Enero. Con los fondos del legado del conde de Cartagena se compra, a la Casa Agnews de Londres, San Jerónimo, de Valdés ­Leal.

Abril. Se compra, también con fondos del legado del conde de Cartagena, San Lucas como pintor, ante Cristo en la cruz, de Zurbarán y Retrato de caballero, de Maíno, que pertenecía a don Cristóbal Colón.

Mariano Lanuza dona al Museo del Prado la tabla Cristo presentado al pueblo, de Quintin Massys, que no ingresará en el Museo hasta después de la Guerra Civil.

4 de junio. Ramón Pérez de Ayala cesa de su cargo de embajador español en Londres y asume personalmente la dirección del Museo del Prado.

18 de julio. Tiene lugar el levantamiento militar que da comienzo a la Guerra Civil. Ramón Pérez de Ayala abandona Madrid a finales de ese mismo mes y Francisco Javier Sánchez Cantón vuelve a hacerse cargo del Museo.

21 de julio. Francisco Javier Sánchez Cantón entrega al conserje del Museo una lista de las doscientas cincuenta obras que deben ser retiradas de las salas en caso de alarma.

23 de julio. Por decreto de esa fecha se crea la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico, promovida por la Alianza de Intelectuales Antifascistas.

1 de agosto. Se decreta la creación de una nueva Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico, con mayores facultades e independencia que la Junta antes citada. Su objetivo es la conservación en nombre del Estado de todas las obras de interés artístico, histórico o bibliográfico, que presenten peligro de ruina, pérdida o deterioro.

4 de agosto. Fecha del decreto que disuelve el Patronato del Museo del Prado.

30 de agosto. El Museo del Prado cierra sus puertas al público. Se organiza un equipo especial encargado de la protección de las obras, dirigido por Francisco Javier Sánchez Cantón y Pedro Muguruza. Los cuadros de más valor se descuelgan y se trasladan a la planta baja del edificio. Las esculturas, las mesas de piedras duras y los elementos decorativos del salón central se protegen con sacos terreros y se acondiciona el edificio contra posibles bombardeos.

4 de septiembre. Ramón Pérez de Ayala sale de España, abandonando definitivamente la dirección del Museo. Mientras tanto, prosiguen las labores de protección en el mismo y, a finales de esa semana, varios cientos de cuadros se han trasladado a la rotonda de la planta baja.

17 de septiembre. La Oficina Internacional de Museos, de cuyo Comité Directivo forma parte Sánchez Cantón, manifiesta su preocupación por la suerte que pueden correr las obras de arte españolas, pero desde un principio tiene que limitar su acción a una labor informativa, debido a que sus estatutos prohíben tomar iniciativas directas en conflictos internos. Así se lo hace saber el secretario general de la Oficina, Foundoukidis, al subdirector del Museo del Prado en una carta fechada el 17 de septiembre de 1936.

19 de septiembre. El Gobierno nombra director del Museo del Prado a Pablo Ruiz Picasso. El pintor no llega a tomar posesión del cargo y Sánchez Cantón continúa ejerciendo la dirección en funciones.

28 de octubre. José Lino Vaamonde sustituye a Pedro Muguruza como arquitecto conservador del Museo del Prado y se hace cargo de los trabajos de protección del edificio contra los ataques aéreos. Por decisión ministerial se encargan las labores de vigilancia del Museo del Prado a dos subalternos pertenecientes al Partido Comunista.

A finales del mes de octubre solo quedan en los muros del Museo algunos cuadros de menor valor cuyo emplazamiento presenta cierta seguridad. Los objetos de las vitrinas, entre otros el Tesoro del Delfín, también son trasladados a una sala de la planta baja cuyas ventanas han sido resguardadas. Las esculturas son protegidas, unas con sacos terreros, otras rodeándolas con cojines llenos de serrín, y en algunos casos se bajan de sus pedestales. Al cabo de pocas semanas todo el contenido del segundo y tercer piso del edificio ha sido evacuado, a excepción de algunas estatuas, las mesas de piedras duras y la biblioteca. Los locales destinados a proteger los cuadros se encuentran todos en la planta baja: la rotonda, las salas de la escuela flamenca, las salas del legado Bosch, el vestíbulo de la rotonda y el pórtico de Murillo.

