El Coloso y su atribución a Goya

 

7. El primer título conocido de El Coloso y su procedencia más temprana

En 1874, Vicente Poleró (1824-1899), “tasador de objetos de bellas artes autorizado por el Gobierno”, como se autodenomina en el inventario por el redactado de los marqueses de Perales, indicó, y posiblemente inventó, para el cuadro un título interesante: Una alegoría profética de las desgracias que ocurrieron en la Guerra de la Yndependencia. Poleró fue hombre erudito, tal vez al tanto de la terminología que se había impuesto sólo unos años antes para referirse a la guerra de 1808-1814, que se había conocido anteriormente como la “revolución de España”, “guerra contra Napoleón” o “contra el francés”. En 1844, sin embargo, Miguel Agustín Príncipe había publicado su libro titulado La Guerra de la Independencia, la obra más acreditada sobre la guerra hasta la monumental publicación de José Gómez de Arteche en 1868, titulada Historia de la guerra de la Independencia, que supuso, según Álvarez Junco, “la consagración definitiva de la expresión” 59, hasta entonces poco utilizada. Por otro lado, en la descripción del cuadro Poleró utilizó términos del propio Goya, por ejemplo en esas “desgracias que ocurrieron…”, en que resuenan títulos del maestro, tanto de los Desastres de la guerra, recién publicados60, con la referencia original de Goya a las “Fatales consecuencias de la sangrienta guerra en España con Buonaparte”, o de su frontispicio y la noción profética a los “Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer”. También de la Tauromaquia, como en la famosa plancha titulada “Desgracias acaecidas en el tendido de la plaza de Madrid...61". Es posible, además, que Poleró conociera el poema de la “Profecía del Pirineo” de Arriaza, pues es curioso ese término de “profecía” en el título, como si hubiera pensado que el cuadro era anterior a la guerra. El poema de Arriaza se publicó en 1808, pero hubo algunas ediciones posteriores, y existió, además, una versión musical, de Fernando Sor, de 185062. La relación que hizo Poleró del cuadro con la guerra de la Independencia debió de pasar a Pedro Fernández Durán, como heredero del cuadro de sus padres, y pudo compartirlo con sus amigos más cercanos, que fueron sus albaceas, con ese significado que se mantuvo a su llegada al Prado y se extendió por los artículos de la prensa.

Nicolas Tournier, La negación de San Pedro, Legado Fernández Durán, Madrid, Museo del Prado

El título del cuadro en el Inventario de 1874, que aparece en la partición de los bienes de 1877, de los marqueses de Perales, Doña Francisca de Paula Bernaldo de Quirós, y Don Manuel Fernández Durán y Pando (nacido en 1818), padres de Don Pedro, debió ser idea de Poleró, así como seguramente la atribución a Goya. El cuadro tal vez estaba ya en la colección de los marqueses en 1831, fecha de un inventario con tasación documentado en el aviso citado a continuación e incluido en la misma partición, pero perdido en la actualidad. Además, lo que es más importante con relación a El Coloso, lo que este aviso confirma aún con más seguridad, es que El Coloso perteneciera a la colección ya en 1840, año de la boda de los marqueses, pues desde esta fecha, la colección permaneció unida y sin cambios, salvo por los tres cuadros mencionados en el aviso y bien documentados, entre 1840 y 1877:

“La tasacion hecha en 1.º de Agosto de 1831 asciende á 51,395 pesetas pero se considera muy exagerada, y siendo los mismos Cuadros los que existian en 7 de Marzo de 1840 excepto uno heredado por la Sra tasado en 1,000 pesetas y dos Floreros comprados por el Sor Marqués que lo están en 500 que los que resultan del inventario y tasacion hecha en 14 de Noviembre de 1874 se fija esta cantidad que asciende a 25,937 y deducidas 1,500 de los citados tres cuadros quedan 24,437 Pesetas”63.

Ese cuadro mencionado como heredado por la marquesa de Perales de su padre, don Antonio María Bernaldo de Quirós, marqués de Monreal y de Santiago, el 15 de julio de 1847, representaba a “San Francisco Jabier, en el acto de bautizar á un Yndio”, de tres varas de largo y dos de alto, valorado entonces 4.500 reales64. Los dos Floreros citados fueron comprados por el marqués de Perales, Don Manuel Fernández Durán, en fecha desconocida, pero después de su matrimonio en 1840, y están registrados por Poleró: "Dos floreros orijinales de Maria Murzzí [sic] de 1’32 metros alto por 0,59 ancho, su valor quinientas pesetas”. Llegaron también al Prado con el legado de Fernández Durán65.

