Vista del palacio del Buen Retiro (Detalle), Jusepe Leonardo

Ubicado en el extremo oriental de Madrid, el palacio del Buen Retiro tuvo su origen en la ampliación de un pequeño aposento real unido al monasterio de San Jerónimo (Cuarto Real). En un breve espacio de tiempo (1633-1640), el complejo palacial se fue conformando mediante la sucesiva adición de espacios de nueva construcción: cuartos reales, dos plazas abiertas para la celebración de justas y corridas de toros -la Plaza Principal y la Plaza Grande-, el Salón de Reinos, el Patio del Emperador, el Patio de los Oficios, el Casón -destinado a sala de bailes- y el Coliseo, dedicado a la representación de comedias y tramoyas.

Uno de los aspectos más destacados de la residencia -que tan sólo era ocupada unas semanas al año- lo constituían el parque y los jardines. Sobresalía por su belleza el Jardín de la Reina, adornado con la estatua ecuestre de Felipe IV (ahora en la Plaza de Oriente), así como el Estanque Grande, ideado para pasear en barca y escenificar espectáculos acuáticos. La Guerra de la Independencia destruyó el conjunto, salvo el Casón y el ala norte de la Plaza Principal, hoy muy reformada y dedicada a Museo del Ejército. Los jardines sirvieron de precedente al actual parque del Retiro, aunque no pervive prácticamente nada de su trazado primitivo. Conservamos tan solo alguna vista exterior del palacio y, desgraciadamente, ninguna panorámica interior.

 
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