el cireneo, óleo sobre lienzo, 67 x 77 cm, firmado, h. 1560 [P438].
  • Jesús y el cireneo, óleo sobre lienzo, 98 x 116 cm, firmado, h. 1574 [P439].
  • El Entierro de Cristo, óleo sobre lienzo, 137 x 175 cm, firmado, h. 1559 [P440].
  • El Entierro de Cristo, óleo sobre lienzo, 130 x 168 cm, firmado, h. 1572 [P441].
  • El Salvador, de hortelano, óleo sobre lienzo, 68 x 62 cm, 1553 [P442].
  • La Dolorosa, óleo sobre tabla, 68 x 61 cm, 1554 [P443].
  • La Dolorosa, óleo sobre mármol, 68 x 53 cm, firmado, 1555 [P444].
  • Santa Margarita, óleo sobre lienzo, 209 x 183 cm, firmado, h. 1555 [P445].
  • Santa Margarita, óleo sobre lienzo, 116 x 91 cm, h. 1574 [P446].
  • Santa Catalina, óleo sobre lienzo, 135 x 98 cm, h. 1560 (en dep. en el Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo) [P447].
  • Isabel de Este, marquesa de Mantua, óleo sobre lienzo, 106 x 86 cm [P451]. Copia.
  • Fernando i de Hungría y Bohemia, óleo sobre lienzo, 112 x 90 cm (en dep. en el palacio de Carvajal, Cáceres) [P453]. Copia.
  • Retrato de Carlos V, con la mano sobre un perro, óleo sobre lienzo, 112 x 99 cm (en dep. en el Instituto Nacional Séneca, Córdoba) [P454]. Copia.
  • Martirio de san Lorenzo, óleo sobre lienzo, 44 x 36 cm [P455]. Copia.
  • Retrato de mujer, óleo sobre lienzo, 117 x 92 cm [P487]. Tiziano y taller.
  • El elector Juan Federico, duque de Sajonia, óleo sobre lienzo, 129 x 93 cm [P533].
  • La Dolorosa, óleo sobre lienzo, 67 x 55 cm [P3581]. Copia.
  • La Magdalena penitente, óleo sobre lienzo, 125 x 92 cm (en dep. en la Casa Natal de Cervantes, Alcalá de Henares, Madrid) [P3793]. Copia.
  • Venus vendando los ojos a Cupido, óleo sobre lienzo, 121 x 185 cm [P3865]. Copia.
  • Andrómeda y el dragón, óleo sobre lienzo, 178 x 204 cm [P3871]. Copia.
  • La Última Cena, óleo sobre lienzo, 158 x 262 cm (en dep. en Fontana d'Or, Gerona) [P5146]. Copia.
  • Felipe II, después de la victoria de Lepanto, ofrece al cielo al príncipe don Fernando, óleo sobre lienzo, 228 x 188 cm [P5226]. Copia.
  • Autorretrato, óleo sobre lienzo, 82 x 62 cm [P5448]. Copia.
  • Venus, óleo sobre lienzo, 97 x 135 cm (en dep. en el Ayuntamiento de Écija, Sevilla). [P5470]. Copia.
  • Alocución del marqués del Vasto a sus soldados, óleo sobre lienzo, 253 x 188 cm [P5580]. Copia.
  • Retrato de Paulo III y un prelado, óleo sobre tabla, 123 x 104 cm (en dep. en el Museo Provincial de Ciudad Real) [P5599]. Copia.
  • Ecce-Homo, óleo sobre lienzo, 57 x 40 cm (en dep. en el Museo Provincial de Ciudad Real) [P5602]. Copia.
  • Ofrenda a la diosa de los amores, óleo sobre lienzo, 55 x 42 cm (en dep. en el Museo de Pontevedra) [P5980]. Copia.
  • Anunciación, óleo sobre cobre, 34 x 25 cm (en dep. en el Museo Provincial de Segovia) [P6508]. Copia.
  • Amor sacro y Amor profano, óleo sobre lienzo, 112 x 270 cm (en dep. en la Universidad de Santiago de Compostela, La Coruña) [P7782]. Copia.
  • Personajes bíblicos; detalle de «La Gloria», tinta parda, aguada gris parda y albayalde sobre papel agarbanzado, 378 x 292 mm [D1814]. Copia.
  • Martirio de san Lorenzo, tinta parda a pluma y aguada de tinta gris sobre papel, 295 x 219 mm [D1821]. Copia.
  • La Virgen y el Niño en un paisaje con san Juan Bautista y san Pablo, preparado a lápiz, pluma, aguada y tinta parda, 230 x 380 mm [D1826]. Copia de Valentin Lefèvre.

Bibliografía

  • Checa, Fernando, Tiziano y la monarquía hispánica. Usos y funciones de la pintura veneciana en España. Siglos xvi y xvii, Madrid, Nerea, 1994.
  • Crowe, Joseph Archer, y Cavalcaselle, Giovanni Battista, Titian: His Life and Times, Londres, John Murray, 1877.
  • Hope, Charles, Titian, Londres, Jupiter Books, 1980.
  • Mancini, Matteo, Tiziano e le corti d'Asburgo nei documenti degli archivi spagnoli, Memorie, classe di scienze morali, lettere ed arti, Venecia, Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed ­Arti, 1998, t. LXXV.
  • Tiziano, cat. exp., Madrid, Museo Nacional del Prado, 2003.
  • Turner, Nicholas, y Matilla, José Manuel, Dibujos italianos del siglo XVI, «Museo del Prado. Catálogo de dibujos», Madrid, Museo del Prado, Patronato Nacional de Museos, 2004, t. V, pp. 401-403.
  • Wethey, Harold Edwin, The Paintings of Titian, Londres, Phaidon Press, 1969-1975.
 
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