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Dos de mayo de 1808 en Madrid. Después de la restauración

Tres de mayo de 1808 en Madrid. Después de la restauración

Los cuadros del Dos y Tres de mayo pintados en 1814 por Francisco de Goya, pasaron pronto a formar parte de las colecciones del Museo del Prado, aunque no se exhibieron juntos hasta bien entrado el siglo XIX, primero el Dos de mayo, visto por viajeros extranjeros a fines del decenio de 1840, y ya en el de 1860, junto con el Tres de mayo. De las intervenciones realizadas en ellos, únicamente sabemos que en 1883 el pintor-restaurador Salvador Martínez Cubells barnizó las dos pinturas, según menciona en su cuaderno de trabajo, conservado en el Museo del Prado. En la Guerra Civil española, en 1936, y con el fin de evitar que sufriesen daños, estos cuadros fueron convenientemente embalados y trasladados en camiones a Valencia, junto a muchas otras obras maestras del Museo. En marzo de 1938, viajaron hacia Gerona y fue en ese trayecto cuando el camión que los transportaba chocó al atravesar el pueblo de Benicarló. Las dos obras, que iban emparejadas, sufrieron un fuerte golpe que rompió las telas en varios cortes horizontales. Aunque las dos resultaron dañadas, el Dos de mayo sufrió en mayor medida el accidente y dos fragmentos pequeños de lienzo, con pintura original, posiblemente en muy mal estado, se perdieron en la carretera. Estos dos recortes se localizan en el lado izquierdo del cuadro, a una altura media y alta.

En Mayo de 1938, los cuadros fueron reentelados en el Castillo de Peralada, en Gerona, por Tomás Pérez y Manuel Arpe y Retamino (forrador y restaurador del Museo del Prado, respectivamente). El proceso de reentelado o forrado, consiste básicamente en adherir por la parte posterior de un lienzo antiguo dañado, una tela nueva, con el fin de proporcionarle mayor consistencia.

En septiembre de 1939, una vez finalizada la contienda española y de vuelta en el Museo del Prado, Manuel Arpe y Retamino finalizó la restauración de ambos cuadros, realizando el retoque o reintegración; es decir, disimulando los daños y cortes producidos en el accidente y aplicando color nuevo en las pérdidas de pintura original. En los cortes sufridos por la tela, Arpe reintegró la pintura original, pero en los fragmentos perdidos de mayor tamaño, decidió utilizar una técnica denominada “tinta neutra”, frecuente en la restauración de pintura mural. Se utiliza cuando el restaurador se encuentra con grandes pérdidas y desconoce como era el original, consistiendo en aplicar un color uniforme en la zona perdida, que no moleste en exceso y que entone con el colorido general de la obra.

La imagen proporcionada por aquella restauración es la que han mantenido los cuadros hasta nuestros días.

 
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