El Coloso y su atribución a Goya

 

1. El Coloso y su llegada al Prado: el legado Fernández Durán en 1931

El cuadro ingresó en el Museo del Prado en 1931 como parte del importante legado de Don Pedro Fernández Durán, recibiendo el número de catálogo 2785 que conserva en la actualidad2. Aparecía ya con el título de El Coloso en la primera publicación que lo recogió: el volumen, de 1917, sobre las composiciones y figuras de Goya de Aureliano de Beruete3, historiador de arte y Director del Museo del Prado entre 1921 y 1923. Es realmente raro que no lo hubiera visto todavía cuando lo publicó, aunque se debe a él el certero título, tal vez sugerido por quien conociera el cuadro, que lo ha hecho popular, y, por ello, lo describía incorrectamente, valiéndose de la poderosa estampa de Goya del Gigante sentado4, bajo cuya imagen El Coloso quedó solapado desde su aparición, y tal vez de las descripciones de quien conociera el cuadro5:

"Mencionaremos uno por la grandeza de su idea, y aun mejor diré por la grandeza de la expresión de su idea. Es poco conocido. Le llamaremos "El coloso", y lo describiré ateniéndome a un grabado al humo que de él existe semejante, [más] que al cuadro mismo, que no he podido ver nunca. Pertenece a D. Pedro Fernández Durán (Madrid). Represéntase en "El coloso" más colosal que puede concebirse, una inmensa llanura con horizonte lejanísimo, que forma una línea baja en el cuadro, que tiene mucho cielo, y cuyo punto de vista panorámico está tomado desde lo alto para que resulte lo más extenso posible. Varios pueblecillos se ven en aquella llanura, y de ellos salen las gentes aterradas, huyendo del coloso, que asoma más allá del horizonte, de gran tamaño, que podría tocar la luna que se ve en el cielo. Sólo la imaginación puede concebir las proporciones de este coloso, dada aquella disposición, cuando venga al primer término representado en el cuadro." 6

La atribución al artista quedó avalada también, a su llegada al Museo, por Francisco Javier Sánchez Cantón, entonces subdirector del Prado, así como por Félix Boix y Merino7, que debió ver el cuadro ya en el Prado. A Boix, ingeniero de Caminos, coleccionista, sobre todo de dibujos, y miembro de la Academia de San Fernando, se le reconocía autoridad en la materia por sus numerosos escritos de arte, sobre todo de los pintores costumbristas madrileños del período romántico, como Alenza, Eugenio Lucas, José Ribelles, Pérez Villaamil, habiendo sido el primero en escribir sobre Asensio Juliá, en un artículo justamente de 19318. El Coloso fue considerado, además, por los críticos de la prensa, sólo la española en esos primeros años, como una obra reveladora de la personal imaginación y técnica de Goya. En gran medida, quienes hablaron del cuadro en el momento de su aparición pública se guiaron por la opinión de los historiadores, ya que hasta entonces no se había mencionado en la bibliografía ni expuesto públicamente, siendo conocido sólo de unos pocos íntimos con acceso a la casa de Fernández Durán.

En 1928 Sánchez Cantón reeditó en un sólo volumen9 los tres que habían constituido la monografía de Goya de Beruete, muerto en 1923. El Coloso se incluía sin variar la primera descripción inexacta de su autor y sin ilustrarlo, ya que no fue fotografiado hasta su entrada en el Prado en 193110.

El Coloso. Fotografía de la Casa Hauser y Menet, 1931. Archivo del Museo Nacional del Prado

El Coloso. Fotografía realizada por el servicio fotográfico del Museo Nacional del Prado. Hacia 1940. Archivo del Museo Nacional del Prado

El Coloso. Fotografía realizada por el servicio fotográfico del Museo Nacional del Prado. Década de 1960. Archivo del Museo Nacional del Prado

No es seguro que Beruete lo pudiera ver siquiera durante sus años de Director del Prado (1921-1923), aunque coinciden con la formalización del legado en el testamento de Fernández Durán, de 1923, y con su donación al Prado, del año anterior, del cuadro Animales y aves, de estilo de Paul de Vos11. Sánchez Cantón decía, en el manuscrito preparatorio de una conferencia impartida en el Instituto Francés de Madrid, en 1934, que:

