Adán antes, durante y después de su restauración. Estas tres imágenes muestran cómo los daños del soporte habían incidido directa y negativamente sobre la capa pictórica provocando las faltas de preparación y de color que, en la imagen final, se aprecian completamente reparadas tras su restauración.

Eva antes, durante y después de su restauración. Resalta el contraste que se distingue en la carnación de Eva, consecuencia de los barnices oxidados, en convivencia con la delicada coloración rosa nacarada de la figura. Se observa también el contraste en el suelo, de un tono más transparente plateado. Se aprecian asimismo los huecos de los tornillos que fueron introducidos a través de la superficie pictórica rompiendo literalmente la capa de preparación y la superficie pictórica.

Soporte de la obra Adán antes y después de la su intervención. La restauración del soporte comenzó con la retirada de la retícula de madera encolada con la que el soporte había sido restaurado anteriormente, dado que esta estructura estaba provocando numerosas grietas y distorsiones en la obra. La nueva estructura ha sido colocada, teniendo en cuenta la necesidad de respetar la curvatura natural de la tabla sobre la que Durero pintó esta obra, a través de una solución con varios mecanismos de muelles que garantizan una respuesta a las naturales dilataciones, contracciones y flexiones propias de la madera.

Existen documentadas varias restauraciones desde el siglo XVIII, cuando las dos tablas aún formaban parte de la Colección Real. Tras ingresar en el Museo en 1827, se restauraron a mediados del siglo XIX y está registrado que Adán tuvo una nueva intervención cuando se procedió al engatillado del soporte, ya en el siglo XX.

La superposición de estas intervenciones terminó por mostrar una imagen plana y dura, alejada del acabado esmaltado original que había concebido Durero. Gruesas capas de suciedad, barnices oxidados y repintes oscurecidos por el paso del tiempo cubrían la superficie pictórica, ocultando las pinceladas y el colorido originales conseguidos por el artista.

Las antiguas restauraciones afectaron también al soporte, produciendo multitud de grietas longitudinales, especialmente en el de Adán, cuyo grosor se rebajó para adherirlo a una estructura rígida que imposibilitaba el libre movimiento de la madera original. En el de Eva se atornillaron, desde la capa pictórica, tres travesaños nuevos para eliminar su curvatura natural. El inevitable movimiento de la madera había causado deformaciones y alabeos que producían sombras e irregularidades en la superficie pictórica y distorsionaban las formas representadas por Durero. Todos estos problemas hacían necesaria una intervención.

En 2004, el Museo del Prado organizó una reunión internacional sobre el proyecto de restauración de Adán y Eva en la que participaron restauradores de diversas instituciones para plantear la mejor forma de enfrentarse a tan delicado trabajo al que se dio inicio a finales de 2008.

La restauración del soporte se ha integrado dentro de la llamada Panel Painting Initiative, puesta en marcha por la Getty Foundation de Los Ángeles para la difusión del conocimiento y la formación de jóvenes restauradores de soportes. Esta fundación ha financiado el proyecto de la restauración del soporte de las dos tablas dirigido por George Bisacca y José de la Fuente, logrando así la colaboración entre instituciones tan importantes como el Prado y el Metropolitan Museum de Nueva York para intervenir en estas obras maestras. A lo largo de dicha intervención y como parte fundamental del citado proyecto, el taller del Prado se convirtió en escuela de formación de jóvenes restauradores de soportes del Metropolitan y del Museo de Budapest.

Además, con la colaboración del restaurador del Metropolitan Museum of Art, George Bisacca y un ingeniero, se llevó a cabo la investigación de un nuevo mecanismo de muelles para el soporte de Adán con el fin de dotar de consistencia estructural a la tabla adelgazada y engatillada en antiguas restauraciones, que, a partir de ahora, va a poder utilizarse en otras restauraciones similares.

En el soporte de Adán se eliminó el antiguo engatillado –retícula de madera encolada al soporte original– y se cerraron las numerosas grietas causadas por él. Por su fragilidad, ha sido necesario colocar una nueva estructura de refuerzo que respeta la curvatura natural de la madera y se sujeta a ella sólo en determinados puntos, permitiendo su libre movimiento. El soporte de Eva exigió la eliminación de los tres travesaños atornillados y la recuperación del travesaño original conservado, tras laminarlo para adaptarlo a la curvatura del soporte.

Conseguida la estabilidad del soporte y una superficie continua, se procedió a una restauración de la capa pictórica compleja y delicada, efectuada por Maite Dávila. Una vez concluida esta intervención, han quedado resueltos los contrastes y las graves alteraciones que presentaban las pinturas, poniéndose de manifiesto el dibujo subyacente de Durero, un dibujo realizado a pincel con un medio fluido, muy elaborado y de gran refinamiento, que se suaviza mediante finas veladuras de carnaciones que contribuyen a diferenciar el desnudo masculino y femenino.

Información facilitada por:

Pilar Silva Maroto, Jefe del Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (1400-1600) y Pintura Española (1100-1500).
Maite Dávila, restauradora de pintura.
José de la Fuente, restaurador de soportes.
 
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