Antiguas intervenciones

 

Retrato de militar con guerrera abotonada. Anónimo. Después de 1836.

Akbar el Grande. Anónimo. Segunda mitad siglo XIX

Entre las intervenciones inadecuadas destaca, en primer lugar, la incorrecta aplicación de adhesivos, tanto para pegar papeles o cartones traseros como para sujetar la miniatura al marco. Hemos encontrado dos tipos de adhesivo que fueron analizados en el laboratorio7 : el primero transparente y estable que aparece tanto en uniones originales como en intervenciones posteriores y que se ha identificado como una goma; el segundo era una cola de origen animal que únicamente aparece en intervenciones posteriores, es de color pardo y en algunos casos ha dejado manchas sobre marfil. Cuando estos adhesivos proceden de intervenciones posteriores y si es posible, se retiran, ya que ocasionan tensiones y manchas fig. 20. Además, en esas intervenciones, al aplicar los adhesivos, ocasionalmente se manchaba la cara pictórica, sobre todo por los bordes fig. 21. El daño más grave lo encontramos en Retrato de señora con prendido de flores en el pelo y vestido verde (O-699), pues posiblemente se produjo un accidente y se derramó adhesivo sobre la zona del traje; afortunadamente esa mancha de cola animal se ha podido retirar de manera mecánica fig. 22.

En lo referente a la película pictórica, hay pocos casos de repintes antiguos, y estos únicamente fueron realizados sobre fondos empastados, posiblemente porque un repinte que tuviera que tapar un daño resultaría demasiado pastoso y opaco sobre las carnaciones y transparencias. Curiosamente hemos encontrado miniaturas repintadas por detrás; utilizando la transparencia del marfil, se reforzaba algún rasgo del anverso: es el caso de las miniaturas Retrato de un militar con guerrera abotonada (O-717) y Venus y un sátiro (O-680), en las que encontramos reforzados los rasgos de la cara del caballero y la carnación de los cuerpos según este procedimiento fig. 23 - fig. 23.1. En otras intervenciones y para intensificar los colores o “fijarlos”, se aplicaron barnices o adhesivos, como en el caso del Retrato de Isabel II (O-698). Desafortunadamente, la aplicación de este producto produjo craqueladuras y pérdidas de película pictórica fig. 4.

Otro problema son las abrasiones sobre la pintura. Los casos más graves se hallan en aquellas miniaturas que perdieron el vidrio del marco como Akbar el Grande (O-745), en la que los roces hicieron desaparecer casi toda la policromía. En otras obras, como Retrato de un caballero de la orden de Calatrava (O-703), las rozaduras fueron producidas por el movimiento de un nuevo vidrio, plano y con bordes afilados fig. 27. Incluso los vidrios originales con bordes redondeados, si presentan holgura y se mueven, pueden bruñir la superficie produciendo brillos y roces.

Por último, se encuentran las malas manipulaciones. Al ser piezas muy delicadas y de pequeño tamaño, la forma de tratarlas puede dejar marcas indelebles. El daño más habitual son las marcas de huellas digitales sobre la pintura; el sudor de las manos es húmedo, graso y, dependiendo de las personas, más o menos ácido. Estos factores afectan a la película pictórica y, aunque el deterioro no se aprecia inmediatamente, con el paso del tiempo termina mostrándose como una huella dactilar oscura fig. 29. También los estornudos dejan su marca sobre la pintura. Otro caso son los recortes del marfil; la mayoría de las veces se hacía para eliminar zonas deterioradas, pero en el caso de la obra Ramón de Navarrete y Fernández Landa, de Cecilio Corro (O-714), la miniatura fue recortada con tijeras para adaptarla al marco fig. 30.

7Análisis realizados por FTIR. Volver

 
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