3 de noviembre. El periódico La Libertad publica unos versos de Luis de Tapia que sugieren que ante las necesidades de la guerra deben cambiarse las obras del Prado por armas.

5 de noviembre. Josep Renau, director general de Bellas Artes, y Wenceslao Roces, subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública, informan a Sánchez Cantón de la decisión del Gobierno de trasladar a Valencia las principales obras del Museo del Prado.

Esa misma tarde llega al Museo una orden ministerial con la lista de las cuarenta y dos obras que deben ser preparadas para la evacuación. Treinta y siete de los cuadros pertenecen al Museo y los otros cinco están depositados en él provenientes de El Escorial, de la iglesia de San Ginés y del monasterio de la Encarnación.

Las obras del Museo son:

Tiziano: El emperador Carlos V, a caballo, en Mühlberg, Dánae recibiendo la lluvia de oro, La bacanal de los andrios y Autorretrato.

Tintoretto: Purificación del botín de las vírgenes madianitas y Episodio de batalla entre turcos y cristianos.

Domenico Tintoretto, atribuidos en ese momento a ­Tintoretto: La dama que descubre el seno y El bautismo de Cristo.

Velázquez: San Antonio Abad y san Pablo, primer ermitaño, Mercurio y Argos, Las hilanderas, El príncipe Baltasar Carlos, a caballo, La reina doña Mariana de Austria, Don Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, Las lanzas, Doña Juana Pacheco, mujer del autor (?), caracterizada como una sibila, Felipe IV a caballo, las dos vistas del jardín de la Villa Médicis y Las meninas.

Juan Bautista Martínez del Mazo, atribuido en ese momento a Velázquez: La infanta Margarita de Austria.

El Greco: Pentecostés, La Sagrada Familia con santa Ana y san Juanito, Un caballero, El caballero de la mano en el pecho, La Resurrección de Cristo, La Crucifixión y San Juan Evangelista.

Goya: La maja desnuda, La maja vestida, La familia de Carlos IV, La pradera de San Isidro, Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío, La lucha con los mamelucos, Una manola: doña Leocadia Zorrilla, Duelo a garrotazos y Aquelarre.

Y las obras que no son propiedad del Prado son La Purificación del Templo, San Mauricio, El sueño de Felipe II, San Pedro, San Bartolomé y Santiago, todas de El Greco.

En contra de la opinión del Gobierno republicano, el subdirector del Museo, Sánchez Cantón, ve mayor riesgo para la integridad de las obras en el viaje que en su permanencia en Madrid. La determinación de las autoridades republicanas de evacuar de Madrid las obras de arte se basa, no sólo en motivos de seguridad frente a los bombardeos, sino también en razones políticas: el Gobierno republicano pretende con ello mantener un control directo del tesoro artístico español. La operación de evacuación se lleva a cabo de manera precaria al disponer de personal técnico, materiales de acondicionamiento y medios de transporte escasos, a pesar de lo cual son trasladados más de dos mil cuadros, la casi totalidad de la colección real de tapices y miles de libros, documentos y objetos histórico-artísticos.

7 de noviembre. La Dirección General de Bellas Artes designa al diputado comunista Florencio Sosa como responsable del traslado. Este mismo día se prepara el primer envío, de catorce cuadros -diez del Prado y cuatro de los Grecos depositados- y el siguiente, otro de cuatro lienzos en cajas individuales.

10 de noviembre. Parte del Museo la primera expedición de cuadros compuesta por dieciocho obras. Con éste y los sucesivos envíos llegan a salir del Museo una selección de hasta quinientos veinticinco cuadros, ciento ochenta y cinco dibujos de Goya y el Tesoro del Delfín. Los restantes cuadros quedan en las salas del Museo que ofrecen mayor seguridad y se protege el edificio con sacos terreros. En Valencia las obras son depositadas en las Torres de Serranos y en la iglesia del Patriarca, edificios que se protegen con estructuras especiales contra el bombardeo. Las Torres de ­Serranos, vieja fortaleza gótica al norte de la ciudad, ofrece condiciones de seguridad apropiadas así como de clima y humedad estables. El Colegio del Patriarca se utiliza de taller y depósito provisional para la mayor parte de las obras, así como de refugio definitivo para otras.

