Asi suelen acabar los hombres utiles

Ficha técnica

Número de catálogo
D03929
Autor
Francisco de Goya
Título
Asi suelen acabar los hombres utiles
Fecha
1808-1814 c.
Serie

Álbum C, 17

Técnica
Pincel, aguada, tinta china
Soporte
Papel verjurado agarbanzado
2ºSoporte
Papel continuo rosado
Medidas
206 x 142 mm / 206 x 142 mm [2º soporte]
Procedencia
Javier Goya, Madrid, 1828; Mariano Goya, Madrid, 1854; Federico de Madrazo y/o Román Garreta, Madrid, c. 1855-1860; Museo de la Trinidad, Madrid, 5-4-1866; Museo del Prado, 1872.
Forma ingreso

Incorporación de las colecciones del Museo de la Trinidad a los fondos del Museo del Prado el 22 de marzo de 1872. El Museo de la Trinidad había adquirido en 1866 el importante lote de ciento ochenta y seis dibujos de Goya propiedad de Román Garreta, cuñado de Federico de Madrazo, entre los que se encontraban los diseños del Álbum C.

Referencias Catalográficas

Gassier-Wilson: 1256

Sánchez Cantón: 46

Gassier: I 165

El número “16”, corregido a “17”, a tinta china y el título “Asi suelen acabar los hombres utiles” a tinta parda, se consideran autógrafos de Goya. La numeración “106” a lápiz en el ángulo inferior ha sido atribuida a Román Garreta. Adherido a una hoja de papel rosado perteneciente al cuaderno que probablemente compuso Javier Goya.

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“Un buen número de dibujos del Álbum C está dedicado a mostrar personajes que sufren las consecuencias de la pobreza. Mendigos, tullidos, borrachos, locos e inválidos aparecen a lo largo de la primera mitad del álbum, ofreciendo una visión panorámica de la vida cotidiana de las clases menos favorecidas de la sociedad española en los años de la guerra de la Independencia. En estos dibujos los comentarios que les sirven de título aportan, como es habitual en la obra gráfica de Goya, un sentido crítico que trasciende la mera representación de algo visto por el artista. La miseria y la mendicidad fueron problemas que preocuparon a los ilustrados, quienes, conscientes de su gravedad, promovieron reformas económicas y sociales. Si en buena parte de los casos esta pobreza era producto de la injusticia social, en otros se reconocía como una consecuencia de una forma de vida que eludía el trabajo y encontraba en la mendicidad y la picaresca una forma fácil de lograr el mismo sustento económico que mediante el trabajo. Era, en suma, una forma de degradación moral duramente criticada por sus contemporáneos. Goya no fue ajeno a esta preocupación y en el dibujo que encabeza el álbum muestra a un hombre que pide lastimosamente en la calle y lo titula Pr. no trabajar, explicando con ello las causas de su estado (fig. 80).

