‘Tu medalla cuelga de la pared derecha de mi dormitorio y tu retrato de la de la izquierda. Ya esté escribiendo o paseando, siempre tengo a Willibald [Pirckheimer] a la vista, tanto que, aunque quisiera olvidarte, no podría”.
Carta de Erasmo a Willibald Pirckheimer, 5 de febrero de 1525

El Renacimiento alentó un culto a la amistad profundamente influido por los clásicos, principalmente Cicerón y su De amicitia (S. I a.C). El político y escritor romano señaló entonces que el recuerdo de la amistad hace presentes a los ausentes y devuelve la vida a los muertos –ideas que retomaría Leon Battista Alberti al escribir en 1435 sobre la pintura-, y aunque no mencionó específicamente el retrato en este contexto, los humanista del Renacimiento fueron pronto conscientes de su capacidad evocadora. Gracias al retrato la amistad vencía la distancia y, en muchas ocasiones, permitía visualizar los rasgos físicos de amigos que lo eran sólo epistolarmente, como sucedía con Erasmo y Pirckheimer, que nunca se conocieron en persona.

Obras expuestas en esta sección

 
Ministerio de Cultura. Gobierno de España; abre en ventana nueva
España es cultura Spain is culture
Copyright © 2014 Museo Nacional del Prado.
Calle Ruiz de Alarcón 23
Madrid 28014
Tel. +34 91 330 2800.
Todos los derechos reservados