Estudio para la decoración de la Biblioteca de El Escorial, Pellegrino Tibaldi. Pluma y aguada, tinta parda, sobre lápiz negro, 332 x 485 mm, c. 1588 - 1592 ©The Trustees of the British Museum 1846,0509.176

En 1561 Felipe II estableció en Madrid la capital de su reino. Dos años después iniciaba las obras de El Escorial, concebido como monasterio, relicario, panteón dinástico, biblioteca y depósito de su vasta colección de obras de arte y maravillas naturales. Las obras finalizaron en 1584 y requirieron de un enorme esfuerzo que congregó a ingenieros, arquitectos y artistas procedentes de diversas partes de Europa.

Los años de juventud pasados en el extranjero, donde pudo contemplar las obras de algunos de los mejores artistas flamencos e italianos, conformaron el gusto de Felipe II por el arte. Pintores de renombre en Italia, como Federico Zuccaro, Pellegrino Tibaldi y Luca Cambiaso, fueron elegidos por su facilidad para pintar al fresco y ejecutaron la mayor parte de las decoraciones murales de El Escorial. El estilo y la técnica de sus dibujos, así como el uso que hicieron de ellos para preparar sus composiciones, tuvieron un gran impacto sobre los artistas españoles que trabajaron a su lado, así como sobre las siguientes generaciones. También hubo maestros españoles que estuvieron en Italia, como Alonso Berruguete, y esta experiencia dejaría en su obra una huella profunda, visible en los dibujos que realizaron a su vuelta.

 
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