"...Aun recuerdo las dificultades con que luchó el llorado director del Museo Aureliano de Beruete cuando trató de completar su estudio de las obras de Goya. Pudo ver las que guardaba Don Pedro [Fdz. Durán], pero no obtuvo fotografía, ni pudo tomar notas detalladas12. De vez en cuando circulaba algún rumor impreciso de que Don Pedro iba a alhajar dos salas en el Prado, rumor que se desvanecía con la misma vaguedad que había nacido. En 1922 regaló un lienzo al Museo: una cacería de estilo de Vos... Pasaban los años y las noticias vagas se repetían: de nadie se lograba una referencia exacta de la colección de Don Pedro. No sorprenderá que algunos recelosos y desconfiados la considerasen mítica... No se apartaré de mi mención el recuerdo de aquella tarde de verano en que entré por primera vez en el piso de la Calle de Claudio Coello. De pronto, admiraba un Goya maravilloso: a contra luz un van der Weyden que vale millones... entre periódicos del año 1896 siete dibujos originales de Goya. ¿A qué seguir? Comenzamos el Secretario del Museo D. Pedro Beroqui y yo hacer listas e inventarios de aquel mare mágnum y pronto contamos con la ayuda el consejo y el dictamen valiosísimo de aquel hombre excepcional que acaba de morir Don Felix Boix."13

2 Modernamente P-2785.Se hizo efectivo el legado en ese año, al ser aceptado por el Real Patronato del Museo. En el Archivo histórico del Prado se recogen los pormenores de su ingreso, que determinaba la instalación del mismo en salas especiales. Javier Sánchez Cantón, entonces subdirector, junto con Pedro Beroqui, secretario del Museo, visitaron la casa de Fernández Durán inmediatamente después de su muerte, tras conocerse el legado, y trasladaron al Prado las obras en varios envíos. Para los datos biográficos de Pedro Fernández Durán, así como los detalles del legado y su llegada al Museo, véase José Manuel Matilla, "Pedro Fernández Durán: apuntes para la biografía de un aficionado a las artes", en Nicholas Turner y José Manuel Matilla (col.) Museo del Prado. Catálogo de Dibujos. Tomo V. Dibujos italianos del siglo XVI, Madrid, Museo del Prado, 2004, pp. 31-49. Para las distintas facetas artísticas del legado véase, para la pintura, Museo del Prado. Catálogo de las Pinturas, 1996, p. XII, que señala los cuadros legados. Para los dibujos, véanse los catálogos del Prado de esa materia de A. E. Pérez Sánchez, para los dibujos españoles (1972 y 1977), de Manuela Mena Marqués, para los dibujos italianos de los siglos XVII (1983) y XVIII (1990); y de Turner y Matilla, op. cit. (en esta misma nota), para los dibujos italianos del siglo XVI. Para las artes decorativas, véase, Isabel de Ceballos Escalera y María Braña de Diego, Museo del Prado, Catálogo del Legado Fernández Durán, Madrid, Patronato Nacional de Museo, 1974. Volver

3 Aureliano de Beruete, Goya. Composiciones y figuras, Madrid, 1917, pp. 121-122 y p. 168, nº 220. En la Aprobación y Protocolización [Madrid, Archivo de Protocolos, copia en el Archivo del Museo del Prado], de la partición de la herencia, practicadas a la muerte de Fernández Durán, pero con fecha de 1933, aparece también el cuadro con ese título, ya establecido por Beruete, de El Coloso. Se trataría del inventario realizado por Sánchez Cantón y Pedro Beroqui realizado a la muerte de Fernández Durán en 1930. Volver

4 Tomás Harris, Goya. Engravings and Lithographs, 2 vols. Oxford, Bruno Cassirer, 1964, vol. II, nº 29. El grabado lo dio a conocer en primer lugar Valentín Carderera: "François Goya", Gazette des Beaux-Arts, 1863, pp. 248. Véase también, Manuela Mena en Manuela Mena Marqués (ed.) et. al. Goya en tiempos de guerra, [cat. exp. Museo del Prado, Madrid] Museo del Prado, Madrid, 2008, nº 28. Volver

