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Álbum G o de Burdeos I

 

Los álbumes G y H fueron realizados en Burdeos entre 1825 y 1828. Goya introdujo como novedad técnica el lápiz litográfico, renunciando a la aguada a tinta china o bugalla que había empleado en sus álbumes anteriores. Coincide la aplicación del nuevo recurso con su interés hacia la litografía y con la práctica de dicho procedimiento durante los años finales de su vida en Burdeos. La presencia en París de José María Cardano, ex-director del Establecimiento Litográfico del Depósito Hidrográfico en Madrid, con quien Goya se había iniciado en el proceso de la litografía, pudo condicionar el viaje del artista a la capital de Francia durante el verano de 1824.

La alusión a una nueva serie de estampas contenida en la carta enviada por Goya el 20 de diciembre de 1825 a su amigo Joaquín María Ferrer, exiliado en París, ha sido entendida como una referencia velada a los dibujos de los álbumes de Burdeos. Si dicha interpretación fuera correcta, los dibujos constituirían el punto de partida de un nuevo ciclo gráfico, probablemente pensado para su ejecución en litografía. No obstante, cabe mencionar que también los aguafuertes de la serie de Últimos caprichos han sido explicados y datados a partir de la misma referencia epistolar.

La variedad de temas en los álbumes G y H es muy amplia, con algunas composiciones inspiradas en escenas cotidianas y personajes observados en Francia, particularmente en la feria de otoño celebrada en Burdeos. Varios dibujos del Álbum H hacen referencia a la feria bordelesa y uno de ellos lleva anotada la fecha de 1826. En otras imágenes sigue presente la memoria de acontecimientos vividos en España. Y como es habitual en Goya, intercala magistralmente referentes reales con un repertorio imaginario de expresiones enraizadas en la estética de lo grotesco.

Debido a la similitud formal, estilística y técnica entre los álbumes G y H, podría afirmarse que el pintor trabajó simultáneamente en ambos, o en un lapso de tiempo muy corto, aunque mantuvo la división entre los dos, como evidencian sus respectivas secuencias numéricas.

La mención del año 1826 en una de las escenas referidas a la feria de Burdeos, parecería confirmar la consideración tradicionalmente aceptada de que el Álbum H fue realizado después del G. No obstante, tres composiciones –Álbum H, 22, 31 y 58– están directamente relacionadas con otros tantos aguafuertes de la serie de estampas conocida como Últimos caprichos, a la que posiblemente aludía Goya en la carta enviada a París a Ferrer en diciembre de 1825. Si se admite la mención de este grupo de aguafuertes en la carta y la probabilidad de que los dibujos relacionados del Álbum H constituían ideas preliminares para dichas estampas, la fecha de ejecución de los dibujos debería adelantarse al otoño de 1825. Así pues, la coincidencia cronológica entre los dos álbumes bordeleses sería muy grande.

Como diferencia más significativa del Álbum H respecto al G cabría mencionar la ausencia casi total de leyendas en aquél. La mayor parte de los dibujos del Álbum G contienen títulos autógrafos y, sin embargo, en el Álbum H apenas cinco diseños presentan leyendas, aunque es probable que la intención de Goya fuera incluir un número mayor de textos. Pese a la carencia de títulos, curiosamente casi todas las hojas del Álbum H hasta la 40 están firmadas por Goya. La presencia de la firma es excepcional en los dibujos, no así en las estampas de sus diversas series gráficas. Esta circunstancia ha inducido a suponer que el artista tenía intención de traducir los dibujos a estampas, y el hecho de que tres de ellos se encuentren vinculados con aguafuertes de los Últimos caprichos, confirma esa hipótesis.

La numeración mayor conocida del Álbum G corresponde a la hoja 60, habiéndose identificado hasta la fecha cincuenta y cinco diseños. El Museo del Prado conserva quince dibujos del álbum, dos de ellos –G 1 y G 53– adquiridos en los últimos diez años. Los otros trece formaban parte de uno de los lotes constituidos por Javier Goya, vendido por él o por su hijo Mariano a Román Garreta, cuñado de Federico de Madrazo. Dos diseños del lote Garreta acabaron en la Hispanic Society de Nueva York, cedidos en 1913 a Archer M. Huntington por Raimundo de Madrazo, sobrino de Garreta.

La numeración mayor conocida del Álbum H corresponde a la hoja 63. Se han identificado sesenta diseños, es decir, tan sólo tres no han sido localizados todavía. Veintinueve dibujos del Álbum H, pertenecientes al lote vendido por Javier o Mariano Goya a Román Garreta, se conservan en el Museo del Prado.

Un segundo conjunto de diseños de los álbumes de Burdeos fue adquirido directamente por Federico de Madrazo a Javier Goya. Federico regaló tres hojas a Charles Gasc, dos de ellas correspondientes al Álbum G y una al H. El grueso de su lote, formado por una treintena de dibujos, acabó en manos de Bernardino Montañés, director de la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza. Tras su muerte pasaron a Aureliano de Beruete quien los vendió después de 1907 –año en que Lafond publicó los dibujos de Beruete con el título de Nuevos Caprichos de Goya– al coleccionista berlinés Otto Gerstenberg. Desaparecidos durante la II Guerra Mundial, durante mucho tiempo se pensó que habían sido destruidos después de la toma de Berlín en 1945. Los dibujos de la colección Gerstenberg, heredados por su hija Margarete Scharf –entre los que se encontraban dieciséis hojas del Álbum G y catorce del H–, acabaron en los fondos del State Hermitage Museum de San Petersburgo.

Aparte de los dos grandes lotes procedentes de Javier Goya –el grupo Garreta del Prado y el grupo Gerstenberg-Scharf del Hermitage– otro conjunto formado por una veintena de dibujos de los álbumes bordeleses no perteneció al hijo del pintor, sino a Leocadia Weiss. Ese conjunto fue identificado por Gassier como el Álbum Hyadès-Boilly.

J. Blas Benito

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