La técnica pictórica

 

Retrato de una niña. Chevalier de Chateaubourg. 1807

La ejecución del retrato comienza con la realización de un dibujo preparatorio; hemos encontrado algunos a lápiz, pero el acceso a los dibujos preparatorios no siempre es fácil debido a que en unos casos han quedado ocultos por la pintura, y en otros porque fueron realizados con pincel, utilizando la misma técnica y el mismo pigmento que las miniaturas, con lo que queda mimetizado. En el Retrato de una niña, de Dechateaubourg (O-675), se puede apreciar la precisión con la que están dibujados el traje y el lazo del cordoncillo fig. 3. Resulta interesante el retrato de Isabel II por Juan Pérez de Villamayor (O-698), fig. 4 pues en él puede apreciarse una cuadrícula a la altura del traje y unas líneas que determinan la posición de la boca; se trata de un retrato institucional que posiblemente fue realizado a partir de un boceto de mayor tamaño y que se redujo con la técnica de la cuadrícula.

Para la película pictórica se utilizaban pigmentos con aglutinantes solubles en agua. Es difícil precisar el tipo de aglutinante que se empleó debido al pequeño tamaño de este tipo de obras y a la finura de la película pictórica, que impiden tomar una micromuestra representativa para su análisis. Habitualmente, para conocer los aglutinantes se ha recurrido a los tratados antiguos que generalizan sobre las técnicas al temple o guache; sin embargo, durante la restauración del Retrato de una niña (O-675) se desprendió una muestra de capa pictórica, y su análisis2 precisó que el aglutinante empleado fue la goma arábiga, propio de la acuarela. En su uso se podía variar la carga de pigmento o añadir aditivos, permitiendo al artista utilizar tanto pinceladas traslúcidas que jugaban con las transparencias del marfil, como pinceladas densas y opacas que ocultaban el soporte.

Fundamentalmente, en la colección del Prado hemos hallado tres técnicas pictóricas: transparencias a modo de acuarela, puntillismo y tramado o pinceladas opacas superpuestas. Hay miniaturas que utilizan sólo una de estas técnicas; sin embargo, lo más habitual fue emplearlas a la par. En general, para los rostros y las carnaciones se solía emplear el puntillismo (stipping) y el tramado (hatching), fig. 5 como en el Retrato de una señora mayor de Antonio Tomasich (O-781), en el que hay una gran densidad de puntos; o en el citado Retrato de una niña de Dechateaubourg (O-675), donde la densidad es menor. En algunos casos, el puntillismo fue aplicado sobre unas veladas pinceladas que se utilizarían como primeras líneas de la composición. Hay pocos casos en la colección en los que el rostro fuera realizado con las transparencias propias de acuarela; el ejemplo más espectacular es el Retrato de niño (O-676), en el que con unas pocas pinceladas sobre el tono traslucido del marfil, su anónimo autor consiguió dar un efecto de volumen impresionista fig. 6. En la grisalla con el Retrato de perfil de dos jóvenes, atribuida a Bourgeois de la Richardière (O-687), el trazo está realizado en negro con algunas pinceladas blancas fig. 7.

Para representar el pelo solían utilizarse pinceladas largas y finas que caen sobre el puntillismo de la cara, y para los trajes se recurrió a técnicas muy variadas: para los tejidos finos y claros, los artistas jugaron con las transparencias, mientras que para el resto de colores emplearon una capa de policromía más gruesa y opaca, comenzando con fondos oscuros que matizaban después con pinceladas cada vez más claras. En los bordados, las mantillas y sobre todo en joyas como broches y collares, conseguían un efecto de volumen en tonos blancos y claros mediante toques de pincel muy cargados de pintura que dejaban pinceladas en relieve. También hay casos en los que emplearon polvo de oro para completar el efecto fig. 8 - fig. 8.1 - fig. 8.2. Es habitual encontrar raspados, que se usaban tanto para perfilar un dibujo como para aligerar un color, y a veces hallamos, sobre todo en los fondos, efectos logrados con gotitas de agua que dejan un punto claro con un cerco oscuro fig. 14. Apenas se encuentran arrepentimientos o errores, porque se trabajaría con un boceto muy estudiado; las pocas correcciones localizadas se realizaron con raspados y raramente con repintes fig. 9. Los fondos suelen ser gruesos y opacos, y sobre todo en las obras en que se utilizaron hojas de pan de plata, ya que como ésta se transparenta, era necesario ocultar los límites; esto se puede apreciar en la miniatura inacabada Retrato de señora con vestido negro (O-715) fig. 38, pues la hoja de pan de plata se transparenta en torno a la cabeza.

2Análisis realizado mediante Cromatografía de Gases y Espectrografía de Masas. Volver

 
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