5 Beruete lo incluye entre los cuadros que define en su monografía como de "inspiración quimérica", obras cuya atribución a Goya ha sido descartada en su mayoría por la crítica moderna; veánse por ejemplo las notas 42 y 44. Volver

6 Beruete, op. cit. (nota 3), pp. 121-122 Volver

7 Se hacia eco de la opinión de Boix el crítico Daniel Sánchez de Rivera en "Las nuevas salas del Legado Fernández Durán en el Museo del Prado", Arte Español, 1930-1931, pp. 180-182 y p. 181 (il.). También Sánchez Cantón en "Notas para una conferencia en el Instituto francés", borrador manuscrito del 11-III-1934, fol. 10 y ss., Archivo del Museo del Prado, c.ª 98, leg. 16.02, ant. 51, exp. 8,Legado de Don Pedro Fdez. Durán y Bernaldo de Quirós. Volver

8 Félix Boix, "Un discípulo e imitador de Goya. Asensi Juliá (El Pescadoret)", Arte Español, [1931], t. X, n.º 5, pp. 138-141 Volver

9 F. J. Sanchéz Cantón (comp.), Goya, por Aureliano de Beruete y Moret, Director que fue del Museo del Prado. Goya pintor de retratos; Goya composiciones y figuras y Goya grabador, compendiados por F. J. Sánchez Cantón, Madrid, 1928, p.156; describe asimismo la estampa del Gigante sentado (que titula El Coloso), en las pp. 245-246, que sí ilustra (lám. XC), aunque citada erróneamente como en la p. 249. Volver

10 Las primeras fotografías del cuadro aparecen tras su ingreso en el Museo del Prado. Una en el artículo de Sánchez de Rivera sobre el Legado Fernández Durán, op. cit. (nota 7), de la casa Hauser y Menet, otra en el artículo de August L. Mayer, "Zu Goya", Pantheon, 1932, p.113-116, en que lo dio a conocer, de la casa Ruiz Vernacci. Consultados los archivos Ruiz Vernacci y Moreno en el Instituto del Patrimonio histórico español, Madrid, los negativos corresponderían a los años en torno a 1930; se agradecen aquí a las conservadoras Isabel Argerich y Ana María Gutiérrez las informaciones suministradas al respecto. El Prado guarda una copia original de las fotos de Hauser y Menet y Ruiz Vernacci de ese momento. Con posterioridad, ya posiblemente en la década de 1960, el cuadro fue fotografiado, aún en blanco y negro, por el servicio fotográfico del Prado, sin que se aprecien variaciones en el estado del lienzo desde las primeras fotos hasta las actuales en color. Una de las primeras fotos en color publicadas es el detalle de la muchedumbre con el carro, aparecido en Francisco Javier Sánchez Cantón, El Museo del Prado, Madrid, Codex, 1966, p.11 y p.57. También se reprodujo el cuadro completo en José Gudiol, Goya: 1746-1828. Biografía, estudio analítico y catálogo de sus pinturas, 4 vols., Barcelona, Polígrafa, 1970, vol. I, n.º 610, fig. 965 (en b/n) y fig. 966 (en color), cortada en la parte izquierda hasta el toro que desaparece tras la colina, y en los bordes superior e inferior. Volver

11 Aceptado por el Real Patronato del Museo en 15 de febrero de 1922. (P-3825). Volver

12 F. J. Sánchez Cantón en el Catálogo del Museo del Prado, Madrid, Museo del Prado, 1942, pp.268-269, hacía mención, sin embargo, a la publicación de Beruete y a que este no había visto el cuadro cuando lo publicó. Hay una contradicción entre el catálogo de 1942, más formal, y el manuscrito de la conferencia impartida en 1934, op. cit. (nota 7).También aquí Cantón reseñaba que El Coloso fue uno de los cuadros que salieron del Prado para su salvamento durante la guerra civil, en su caso el 13 de enero de 1937. Volver

13 Sánchez Cantón, op. cit. (nota 7), fol. 10 y ss. Volver

 
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