Queda así claro que el marqués Don Manuel, hasta la muerte de su esposa en 1874, no había adquirido más cuadros que los floreros, de lo que resulta que El Coloso estaba ya en la colección el 7 de marzo de 1840, la fecha de su casamiento. Antes, el marqués, nacido en 1818, era muy joven y no hay testimonios de que hubiera ampliado la colección familiar. Por eso, habría que pensar que el cuadro pudo ser comprado por su padre, Don Antonio Fernández Durán (n. 1781), o por el abuelo paterno, Don Miguel Fernández Durán, marqués de Tolosa.

La tasación de 1831 mencionada, que no se ha podido localizar, fue realizada con motivo del fallecimiento de Don Antonio Fernández Durán, hijo único de Don Miguel Fernández Durán, muerto el 21 de Julio de 1831 en un accidente. En 1812, Don Antonio había heredado oficialmente los títulos y los mayorazgos, así como la colección de pinturas, de su tío Don José Fernández de Pinedo y Velasco, marqués de Perales, que había fallecido linchado por el pueblo de Madrid en diciembre de 1808, a la entrada de Napoleón. A la muerte de Don Miguel Fernández Durán en 1833, el marquesado de Perales se unió al de Tolosa. Según indican los documentos, en ese inventario de 1831 se habían registrado por error tanto los cuadros de Don Antonio como los de Don Miguel, al vivir en el mismo palacio66, lo que indicaría también que el cuadro pudo haber sido comprado por cualquiera de los dos. El cuadro no figuraba en ningún caso en los inventarios anteriores del marquesado de Perales de 1808/180967, que se hacen con motivo del fallecimiento del entonces marqués, Don José de Pinedo y Velasco. Sería, por tanto, de gran importancia localizar ese inventario de 1831, citado en la partición de bienes de 1877 , para ver si El Coloso estaba ya en la colección en esa fecha y de qué forma figuraba.

Es interesante, por último, la tasación de El Coloso en el inventario de Poleró de 1874, ya que se valora en la elevada cantidad de 1500 pesetas, si se compara con el resto de los 91 cuadros que allí figuran, todos en torno a las 250 pesetas, menos cinco cuadros. Dos retratos de Carreño, seguramente de cuerpo entero, de Mariana de Austria y Carlos II niño, se valoraron en 1000 pesetas cada uno68, como también la Negación de San Pedro, de “T. Romboust” [sic], (169 x 255 cm) en la actualidad atribuida correctamente a Nicolas Tournier, que llegó también al Prado como parte del legado Fernández Durán (P0 2788) 69. Una Santa Ana, la Virgen y el Niño, (214 x 160 cm.) 70, que según Poleró era “copia de Tobar” [sic], tal vez Alonso Miguel de Tovar, tasada también en 1500 pesetas71, superada sólo por un “cuadro grande”, que representaba la “Concepción de María”, (255 x 176 cm.), atribuido desde antiguo a Luca Giordano y valorado en 2000 pesetas72. El valor de El Coloso, que Poleró estimó como de Goya, correspondía al valor de las obras maestras de la colección, procedentes, todas menos una, de la antigua colección del marqués de Perales.

59José Álvarez Junco, Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo xix, Madrid, Taurus, 2001, p. 128. Volver

60Primera edición publicada por la Academia de San Fernando en 1863. Volver

61Para los Desastres véase Mena Marqués (ed.) et al., op. cit. (nota 4), núms. 80 y 155. La Academia de San Fernando publicó la  segunda edición (la primera era rarísima) de la Tauromaquia en 1855. Véase José Manuel Matilla y José Miguel Medrano, El libro de la Tauromaquia. Francisco Goya, Madrid, Museo Nacional del Prado y Real Academia de Bellas Artes-Calcografía Nacional, 2001. Volver

62 Glendinning, op. cit. (nota 30), p. 364 y n. 7. Volver

63 AHP 33872, fol. 2716 y ss. Volver

64 Archivo particular de la marquesa de Perales, leg. 23, n.º 2, Hijuela Paterna de la adjudicac.n echa á la Señora D.a Paula Bernaldo de Quirós. Volver

65 Se trata de los bodegones atribuidos ya correctamente a Margarita Caffi (Museo del Prado, P-2778 y P-2779). Identificaciones propuestas ya por Matilla, op. cit. (nota 2), p. 48, núms. 45 y 46 Volver

