El Coloso y su atribución a Goya

 

Manuela Mena Marqués, Jefe de Conservación de Pintura del siglo XVIII y Goya

Museo Nacional del Prado, enero de 2009

Introducción

El Coloso presenta un paisaje en el que una figura masculina de proporciones gigantescas camina de espaldas, rodeada de nubes, con sus ojos cerrados y el puño izquierdo levantado. En la parte baja , todo de tamaño muy reducido, hombres y mujeres, carruajes y animales corren o se detienen en su huida. El cuadro llegó al Prado en 1931, siendo aceptado y admirado como la máxima expresión del Goya moderno. Era, sin embargo, un período, en que los estudios actualizados sobre el artista estaban en sus inicios y el conocimiento de los seguidores e imitadores del maestro -tema considerado ya entonces- era aún precario. A partir de ese momento, y durante todo el siglo XX, El Coloso se fue convirtiendo en una de las obras más citadas en la bibliografía de Goya y de las más populares, llegando a ser ilustración obligada, en España, de la guerra de la Independencia. Su tonalidad oscura y falta de luz en su materia, determinaron que las fotos y reproducciones más modernas (en blanco y negro no se aprecian los detalles) lo hayan presentado generalmente con resultados que se podrían definir como fotogénicos, que no responden a la realidad del cuadro. Visto con luz adecuada (el nivel de luz al que se expone en el Museo no penetra en los pigmentos , muy opacos de esta obra) se hace manifiesta la pobreza de su técnica, de su luz y colorido, así como la marcada diferencia de El Coloso con las obras maestras, de atribución documentada de Goya. La cuestión de la “mano” del artista, y desde luego, de la autoría del cuadro, ha recibido un fuerte apoyo con la reciente identificación, muy comentado en la prensa1, de las iniciales “AJ” en la superficie de la pintura, y de ahí la hipótesis de que el cuadro sea obra del pintor valenciano Asensio Juliá, conocido a partir de los últimos años del siglo XVIII como ayudante principal del taller de Goya.

Seguidor de Goya, El Coloso, Madrid, Museo del Prado

Este estudio se ha estructurado en varias partes. Una está dedicada al análisis de la documentación y bibliografía en los años del legado del cuadro al Prado en 1931. Se analiza cómo apareció el cuadro en la bibliografía especializada, cómo lo acogió la crítica de prensa en su presentación pública, así como las primeras y muy importantes referencias bibliográficas. Todo ello contribuyó a la rápida aceptación casi unánime de El Coloso como de Goya, y a su difusión. A continuación se examina la procedencia más antigua de esta obra, su mención entre los bienes de los marqueses de Perales y de Tolosa a mediados del siglo XIX, así como su atribución y valoración ya entonces, y su posible fecha de adquisición. Por último, se analiza el cuadro, sus características técnicas, con la incorporación de los análisis del laboratorio, y su estilo, composición y significado, comparándolo con obras seguras de Goya. Cierran este estudio unas consideraciones sobre la probable autoría de El Coloso.

1 Presentado en el Museo del Prado en el encuentro de especialistas, celebrado el 23 de junio de 2008, con motivo de la exposición Goya en tiempos de guerra. El Museo, en los días que siguieron, dio una rueda de prensa avanzando la identificación de los signos en negro del ángulo inferior izquierdo, como correspondientes a las iniciales de Asensio Juliá, discípulo y colaborador de Goya, así como la publicación de este artículo con las conclusiones a que se ha llegado sobre la atribución del cuadro. Volver

 
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