En el caso de los ancianos, sin embargo, había matices en la descripción de su situación. La desprotección en la que quedaban tras dejar el trabajo en la España de Goya era un tema frecuente en la literatura y por ello su imagen se asociaba no tanto con una visión crítica hacia la vida que les había conducido a la pobreza como de conmiseración y expresión de las causas que la habían provocado. La guerra, con la que tan crítico se mostró Goya durante toda su vida, fue una de las causas inmediatas de la miseria a la que se veían abocados un buen número de los hombres protagonistas de algunos de sus dibujos. Trabajos de la guerra (fig. 81) es el título que dio Goya a un dibujo en el que un inválido a la pata coja pide lastimosamente en la calle apoyado en sus muletas. La expresión del título era la habitualmente utilizada en la literatura desde el siglo XVI para referirse al servicio de armas. En la época esos trabajos de la guerra siempre se asociaban a los aspectos más amargos de la milicia. Fray Francisco Alvarado en las Cartas críticas del Filósofo Rancio (vol. ii, Madrid, E. Aguado, 1824), defendía hacia 1811, desde una posición muy conservadora, la necesidad del sacrificio de los hombres de la siguiente manera: «Por otra parte tengo deseo de que la tropa sepa cual es mi modo de pensar acerca de ella […] que en mi juicio no hay de tejas abajo ni un mérito, ni un premio que iguale al importante servicio de los ciudadanos, que por su Religión y su patria arrostran las bayonetas y las balas, y sufren los horrorosos trabajos de la guerra: y por lo que pertenece á lo que creemos de tejas arriba, ya ha muchos días que enteré al público sobre que en esta resolución se verificaba aquella caridad que Jesucristo gradúa por la mayor de todas, y consiste en que un hombre exponga la vida por sus hermanos, y aquella fortaleza en que santo Tomás (no el de las Fuentes angélicas) encuentra todo el mérito del martirio». Desde un punto de vista opuesto, y más acorde con el pensamiento de Goya, Benito Jerónimo Feijoo, en su Teatro crítico universal, o discursos varios en todo género de materias, para desengaño de errores comunes (volumen VII, Madrid, herederos de Francisco del Hierro, 1739, pp. 392-393) había expuesto con anterioridad que «no puede negarse que en estos siglos la guerra se ha humanizado mucho y depuesto gran parte de la fiereza con que se exercía en otros tiempos. ¿Quién prohíbe que a la equidad con que oy se hace la guerra, se añada esta importantíssima mitigación de su cólera? […] ciñámonos a ver si podemos procurar más limitado alivio de los trabajos de la guerra a los labradores de nuestra España, esto es, la essempción de servir en la Milicia. Cierto es que, si la tropa que puede sustentar este reino y ha menester para su defensa se pudiere completar de gente inútil a la república, sin tocar en los labradores, cuyo trabajo en los campos es inescusable, deberá hacerse assí. ¿Y hai tanta gente inútil en España que baste para completar la tropa? Y aun ha de sobrar una buena parte. Por gente inútil cuento en primer lugar los ociosos. ¿Qué digo inútil? Y aun perniciosa. Quien limpiasse la tierra de ociosos, haría un gran servicio, no solo a la tierra, mas aun al cielo. En ninguna classe de hombres domina tanto el vicio como en estos. Es la ociosidad escuela o maestra de la malicia».

La imagen del dibujo que aquí se expone nos habría conducido hasta la pobreza, aunque sin revelar su origen. El título, sin embargo, es bastante significativo, pues al mencionar a los «hombres útiles» nos habla de aquellos que, como indicaba Feijoo en el texto anteriormente citado, lo fueron para la sociedad productiva al tiempo que para el servicio de armas. El final de ancianos como este, tullido y abocado a una vida miserable, mueve por una parte a la conmiseración, y por otra a la crítica al sistema que los genera. Otros ancianos mendigando aparecen en dibujos de Goya, especialmente en dos correlativos del Álbum F (69 y 70, Nueva York, Metropolitan Museum), cada uno con un bastón y un sombrero. Su soledad, acentuada por la supresión de referencias espaciales, a excepción de su propia sombra y por una sutil línea de horizonte, abunda en la representación de la condición de abandono del hombre en la senectud.

El esquema compositivo de este dibujo, con la figura aislada en primer término, situada en un espacio definido únicamente por su propia sombra que se proyecta sobre el suelo en un plano paralelo a su cabeza, subraya su soledad e inestabilidad. Solo la fuerza de sus brazos y su perseverancia le permiten mantener un difícil equilibrio. La posición quebrada de su cuerpo con las piernas inmovilizadas se acentúa mediante el modo en que cae vertical y desordenadamente el largo cabello, fundiéndose con la barba. La concentración que exige este esfuerzo para caminar se manifiesta también en la mirada, focalizada en el suelo, incapaz de ver hacia delante, demostrando así su preocupación inmediata por no caerse. El dibujo, lejos de ser una proyección personal del artista, es una muestra eficaz del espíritu crítico de Goya así como de su misericordia hacia aquellos con los que de alguna manera podía identificarse por su pensamiento, su condición o su sufrimiento.”