66 Este error del Inventario de 1831 ocurrió “á consecuencia de haberse unido á vivir con dicho S.r Marqués, su Padre, el Excmo S.r Marques de Tolosa, dejandole la administración de toda su hacienda, y los frutos de ella por alimentos, y en compensación de encargarse del pago de sus deudas”, así que “estaban confundidos los bienes de uno y otro, y esto motibó que se comprendieran en el Ymbentario indebidamente […] Ciento sesenta y tres mil doscientos sesenta en Cuadros y Pinturas, también de su pertenencia [de don Miguel], […] que deben excluirse del Ymbentario, reduciendola […] la de doscientos cinco mil quinientos ocho reales, de los Cuadros y Pinturas, á cuarenta y dos mil, trescientos veinte reales”. AHP  25147, fol. 496 y ss., Madrid 7 de Abril de 1843. Adiccion y nueba division de la Hijuela formada á la Excma Sra Marquesa viuda de Perales en la partición de bienes de su esposo el S.r Marques del mismo titulo. En la partición de los bienes de Miguel Fernández Durán de 1841, se corrigió el error, tasando la colección de pinturas de don Miguel, marqués de Tolosa, en 227.560 reales en total, que resultaron de los 42.320 reales de valor de los cuadros pertenecientes a don Antonio y tasados en 1831, de los 163.260 reales de valor de los cuadros de don Miguel tasados erróneamente en 1831 también, y de 64.300 reales de valor de 6 cuadros, que se hallaron en la habitación de don Miguel a su fallecimiento en 1833, y que habían sido tasados por José Bueno; AHP 24968, fol. 242 y ss., Protocolizada en 10 de Marzo de 1841. Particion de los bienes que quedaron por fallecimiento del Exmo Sr Marques de Tolosa; la tasación de Bueno, ibidem., fol. 250 y ss. Por parte de los marqueses de Tolosa, el  inventario conocido de 1772 (archivo particular de la marquesa de Perales, leg. 5, n.º 12), recoge sus cuadros, unidos luego al marquesado de los Perales. Gudrun Maurer, conservadora del Prado en el Área de Pintura del siglo xviii y Goya, ha buscado esta documentación en los correspondientes legajos del Archivo Histórico de Protocolos y Archivo General de Protocolos, Madrid, donde se agradece la ayuda de Emilio Barroso Ruiz, así como en el Archivo Histórico Nacional y Archivo de la Academia de San Fernando, y entre los documentos del Legado Fernández Durán en el Museo del Prado y en el archivo particular de la actual marquesa de Perales, muy completo en lo que se refiere a la documentación familiar. Asimismo se ha consultado el archivo con los papeles de Sánchez Cantón en el Museo de Bellas Artes de Pontevedra, donde se agradece a José Carlos Valle Pérez la consulta de esta documentación. Volver

67 Archivo particular de la marquesa de Perales, leg. 25, n.º 19, Copia del Inbentario y tasacion de todos los bienes que dejo en esta Corte, el S.r D.n Josef Fernandez de Pinedo y Velasco, Conde q.e fue de Perales de Milla, Marques de Perales del Rio, Mayordomo de Semana de S. M. &.a Practicada Por el Juzgado del S.r D.n Leon de Sagasta, Theniente de Corregidor de Madrid y Escribania proprietaria del Numero de D.n Christobal de Vicuña. Año de 1808, y 1809.Ymbentario y tasacion de los vienes del Señor Marques de Perales Volver

68 Proceden del inventario de 1808/1809, del marqués de Perales. Estos cuadros fueron legados en 1905 por el marqués de Perales, hermano de Pedro Fernández Durán, a su hija, Josefa Fernández Durán; AHP 42959, fol. 1.459 y ss., Testamento de Don Antonio Fernandez Duran y Bernaldo de Quirós, 12 de Junio de 1905, n.º 14. Volver

69 Procede, según todos los indicios, de la colección de Miguel Fernández Durán, marqués de Tolosa, después del fallecimiento del cual, en 1833, y en conexión con la partición de sus bienes en 1841, fue tasado por José Bueno en el considerable importe de 60.000 reales: “Un cuadro que representa La negacion de S.n Pedro su autor el Guarchino, de dos varas y media de alto por tres varas de ancho, tasado en – 60.000”; AHP 24968, fol. 242 y ss., Protocolizada en 10 de Marzo de 1841. Particion de los bienes que quedaron por fallecimiento del Exmo Sr Marques de Tolosa; la tasación de Bueno, íbidem, fol. 250 y ss. Volver

70 Procedente, al parecer, de la colección de Ventura Fernández de Pinedo y Velasco, marqués de Perales, en cuyo Inventario de 1802 figura “Otra pintura de la Virgen, el Niño Dios y S.ta Ana, de la propia medida q.e el antecedente [onze quartas de largo p.r siete y media de ancho] y marco dorado – 3.000 [reales]”; archivo particular de la marquesa de Perales, leg. 25, n.º 18, Copia simple del Ymbentario y tasación de los bienes y efectos que quedaron por fallecimiento del Señor Don Ventura Antonio Fernandez de Pinedo y Velasco Conde de Villanueva, Marques de Perales. Volver

71 Fue legado en 1905, por el marqués de Perales, a su hija María de la Concepción; AHP 42959, fol. 1459 y ss., Testamento de Don Antonio Fernandez Duran y Bernaldo de Quirós, 12 de Junio de 1905, n.º 15. Volver

72 Fue legado en 1905, por el marqués de Perales, a su hijo Buenaventura, que sería heredero del título; ibídem. n.º 12. Volver

 
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