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Tres músicos ambulantes [Jordaens]
Óleo sobre tabla, 49 x 64 cm [P1550].
Este estudio vigoroso y expresivo de un hombre que toca la flauta es un soberbio ejemplo del estilo directo y la técnica suelta con que Jacob Jordaens describió el mundo que le rodeaba. Jordaens formó, con Rubens y Van Dyck, el gran triunvirato de artistas que dominó la pintura flamenca durante el siglo XVII. Había nacido en 1593, y tras recibir su primera formación de Adam van Noort entró en la órbita de Rubens, como haría Van Dyck pocos años más tarde. Jordaens trabajó como ayudante a la vez que empezaba a afianzarse como artista independiente. A diferencia de Rubens y Van Dyck, no fue a estudiar a Italia, y, mientras que ­Rubens -y Van Dyck después- viajó por Europa haciéndose una clientela internacional de reyes y aristócratas, Jordaens no salió de Amberes y sirvió principalmente a clientes de la ciudad y su región. Gozó de gran fama, y poseyó una lujosa mansión en el centro de la ciudad, donde tuvo numerosos discípulos y ayudantes. Recibió encargos importantes durante toda su larguísima carrera: Rubens falleció en 1640 y Van Dyck al año siguiente, pero Jordaens permaneció activo en Amberes siendo ya octogenario y vivió hasta 1678. Aunque los tres grandes maestros flamencos gozaron de enorme éxito en la misma época, entre sus estilos se aprecian fuertes divergencias. El de Rubens, al menos hasta la década de 1630, es esencialmente escultórico, modelando las figuras con una tridimensionalidad de perfiles muy marcados que debe mucho al estudio intenso de la escultura clásica y renacentista durante sus años en Italia. Tanto Van Dyck como Jordaens utilizaron ese molde en su época de mayor cercanía a Rubens. Posteriormente Van Dyck, en gran medida por influencia de Tiziano y la pintura veneciana, desarrolló una manera más suave, más fluida y colorista, que le reportaría una inmensa gloria internacional, sobre todo en el campo del retrato. También Jordaens abandonó el estilo rubensiano en aras de una aplicación de la pintura muy rica, empastada y fluida, y una paleta muy personal de tonos fuertes saturados y carnaciones cremosas. Una comparación muy instructiva de los distintos estilos es la que ofrecen los respectivos cuadros de altar que pintaron los tres artistas en 1628 para la iglesia de San Agustín. El Martirio de santa Apolonia de Jordaens es una fuerte descripción, tremendamente dramática, de la terrible muerte de esa santa. Jordaens difiere también de sus dos grandes contemporáneos flamencos en sus temas. Ni Rubens ni Van Dyck cultivaron la pintura de género, pero las escenas basadas en la vida cotidiana, a menudo como ilustración de proverbios, componen una parte importante de la producción de Jordaens. Sus cuadros de ruidosas celebraciones familiares bajo títulos como El rey bebe o Cuando tañen los mozos cantan los viejos fueron muy del gusto de los acaudalados coleccionistas flamencos. Para esa clase de obras Jordaens hizo muchos dibujos y bocetos al óleo de modelos que posaban en el taller, y esta tabla es un excelente ejemplo. El mismo hombre aparece visto en tres posturas diferentes, primero con los carrillos inflados al tocar la flauta y después alzando la barbilla con la boca cerrada y abierta. Está pintado sobre tabla de roble con gran variedad de pinceladas, cortas y espesas en la barba de la figura más próxima y largas y sueltas en la camisa de la más alejada. Esta clase de estudios se guardaban en el taller para utilizarlos, llegado el caso, en las grandes composiciones de muchas figuras. Este boceto en particular no se empleó en ninguna pintura de mayor tamaño que se conozca. Es difícil datar este tipo de estudios, que Jordaens hizo a lo largo de toda su carrera, pero parece probable que éste fuera pintado a comienzos de la década de 1620. En el siglo XIX se creyó que fuera de Van Dyck, pero la técnica es muy distinta: Jordaens se diferencia sobre todo por el empleo de una pintura más seca y menos aceitosa, y no cabe duda de que éste es uno de sus bocetos al óleo más logrados. Se encuentra por primera vez documentada su pertenencia a las colecciones reales españolas en el inventario del palacio de la Moncloa de 1849.

Christopher Brown

Bibliografía

  • Díaz Padrón, Matías, Catálogo de pintura. Escuela flamenca del siglo XVII, Madrid, Museo Nacional del Prado, Patronato Nacional de Museos, 1975, p. 165, n.º 1550.
  • Díaz Padrón, Matías, El siglo de Rubens en el Museo del Prado. Catálogo razonado de pintura flamenca del siglo XVII, Barcelona, Editorial Prensa Ibérica, y Madrid, Museo del Prado, 1995, t. I, p. 632.
  • Fierens-Gevaert, H., Jordaens, París, H. Laurens, 1905, p. 112.
  • Hulst, Roger Adolf d', Jacob Jordaens, Ithaca, Nueva York, Cornell University Press, 1982, p. 90, lám. 73.
  • Hymans, Henri, «Les Musées», Gazette des ­Beaux-Arts, París, 1894, p. 97.
  • Puyvelde, Leo van, Jordaens, París-Nueva York, ­Elseiver, 1953, p. 183, n.º 202.
  • Rooses, Max, Jordaens, Londres, J. D. Dent & Co., y Nueva York, E. P. Dutton & Co., 1908, p. 198.
Tres músicos ambulantes [Jordaens]
Lupa
Tres músicos ambulantes [Jordaens]
 
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