J.M. Matilla, “Asi suelen acabar los hombres utiles”, en J. M. Matilla, M. B. Mena Marqués (dir.), Goya: Luces y Sombras, Barcelona: Fundación "la Caixa", Barcelona: Obra Social "la Caixa"-Madrid: Museo Nacional del Prado, 2012, p. 301-302, n. 89

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F. Boix y F.J. Sánchez Cantón, Museo del Prado. Goya. I. Cien dibujos inéditos, Madrid: Museo del Prado, 1928, il. 34.

P. Gassier, “II. Dessins a l’encre de chine et a la sépia avec et sans légendes et numéros d’ordre de Goya”, en A. Malraux, Dessins de Goya au Musée du Prado, Ginebra: Skira, 1947, s.p., n. 29.

F.J. Sánchez Cantón, Los dibujos de Goya reproducidos a su tamaño y su color. Tomo II, Dibujos para Los Disparates, dibujos no grabados, estudios para pinturas y varios, Madrid: Museo del Prado, 1954, n. 238.

X. de Salas, Goya Drawings and Prints from The Museo del Prado and the Museo Lazaro Galdiano, Madrid, and The Rosenwald Collection, National Gallery of Art, Washington, Washington: The Smitsonian Institution, 1955, p. 26, n. 86.

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V. Bozal, “Construir el mundo”, en Francisco Goya: vida y obra, Alcobendas (Madrid): Tf, 2005, v. 1, p. 247, il. 108 (p. 281).

J.M. Matilla, “Asi suelen acabar los hombres utiles”, en J. M. Matilla, M. B. Mena Marqués (dir.), Goya: Luces y Sombras, Barcelona: Fundación "la Caixa", Barcelona: Obra Social "la Caixa"-Madrid: Museo Nacional del Prado, 2012, p. 301-302, n. 89

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1955. Washington. National Gallery of Art. Goya Drawings and Prints from The Museo del Prado and the Museo Lazaro Galdiano, Madrid, and The Rosenwald Collection, National Gallery of Art, Washington.

1955. Nueva York. The Metropolitan Museum of Art. Goya Drawings and Prints from The Museo del Prado and the Museo Lazaro Galdiano, Madrid, and The Rosenwald Collection, National Gallery of Art, Washington.

1955. San Francisco. M. H. de Young Memorial Museum. Goya Drawings and Prints from The Museo del Prado and the Museo Lazaro Galdiano, Madrid, and The Rosenwald Collection, National Gallery of Art, Washington.

1955. Los Angeles. County Museum. Goya Drawings and Prints from The Museo del Prado and the Museo Lazaro Galdiano, Madrid, and The Rosenwald Collection, National Gallery of Art, Washington.

1955. Boston. Museum of Fine Arts. Goya Drawings and Prints from The Museo del Prado and the Museo Lazaro Galdiano, Madrid, and The Rosenwald Collection, National Gallery of Art, Washington.

1980. Hamburgo. Hamburger Kunsthalle. Goya. Das Zeitalter der Revolutionen. Kunst um 1980 (1789-1830).

1996. Oslo. Nasjonal Galleriet. Goya. Malerei, Tegning, Grafikk.

2012. Barcelona, Fundación La Caixa, Goya: Luces y Sombras

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En el recto del soporte principal, próximo al ángulo superior derecho, a pincel, tinta china: “17” [la cifra “7” sobrepuesta a “6”]. En el margen inferior, a pluma, tinta parda: “Asi suelen acabar los hombres utiles”. En el ángulo inferior derecho, a lápiz compuesto: “106”. Fragmento del sello de la Dirección del Museo Nacional de Pinturas (Museo de la Trinidad), estampado con tinta azulada en el borde superior. En el verso del 2º soporte, próximo al margen izquierdo superior, a tinta negra: “46”.

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Última modificación: 10-09-2012 | Registro creado el 02-07-2012

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