Bosque petrificado (Sala 56 B), Sandro Botticelli, La historia de Nastagio degli Onesti I y III , MNP, Troncos de madera fósil, MNCN

Sala 56 B

Troncos de madera fósil - La historia de Nastagio degli Onesti I y III de Sandro Botticelli (sala 56 B)

Diversos troncos fosilizados se distribuyen en esta sala como inesperada reminiscencia de los que Botticelli plasmó en La historia de Nastagio degli Onesti. En la pintura, el bosque es tan protagonista como el resto de elementos. Funciona como fondo y, como en los cuentos tradicionales, es un personaje que asoma, acompaña e impone un ritmo al discurrir del relato. Este paisaje recoge el pinar mediterráneo propio de las inmediaciones de la ciudad de Rávena, con el gusto por la precisión científica propia del quattrocento italiano.

La narración, proveniente del Decamerón de Boccaccio, queda congelada en la pintura con el gesto entre natural y envarado propio del arte de este primer renacimiento. De manera similar, los troncos situados en la sala, fosilizados, conservan sus texturas intactas para el ojo humano. Este fenómeno fue conocido como “petrificación” en la época en que surgieron los gabinetes de las maravilla. Se imaginaba entonces que sus formas respondían a parecidos casuales con elementos naturales, hasta que la ciencia avanzó que se trataba de seres que habían vivido en tiempos remotos.

Uno de estos fósiles proviene de Petrified Forest, en Arizona, un paisaje en el que troncos de hasta 250 millones de años han aflorado a la superficie como un gran bosque talado que emerge desde la edad de los reptiles. Así surgen estos fósiles como personaje de un relato del pasado, más remoto que el recogido por Botticelli, pero capaz aún de comunicar desde su silencio.

 
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