15 de noviembre. Segunda expedición de cuadros compuesta por once obras, diez cuadros del Prado y el San Mauricio de El Escorial. En el resto del mes no vuelve a salir un solo cuadro del Prado, a pesar de que una nueva orden ministerial había dispuesto que se preparasen para el traslado sesenta y siete obras más: diecisiete Grecos, veintiún Velázquez, veintiséis Goyas y tres Zurbaranes.

16 de noviembre. Entre las 19:00 y las 20:00 horas, el Museo del Prado sufre un ataque aéreo. Nueve bombas incendiarias caen sobre los tejados del edificio y otras tres de gran potencia en sus inmediaciones, provocando la rotura de cristales en ventanas, galerías y lucernarios. Solo una obra resulta dañada: un altorrelieve representando una alegoría triunfal en alabastro, procedente del monumento erigido a Gastón de Foix en Santa María de Milán, de Benedetto Cervi Pavese, antes atribuido a Agostino Busti, que, debido a la vibración producida por una de las bombas, es proyectado lejos de la pared a la que estaba fijado y arrojado al suelo, sufriendo graves desperfectos.

21 de noviembre. Salida hacia Valencia de un cargamento de obras del Museo del Prado.

27 de noviembre. Sánchez Cantón, miembro del Comité de Dirección de la Oficina Internacional de Museos, envía un informe a sus colegas sobre el bombardeo del Museo del Prado y la evacuación de sus pinturas. En él afirma que todos los esfuerzos por proteger las obras son insuficientes si no se logra que los bombardeos respeten el edificio, por lo que pide que se realice alguna gestión encaminada en este sentido.

29 de noviembre. El Museo de Arte Moderno es evacuado y su colección enviada a Valencia. La noche del 29 de noviembre su director, Juan de la Encina, se traslada a la misma ciudad. Mientras tanto, los locales del Museo sirven de depósito a la Junta Superior del Tesoro Artístico, además de sede de la Escuela Superior de Pintura.

3 de diciembre. Florencio Sosa es sustituido por María Teresa León como responsable de los traslados para «evitar demora y trámites». En poco más de un mes y medio se ocupa de evacuar expeditivamente ciento ochenta pinturas y otros tantos dibujos.

7 de diciembre. María Teresa León se presenta en el Museo del Prado, acompañada de Rafael Alberti, con la orden de nombramiento firmada por Renau, director general de Bellas Artes, que le autoriza a señalar las obras que deben trasladarse, para cuya tarea se le deben dar todas las facilidades. El mismo día salen del Prado treinta y dos pinturas y ciento ochenta y un dibujos sin embalaje, con la única protección de almohadillados en los ángulos.

9 de diciembre. Salen embaladas Las meninas, de Velázquez, y el Carlos V, de Tiziano, junto con otras treinta pinturas sin embalar.

Durante su corta actuación en el Prado, María Teresa León participa en la selección o en el traslado de casi la mitad de los cuadros evacuados. La falta de criterio para seleccionar las obras y la improvisación con que se llevan a cabo los traslados provocan, finalmente, la separación de María Teresa León de la operación.

11 de diciembre. Se crea por medio de orden ministerial la Junta Delegada de Incautación, Protección y Salvamento del ­Tesoro Artístico de Madrid, presidida por Roberto Fernández ­Balbuena. A partir de entonces dicha junta se hace cargo de los traslados de las obras de arte. Se multiplican las medidas de seguridad y se siguen criterios de selección más rigurosos, decidiéndose que se evacue a Valencia solo «lo verdaderamente importante» y evitando el traslado de aquellos cuadros cuyo estado de conservación lo desaconseje. Comienza la segunda fase de la evacuación que se extenderá hasta la primavera de 1938. Ese mismo día salen del Museo del Prado cuatro Grecos, un Zurbarán, dos Goyas, un Van Dyck y cuatro Riberas.

22 de diciembre. Renau escribe a Balbuena una vez examinados los informes del subdirector del Museo y de la Junta Delegada para la Protección del Tesoro Artístico sobre los riesgos del traslado de las obras; cree que éstos son menores que los de su permanencia en Madrid, y acuerda se trasladen con todo el cuidado necesario.

23 de diciembre. Se crea en la zona nacional la Junta de Cultura Histórica y del Tesoro Artístico.

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